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turismo

Las hospederías aragonesas, preparadas para el verano

En castillos, palacios o monasterios, estos emblemáticos hoteles aragoneses reabren sus puertas al viajero, ávido de sensaciones, bajo exigentes protocolos sanitarios.

Verónica Sánchez dirige de la emblemática Hospedería de la Dolores, en Calatayud, que reabrió sus puertas el pasado 19 de mayo
Verónica Sánchez dirige de la emblemática Hospedería de la Dolores, en Calatayud, que reabrió sus puertas el pasado 19 de mayo
JMACIPE

Cerradas a cal y canto, desde que el pasado 14 de marzo se declarara el estado de alarma en todo el país por culpa de la pandemia, las hospederías aragonesas, ubicadas en edificios de especial interés patrimonial o en un entorno paisajístico privilegiado –y siempre al resguardo del Gobierno de Aragón–, abren sus puertas de par en par este verano, dispuestas a acoger a un viajero ávido de sensaciones y experiencias, tras el duro confinamiento, pero también de seguridad y protección frente a la covid-19. Y llevan muchos meses preparándose para lograrlo.

La primera en hacer gala de su hospitalidad ha sido la Hospedería de la Dolores, en Calatayud (Zaragoza), que volvió a la carga el pasado 19 de mayo. Y, aunque eso de ser pioneros entraña sus riesgos, Verónica Sánchez, que dirige el hotel junto a su padre, reconoce que “ese esfuerzo de dar el primer paso se ha visto recompensado”. La inversión y el empeño por poner en marcha los nuevos protocolos de seguridad han sido realmente importantes: mascarilla, distancia de seguridad, gel hidroalcohólico y cartelería con las pautas por todas las instalaciones... “nuestros clientes rellenan un cuestionario y a todos, aunque los hay reacios, les tomamos la temperatura. La seguridad es lo primero”, afirma Sánchez, que reconoce abiertamente que los primeros días de apertura estuvieron marcados por el “miedo” y la incertidumbre, ya que no sabían cómo iban a reaccionar los clientes. Y reaccionaron muy bien, sobre todo las empresas, sabedoras de que “a pesar de que nos encontrábamos en la fase 2, podían contar con un espacio seguro". Después, ya en la fase 3, con la posibilidad de viajar entre las tres provincias aragonesas "la cosa mejoró", aunque, bajo la amenaza de los rebrotes, "volvieron las cancelaciones". "Se nota movimiento, sí –asiente–;pero también se deja sentir el miedo; es como un doble sentimiento contradictorio".

"Ese esfuerzo por dar el primer paso para reabrir se ha visto recompensado"

Hoy, tanto el alojamiento como el restaurante –con dos metros de distancia entre mesa y mesa y un aforo reducido de 90 a 75– están funcionando al 75%, los fines de semana, y las expectativas para julio –"a pesar de que no es el mejor mes para el turismo de interior, porque la gente se va a la playa"– son buenas. Además, "esperamos que este verano sea diferente y que los turistas vengan a lugares con encanto, patrimonio cultural y tranquilidad, como Calatayud. Ya empezamos a tener reservas para agosto –señala–, aunque el temor a un posible rebrote, siempre está ahí". Y sin olvidar que el volumen de facturación "ha caído un 50%" y que no esperan remontar hasta finales de 2021.

La pandemia ha trastocado incluso aspectos de la propia esencia de la Hospedería de la Dolores, ubicada en un palacio del siglo XV, transformado más tarde en mesón: "Todo el personal iba ataviado con la indumentaria tradicional aragonesa, pero, como hay que lavar la ropa de trabajo a diario para desinfectarla, hemos tenido que cambiar a la camisa blanca y pantalón negro; hasta hemos eliminado detalles decorativos tan nuestros, como las flores del patio-corrala, para que todo quede más diáfano y resulte más fácil de desinfectar". Pero, con lo que no ha podido –ni podrá– el virus es con el irresistible encanto de esta hospedería, que rinde homenaje a Dolores Peinador Nervión, la célebre Dolores de la copla, nacida en Calatayud en 1819 e inmortalizada en obras de teatro y por el popular pasodoble: "Si vas a Calatayud, pregunta por la Dolores...", que tanto ha nutrido su leyenda. "¡A nosotros nos encanta que nos pregunten por ella!", añade la directora, a la que, desde luego, rasmia y salero... le sobran.

La Hospedería Monasterio de Rueda está situada en un magnífico cenobio cisterciense del siglo XIII, en Sástago
La Hospedería Monasterio de Rueda está situada en un magnífico cenobio cisterciense del siglo XIII, en Sástago
Laura Uranga

Protocolos con "azúcar"

Siguiendo la estela bilbilitana, el pasado 19 de junio –coincidiendo con la puesta en marcha por Turismo de Aragón de las visitas guiadas al monumento–, alzaba el portón la Hospedería Monasterio de Rueda en Sástago (Zaragoza), que –porque puede– presume de emplazamiento: un soberbio cenobio cisterciense del siglo XIII –que todavía conserva sus dependencias medievales–, a orillas del Ebro y rodeada de un entorno natural privilegiado. Lo que, sin duda, tiene mucho que ver con "la buena acogida que estamos teniendo tanto en restauración como en alojamientos", apunta Joaquín Reboll, director de la hospedería, sumado al estricto protocolo establecido para preservar de la covid-19 a empleados y clientes. "Hemos añadido ‘azúcar’ a todas esas medidas exigidas por Sanidad para que nuestros clientes se sientan protegidos y arropados:mascarillas, mando a distancia y tarjeta llave embolsados, toallas y almohadas precintadas e higienizadas, gel hidroalcohólico por todas las instalaciones, alfombras de desinfección serigrafiadas con marcación de las zonas...". Y todo el personal ha realizado el curso de prevención de la Confederación Española de Hostelería. "Tenemos el sello de restaurante y alojamiento seguros", afirma. "El restaurante ha pasado de nueve a seis mesas, con dos metros de distancia entre respaldos de las sillas, y también hemos sustituido el bufet por un desayuno personalizado, al momento, para que los clientes no tengan que coger pinzas ni alimentos de los platos...".

"Hemos sustituido el bufet por un desayuno personalizado, al momento, para que los clientes no tengan que coger alimentos de los platos"

A pesar de todos los esfuerzos, no esperan llenar este verano, porque, "debido a la incertidumbre", la gente "se muestra más reticente a salir de casa". Pero, aún así, Reboll se muestra optimista y apunta unas previsiones de ocupación del 50% durante julio y agosto. Cuentan con buenas bazas para conseguirlo: "naturaleza, tranquilidad, relax, espacios abiertos, patrimonio, gastronomía, ¡y sin sufrir las tediosas colas! –exclama–. Somos destino seguro".

La Hospedería de Sádaba (Zaragoza), ubicada en pleno corazón de las Cinco Villas
La Hospedería de Sádaba (Zaragoza), ubicada en pleno corazón de las Cinco Villas
Guillermo Mestre

Volver a empezar

En situaciones como las actuales, el optimismo puede durar bien poco. De la noche a la mañana, el pasado 8 de julio –habían abierto el día 1–, el brote de coronavirus detectado en la localidad cincovillesa de Sádaba (Zaragoza), echaba por tierra todo el esfuerzo y las ilusiones del personal de la Hospedería de Sádaba. Inma Zarralanga, directora del establecimiento, se puso en contacto con todos sus clientes para comunicarles el cierre temporal –de momento, hasta mañana, lunes– y ofrecerles la opción de cancelar gratis o cambiar las fechas de sus reservas. "Estamos desolados –afirma–. Si se prolonga esta situación, nos puede suponer grandes pérdidas;mantener un edificio como este conlleva muchos gastos. Y lo peor es vivir con esta incertidumbre de no saber qué va a pasar. Esto nos demuestra que no podemos bajar la guardia".

En abril, por el confinamiento, ya tuvieron que cancelar todas las reservas de los habituales grupos de turistas franceses, que acuden a la hospedería atraídos por los espectaculares paisajes desérticos de la Bardena Blanca. "Y todo se quedó en nada". Ahora, se lamenta, "de las 18 habitaciones solo quedaban tres libres. Las previsiones para este mes eran muy buenas y ya estaban entrando reservas para agosto". "Pero mantenemos la ilusión y esperamos poder abrir muy pronto con todas las garantías sanitarias".

"De las 18 habitaciones solo quedaban tres libres. Las previsiones para este mes eran muy buenas y ya estaban entrando reservas para agosto" 
La Hospedería de Roda de Isábena, en la Ribagorza oscense, a la sombra de la imponente catedral rotense.
La Hospedería de Roda de Isábena, en la Ribagorza oscense, a la sombra de la imponente catedral rotense.
H.A.

A la sombra de la catedral

Alberto Lamora dirige la Hospedería de Roda de Isábena, en marcha desde el 1 de julio, en la Ribagorza oscense, levantada sobre los muros de la antigua abadía de la catedral románica, obra de los siglos XI y XII. Su proximidad a Lérida, donde también se han producido brotes de coronavirus, no le ha puesto fácil las cosas, del mismo modo que se ha visto seriamente perjudicado –"hemos tenido muchas cancelaciones –comenta– para los meses de julio y agosto y, de momento, pocas reservas"– por los rebrotes de la pandemia en las comarcas oscenses de la Litera, Cinca Medio, Bajo Cinca y Aragón Caspe. "Las noticias han disuadido a los turistas, que solo se quedan con las palabras ‘Huesca’ y ‘coronavirus’", asevera con aplomo, pero sin perder el optimismo y la esperanza. 

Una de las acogedoras habitaciones de la Hospedería de Loarre (Huesca)
Una de las acogedoras habitaciones de la Hospedería de Loarre (Huesca)
H.L.

Reflexión similar esgrime José Yeguas, al frente de la Hospedería de Loarre, asentada a los pies del mejor castillo medieval del siglo XI conservado en Europa y de cuya afluencia turística depende, principalmente, su establecimiento.

"A pesar de que estamos registrando numerosas reservas –dice–, el volumen de cancelaciones, a los pocos días, sigue siento alto, aunque se nota que la gente tiene ganas de salir, de estar en contacto con la naturaleza, sobre todo en zonas rurales como la nuestra, donde tan a penas ha dejado huella la pandemia y que invitan a pasear y a olvidarte de todo lo que hemos vivido durante el confinamiento". Por eso, el esfuerzo para aplicar las medidas de seguridad, que transmitan confianza al viajero, no entiende de treguas: "Antes, el ‘checking’ era rápido, pero, ahora, informamos de nuestros protocolos sanitarios a todos los visitantes, personalmente, cuando llegan, para que no se relajen y cumplan todas las medidas, porque, en este entorno natural, es fácil relajarse y la seguridad tiene que ser máxima". "De momento –concluye– estamos satisfechos de nuestra acogida y confiamos en que esta dinámica se mantenga durante todo el verano".

El gran salón acristalado de la Hospedería de Allepuz, en la comarca turolense del Maestrazgo
El gran salón acristalado de la Hospedería de Allepuz, en la comarca turolense del Maestrazgo
H. A.

La última en abrir sus puertas, el pasado 8 de julio, ha sido La Hospedería de Allepuz, en la comarca turolense del Maestrazgo, un palacio edificado en el siglo XVI, exquisitamente rehabilitado, que dirige Fernando Obis, visiblemente satisfecho porque "desde hace ya más de un mes, han empezado a llegar las reservas" y convencido de que "el turismo de interior puede tener bastante demanda este verano al ofrecer zonas naturales poco masificadas y espacios amplios y tranquilos". Con un estricto protocolo, establecido por el Ministerio de Sanidad, a través del Instituto para la Calidad Turística Española –aunque sin desdeñar el temor por los rebrotes–, Obis se muestra confiado y afirma que "los turistas que vienen a esta zona, lo hacen tranquilos y no parecen excesivamente preocupados". Pero, lo dicho:«no conviene bajar la guardia». 

Y, para fortalecer la Red de Hospederías de Aragón, este verano, solo falta que la de San Juan de la Peña finalice sus trabajos de rehabilitación y pueda abrir –como se espera– en los próximos meses.

"El turismo de interior puede tener bastante demanda este verano al ofrecer zonas naturales poco masificadas y espacios amplios y tranquilos"

Locomotoras de desarrollo

Que las hospederías de Aragón imprimen un gran dinamismo económico y actúan como eje vertebrador del territorio lo sabe bien Pedro Villanueva, presidente de la recién estrenada Asociación de Empresas Gestoras de Hospederías, nacida bajo el auspicio de Turismo Aragón "para canalizar las sinergias del grupo y desarrollar estrategias comerciales y de recuperación del patrimonio como conjunto hostelero". Y nace en Aragón, pero ansía conocer las "buenas prácticas" y cooperar con otras redes de hospederías españolas y europeas, como las Pousadas de Portugal y otras asociaciones francesas. De momento, ya están diseñando campañas de promoción conjunta; un bono-hospederías de cinco noches, para que los viajeros se desplacen por la red y la descubran; y planean programar diferentes actividades con el claro objetivo deque "las hospederías estén vivas todo el año". ¿Su aspiración?: convertirse en "las locomotoras del desarrollo turístico en Aragón".

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