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En busca de una nueva forma de saludarse para tiempos de pandemia

Sin contacto directo, chocando los codos o incluso los pies, ¿cómo ha cambiado el coronavirus nuestra forma de saludarnos?

El nuevo ‘saludo covid’, chocar los codos, en vez de dar la mano

Es imposible no pararse a pensar de vez en cuando en cómo ha cambiado todo desde el inicio de la pandemia producida por la covid-19. Distancia social, hacer turnos para comer en un restaurante o fila para sentarse en una terraza, la inclusión de la mascarilla en nuestro ‘outfit’ diario, el botecito de gel en el bolso… Los ejemplos son varios pero, ¿qué pasa con los saludos? Muchas personas se preguntan si este cambio será permanente y, sobre todo, cuándo volverán los besos y abrazos.

La propia Sylvie Brand, directora del departamento de Preparación Mundial para Riesgos de Infección de la Organización Mundial de la Salud (OMS) compartía a través de Twitter una ilustración en la que aparecían diferentes alternativas de saludo en tiempos de coronavirus. ‘The footshake’ o saludo con el pie –también bautizado como ‘Wuhan shake’ o saludo de Wuhan-; ‘The Wave’ o saludo moviendo las manos a distancia o ‘The elbow’, es decir, saludar con los codos, entre otros.

Nuevas formas de saludo en la distancia que han dejado atrás el tradicional beso y abrazo, pero, ¿de dónde viene la tradición del saludo? y ¿por qué se hace de manera diferente según la cultura en la que nos encontremos? “El beso nos viene de la tradición judía mientras que el hecho de estrechar las manos es por tradición romana. Entre las dos hemos configurado estos rituales de interacción”, explica David Gómez Quintero, profesor de sociología de la Universidad de Zaragoza. Además, el experto asegura que estos rituales de interacción social en occidente –entendidos como una serie de normas estandarizadas o pautas que nos permiten entendernos en todo tipo de situaciones- se centran más en el contacto físico con respecto a otros lugares como los países asiáticos y el medio oriente.

“Históricamente el saludo se ha entendido como una expresión de confianza y cercanía hacia el otro. Significaba que no es un enemigo. De hecho, el saludo romano nace como demostración de que no se llevaba un arma escondida en la manga”, advierte Gómez. Por eso, aunque en momentos como el actual no podamos saludarnos, necesitamos buscar nuevas fórmulas alternativas que sustituyan este símbolo de confianza tan interiorizado en nuestro día a día.

De hecho, como explica el experto, este cambio a la hora de saludarnos no es algo nuevo: “Está documentado que en periodos como la pandemia provocada por la peste negra, en el siglo XIV, se suspendieron durante varias décadas este tipo de saludos”. Es decir, que históricamente las pandemias han sido capaces de modificar este tipo de hábitos durante un tiempo.

A lo largo de la historia, el saludo ha estado condicionado por la tradición religiosa y cultural, sin embargo, ha de superar una segunda fase, la denominada legitimización. Es decir, que se trata de una construcción social que ha de ser aceptada por la mayoría de las personas aunque ni siquiera nos demos cuenta de que estamos protagonizando todo este proceso. “Cuando legitimamos una acción es porque entendemos que es útil para algo, es decir, ahora sabemos que el beso puede producir un contagio y tendemos a buscar alternativas”, añade.

Otro claro ejemplo de esto es el origen del beso. “Fue San Pablo, en su Epístola a los romanos, quien recomendó a sus seguidores saludarse con un beso sagrado. Un gesto que logró extenderse con el auge del cristianismo”, prosigue Gómez que asegura que hoy, las nuevas tecnologías hacen las veces de altavoz para este tipo de construcciones aunque en la mayoría de las ocasiones acaben convirtiéndose en modas pasajeras. “Hoy en día las redes sociales son grandes constructoras de realidad. La juventud es mucho más creativa y las pautas de interacción de los jóvenes están en constante cambio a unos ritmos vertiginoso”, advierte el experto.

Choque de pies y codos, ¿han venido para quedarse?

Dicho esto, la preguntaría que quedaría por responder sería si este tipo de saludos en tiempo de pandemia, basados en chocar los codos o los pies, o simplemente en saludarse en la distancia con un movimiento de mano, podrían llegar a instalarse en nuestra sociedad. “Los seres humanos necesitamos la proximidad y sentimos esa tendencia a acercarnos. Como dijo Aristóteles, el hombre es un ser social por naturaleza”, opina el experto.

¿Quiere decir esto entonces que en plena sociedad tecnológica podría producirse una homogeneización del saludo? “Probablemente no, aunque es cierto que podría producirse una adaptación de estas fórmulas más extendidas en otros lugares del mundo que acabaríamos haciendo nuestras”, resume el sociólogo.

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