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coronavirus

Mar Martín: "En lo primero que pensé fue en las personas que podría haber contagiado"

La presidenta de la Asociación de Víctimas y Afectados por la covid-19 en Aragón (Avaca) explica cómo vivió la enfermedad y cuáles son los objetivos de esta plataforma.

Mar Martín, presidenta de Avaca, en el paseo de la Independencia.
Mar Martín, presidenta de Avaca, en el paseo de la Independencia.
José Miguel Marco

Fue uno de los primeros positivos por covid-19 en Aragón. ¿Sabe cómo se contagió?

Cuando tuve el resultado, avisé a Sanidad de que trabajaba en un colegio para introducir el protocolo correspondiente. Lo pasé muy mal porque queríamos cuidar la situación, pero se filtró a los medios. En ese momento, te sientes muy mal porque todo el mundo te juzga. A raíz de ello, la gente con la que había estado me comentó su situación: uno me dijo que su padre había fallecido por coronavirus y otro, que había estado en un curso con unas personas que venían de Italia y que podían tenerlo. Te das cuenta de que la gente había callado la enfermedad.

¿Qué es lo primero que pensó cuando tuvo el resultado?

En lo primero que pensé fue en las personas que podía haber contagiado. Cuando me enteré ya estaba saliendo de los síntomas más graves. Llevaba diez días en la cama con fiebre muy alta, sin poder respirar, con urticaria... Al ser un momento muy inicial eché en falta un poco de coordinación e información. No por mala praxis, sino por desconocimiento. Al final todos lo han hecho lo mejor que han sabido y podido.

¿Cómo se afronta padecer una enfermedad sobre la que no se conoce nada?

Es complicado. Se trata de una enfermedad sistémica: te duele todo, no funciona nada y te ahogas. En mi caso me empecé a encontrar mal el 4 de marzo y fui al médico. El lunes, volví a ir. Los diagnósticos iban cambiando, entre ellos una faringitis, pero yo seguía con muchísima fiebre. Confío siempre en el médico, pero te das cuenta de en aquel momento no había información. Lo único que te preguntaban es si habías estado con algún afectado o en países donde ya estaba la pandemia. No era el caso que yo supiese. Al final conseguí que me hiciesen la PCR y el 12 de marzo salí positiva.

Y el centro que dirige –Compañía de María– tuvo que cerrar antes que el resto. ¿Qué supuso?

Yo soy conocedora de que en otros colegios había casos, pero mi caso se hizo público. Cuando tuve el resultado, ya llevaba varios días enferma en mi casa. El colegio no soy solo yo, somos mucha gente y es lo que hace que funcione. Tras el resultado positivo, una persona en concreto de Sanidad nos ayudó mucho para afrontar esta situación. En aquel momento, la gente quería saber quiénes estábamos contagiados, pero nadie tenía un diagnóstico.

¿Hay mucha estigmatización respecto a los contagiados?

Hay gente a la que le he ofrecido ser de la asociación, pero me dicen que no lo saben ni sus familiares. Se vive de una determinada manera, muy respetable, pero que a la hora de erradicar una pandemia puede dificultar el conocer las líneas de contagio. Abogo por la ética y la responsabilidad de cada una de las personas que controlan esa información. Ante la duda de estar contagiado, hay que quedarse en casa y llamar al médico. Tener un diagnóstico es muy importante y la labor de los rastreadores me parece estupenda.

¿Cuál es el objetivo de Avaca?

Según va pasando el tiempo, vas viendo que esos números que se publican diariamente tienen historias reales detrás. Algunas de milagro como es el vicepresidente de la asociación, David Gaspar, que vivió momentos muy duros en la uci pero que finalmente remontó. Luego ves otros que se han quedado por el camino, gente que tiene dificultades asociadas a la enfermedad, los familiares que no se han podido despedir de sus seres queridos, los asintomáticos y los daños psicológicos. Podemos generar una red de apoyo y ayudar a afrontar mejor lo que conlleva todo esto.

¿Qué tienen en común los afectados?

El sentimiento de desinformación, de no saber qué hacer, qué está ocurriendo, cómo puedes encontrarte mejor... Además, cuando tienes un familiar en un hospital y sabes que se está muriendo, debes esperar todos los días a la llamada de un médico. Es la sensación de soledad ante la enfermedad.

¿Cuáles son las principales secuelas?

El cansancio es la más habitual. También son comunes, entre los que han estado en uci, las secuelas de movilidad o las úlceras.

¿Cómo se ve la nueva normalidad después de haber superado la enfermedad?

Hay una falta de consciencia de lo que es realmente la covid. No se han visto cadáveres ni efectos secundarios. Hay gente que piensa que en su grupo no hay casos, pero realmente no lo saben porque es una enfermedad silenciosa. El virus no se ha ido, está conviviendo con nosotros. La diferencia es que estamos mejor preparados.

¿Qué puede aportar Avaca?

Es una enfermedad que asusta porque hay muchísimos muertos, pero creo que ver a personas que la han pasado y que están contando su experiencia supone un mensaje de esperanza.

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