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Aragón

vitivinicultura

La incertidumbre llena botellas

Las bodegas aragonesas no han sido ajenas a los negativos efectos de las medidas impuestas por la crisis sanitaria.

Botellas de vino almacenadas en una bodega.
Botellas de vino almacenadas en una bodega.
Pixabay

El sector vitivinícola no se ha salvado del impacto de la crisis sanitaria. Pero sus efectos no han sido los mismos en todas las denominaciones de origen, ni en todas las bodegas incluidas (o no) en ellas. El mayor zarpazo se lo han llevado aquellas producciones que estaban orientadas esencialmente al canal Horeca, porque con el cierre de los bares y restaurantes y el confinamiento de la población obligado por el estado de alarma decretado el pasado 14 de marzo, las ventas han sufrido un más que notable desplome, que no ha podido compensar la presencia (quienes la tuvieran) en los lineales y en las tiendas de alimentación, ni los esfuerzos de muchos bodegueros por reinventarse en las redes sociales y en el comercio ‘online’.

Es lo que ha sucedido en la Denominación de Origen Somontano, cuya fortaleza se exhibe en el mercado nacional y en el que su comercialización se paralizaba al tiempo que echaban la persiana los establecimientos de ocio.

Suerte muy distinta es la que han corrido las otras tres denominaciones de origen. Su carácter netamente exportador ha conseguido frenar el descalabro, incluso hacerlo, de momento, apenas imperceptible, porque los mercados exteriores, aunque se han ralentizado, en ningún momento han llegado a pararse.

En la Denominación de Origen Cariñena, la más antigua y la más grande de Aragón, reconocen que sus volúmenes de comercialización en estos meses de crisis siguen "planos" si se comparan con el año anterior, y aunque desde el consejo rector insisten en poner "cautela y precaución" a sus palabras, reconocen que "de momento estamos bien".

Cautos son también en Campo de Borja, pero sus elevados porcentajes de exportación y su presencia en las cadenas de distribución han conseguido que la situación no fuera tan mala como temieron en un primer momento, aunque el cierre de los bares también ha dejado huella en sus cifras.

Y en el viñedo extremo, lema con el que se presenta la Denominación de Origen Calatayud, también están salvando los muebles. "Al menos de momento", como señalan sus responsables, que detallan incluso que puesto que la ralentización de los mercados exteriores ha sido "escalonada" no solo se han ido enviando los pedidos previsto sino que incluso alguna bodega ha visto incrementadas sus ventas, aunque puntualizan que no se trata de la generalidad.

Pero sea cual sea la situación en la que les ha puesto la crisis sanitaria, las bodegas miran el futuro más cercano con "mucha incertidumbre". La desescalada está comenzando a dar sus pasos y con ella la apertura (muy a medio gas) del canal Horeca, no solo en España sino en los países europeos, donde se encuentran sus principales mercados. Este camino hacia la ‘nueva normalidad’ esperan que suponga un cierto respiro, aunque prefieren no echar las campanas al vuelo, porque con el confinamiento, el distanciamiento social y la necesidad de seguir manteniendo la guardia para evitar rebrotes de la enfermedad, ya se anticipa un cambio en los hábitos de consumo y de compra que nadie sabe cómo se traducirá en sus ventas.

Una imagen de lo que podría anticiparse son los números que recoge la encuesta realizada entre el 17 de abril y el 1 de mayo dirigida por la Asociación Europea de Economistas del Vino y la Cátedra del Vinos y Espirituosos de Inseec en ocho países (España, Bélgica, Italia, Francia, Austria, Alemania, Portugal y Suiza) y en la que han participado las universidades Politécnica de Valencia, Zaragoza y la Pública de Navarra). Una encuesta que refleja que los españoles han aumentado su frecuencia neta de consumo de vino, pero también que para ello han preferido adquirirlo en el supermercado, en detrimento de las tiendas especializadas o las bodegas. Destaca, eso sí, el despertar de las compras ‘online’, aunque su crecimiento está muy lejos de lo que podría haber llegado por el poco desarrollo actual de este canal entre las bodegas.

Al menos, y aunque todavía es pronto para echar las campanas al vuelo, los viñedos presentan un aspecto "inmejorable". Las lluvias les han dado vigor y a priori, si el tiempo no lo impide, podría haber una gran cosecha. Unas perspectivas no exentan también de incertidumbre porque quedan meses por delante hasta llegar a la vendimia y los caprichos del clima todavía podrían hacer de las suyas en la producción.

En la voz de Raquel Latre, presidenta del consejo regulador de la Denominación de Origen Somontano, se intuye el complicado momento que está atravesando este sello de calidad oscense. Del total de sus producción, el 80% tiene como destino el mercado español, y de este porcentaje el 70% se mueve en el canal Horeca, así que no es difícil entender el zarpazo que ha supuesto para las ventas de estas bodegas desde que hace ya dos meses los bares y restaurantes echaran la persiana por el estado de alarma. "Su cierre fue para nosotros el cierre de la mayor parte de las ventas que estábamos haciendo y aunque algunas bodegas han mejorado ligeramente algunas cifras porque estaban en agroalimentación no se va a llegar ni mucho menos al nivel de consumo que suponía el canal Horeca", señala Latre.

La presidenta del consejo regulador recuerda "el gran esfuerzo" invertido por las bodegas del Somontano para posicionarse con un estatus de marca reconocido en las mesas de numerosos restaurantes "en los que nuestros vinos han sido elegidos como una marca significativa a nivel nacional". Y lamenta que todo ese trabajo "esté ahora siendo penalizado por esta excepcional situación". Pero no se arrepiente de la apuesta por centrarse en la demanda interna, porque aunque reconoce que la exportación, que ha tenido mejores resultados en esta crisis, siempre ha sido parte de su estrategia comercial, asegura que "siempre se ha trabajado muy a gusto en el mercado nacional porque nos permite estar cerca de nuestros clientes". Por eso, a corto plazo, la D. O. no piensa dar un viraje que les lleve a aumentar su cuota de mercado más allá de nuestras fronteras.

Todas las bodegas de Somontano han tenido un descenso "muy significativo" de las ventas, detalla Latre. Una caída que se ha agravado especialmente en las bodegas más pequeñas y familiares no solo por su destacada presencia en este canal sino también porque están volcadas en el enoturismo, también totalmente paralizado. Sin embargo, reconoce que los productores no han bajado los brazos y durante estos dos meses de estado de alarma no han dejado de reinventarse. Con el confinamiento, la mejor forma de hacerlo ha sido echando mano de las redes sociales, con catas y ventas ‘online’ o visitas virtuales, o manteniendo contacto privado con el cliente "para seguir en la mente del consumidor mientras se espera que esto poco a poco se vaya dinamizando".

Habla con cautela del respiro que puede dar a la D. O. la desescalada y la apertura paulatina de los establecimientos hosteleros mientras confía en que cuando lo permita la crisis sanitaria "el turista opte por los espacios al aire, los entornos naturales, tranquilos y nada masificados que ofrece el enoturismo del Somontano", señala Latre, que anticipa que las bodegas ya están trabajando en protocolos de recepción de visitantes y de entornos seguros.

Exportación y distribución

Alemania, el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Rusia y China no han dejado de adquirir vino, "aunque lo que se ha detectado desde enero es que hay mucha competencia con lo cual habrá una reducción de precios, que todavía no se ha constatado que sea significativa, pero que evidencia que muchos de aquellos que destinaban su producción al canal Horeca se están pasando a la exportación con menores precios". Lo dice Claudio Herrero, secretario del consejo regulador de Cariñena, que destaca que las cifras de ventas de esta denominación "están en plano, es decir, igual" que las que se registraban por estas fechas el pasado año.

Y es que del 35% de la producción que esta D. O. destina al mercado nacional (unos 15 millones d botellas), el 80% se comercializa en las grandes superficies, por lo que apenas cuatro millones de botellas se venden en el canal Horeca. "Estos dos meses habremos perdido por el cierre de los bares la venta de unas 600.000 botellas", calcula Herrero, que asegura que está cifra se ha compensado con creces con el buen funcionamiento de la exportación y los supermercados. "La distribución está funcionando perfectamente, se está consumiendo mucho más", explica. Solo hay que echar un vistazo a los datos, que demuestran que las ventas en las grandes superficies durante las semanas del confinamiento se han anotado crecimientos semanales cercanos (e incluso el algunos momentos superiores) al 50%.

Las bodegas de Cariñena también ha acudido a las redes sociales para paliar la imposibilidad de realizar los actos, especialmente de promoción, de sus vinos. Y aunque ha habido más interés por el comercio ‘online’, lo cierto es que Herrero reconoce que las ventas apenas suponen un 5%, "un porcentaje muy pequeño, anecdótico, para lo que supone el trasatlántico de nuestras ventas, pero es cierto que ha servido para que se vayan abriendo a este canal y para que la gente comience a integrarlo en sus rutina"».

A Campo de Borja la situación excepcional provocada por la pandemia no le ha afectado mucho, porque, como señala el presidente de la D. O., Eduardo Ibáñez, aunque tienen presencia en bares y restaurantes la caída de las ventas en marzo y abril no ha sido tan graves como esperaban. "El pasado año por estas mismas fechas habíamos vendido seis millones de botellas y este año ya llevamos cuatro millones, teniendo además en cuenta que estos vaivenes también se dan en otras campañas", explica Ibáñez, que reconoce, sin embargo, que "es verdad que no hay mucha alegría" en los mercados.

Pese a todo, señala que a comienzos de año la exportación estuvo algo parada, especialmente en China, un mercado importante para esta D. O., pero las ventas han vuelto a revitalizarse en el gigante asiático y se están comportando bien en Estados Unidos. Además, las ventas de sus vinos han aumentado en las cadenas de distribución, especialmente aquellos que se comercializan en garrafas. "De todas maneras, hay que ser cautos, porque no se sabe cómo se va a ir desarrollando la situación. Igual dentro de dos meses nos llegan las vacas flacas y hablamos de otra manera", puntualiza.

De un escenario similar habla el máximo responsable de la D. O. Calatayud. Miguel Arenas reconoce que al comienzo de la pandemia las ventas al exterior, a donde se dirige el 80% de su producción, se ralentizaron aunque lo hicieron de manera escalona. "No hubo parón total", explica Arenas, que asegura que el mercado internacional ha vuelto a coger ritmo. Todavía no han hecho cuentas, y, según el presidente, "no tenemos cifras concretas del impacto", aunque se muestra optimista al hablar del incremento de consumo de vino en supermercados, donde también está presente esta D. O.

Las bodegas, y las denominaciones que las agrupan, no solo están pendientes del mercado. También de las decisiones del Gobierno central, que tiene sobre la mesa una flexibilización del programa de apoyo al sector del vino (Pasve) que permita la poda en verde y destilación y almacenamiento de vinos de anteriores campañas. "Esta medida podría quitar vino antiguo del mercado para poder establecer así unos mejores precios", señala Herrero, que insiste en que estas decisiones "hay que tomarlas con urgencia y con la unión de todo el sector".

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