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Aragón

covid-19

Apertura parcial del comercio minorista con críticas al escaso margen para adaptar las nuevas normas

Tiendas de ropa, peluquerías o centros de fisioterapia retoman la actividad con dudas sobre el protocolo a seguir

La activación de la fase 0 de la desescalada autoriza desde hoy a que abran los comercios minoristas y de servicios profesionales, entre los que figuran peluquerías, centros de estética, fisioterapeutas, podólogos, dentistas o tiendas textiles y de calzado, entre otros negocios. El Gobierno, que hasta ayer al mediodía no publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) las normas por las que se regirá el desbloqueo de estos trabajos, permite que se suba la persiana en establecimientos de "menos de 400 metros cuadrados", a los que se deberá acceder con "cita previa"

Asimismo, en esta fase 0 de transición hacia la nueva normalidad, se deberá garantizar la "permanencia en el interior del local de un solo cliente por cada trabajador" y, en el caso de que la atención no pueda ser "individualizada y con la debida separación física", será obligatorio instalar mostradores o mamparas. 

La orden ministerial también incluye que los mayores de 65 años tengan «prioridad» para concertar las citas previas dentro del horario en el que se les permite salir a pasear, y obliga a los negocios a seguir un protocolo de higiene en las tiendas, que incluye la "desinfección" de los locales "al menos dos veces al día", una de ellas coincidiendo con el horario de cierre.

Además, en los locales del sector comercial textil –arreglos de ropa y similares– los probadores tendrán que ser utilizados por "una única persona" y después de su uso se limpiarán. "En caso de que un cliente se pruebe una prenda que posteriormente no adquiera, el titular del establecimiento implementará medidas para que la prenda sea higienizada antes de que sea facilitada a otros clientes", especifica la normativa publicada ayer, a menos de 24 horas de la apertura de muchos de los negocios de este sector. 

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, excusó ese escaso margen recordando que el Gobierno realiza un "gran esfuerzo" para que todos los ciudadanos conozcan "cuanto antes" las ordenes ministeriales, pero los empresarios, sin embargo, critican que la "incertidumbre" ha llevado a muchos comercios a mantenerse cerrados.

En torno al 50% de actividad

En ese sentido, José Antonio Pueyo, presidente de la Federación de Empresarios del Comercio y Servicios de Zaragoza (ECOS), señaló ayer que puede resultar "antieconómico" abrir sin tener citas previas, puesto que es una forma de trabajo que no está extendida. "La apertura progresiva va a estar muy condicionada, además, por el miedo del consumidor a efectuar compras", añadió Pueyo, y solicitó que las ayudas directas de las entidades locales y del Gobierno de Aragón se pongan en marcha a la mayor brevedad. "Calculamos que más del 50% del comercio que ha permanecido cerrado no va abrir por el momento", concluyó, en contraste con la "ilusión" con la que Ruth Sopeña retomará hoy mismo su negocio. 

"Hay inquietud por lo poco definidos que están algunos aspectos y no sabemos muy bien a lo que nos enfrentamos, pero, después de casi dos meses cerrados, hemos apostado por volver", adelantaba ayer Sopeña, que desde hace cuatro años regenta junto a su pareja la tienda Vorne –ropa y complementos con sello local– en la plaza de San Pedro Nolasco. 

Del mismo modo, el fisioterapeuta Guillermo Ibáñez reemprenderá hoy su actividad después de un largo periodo en el que únicamente atendía urgencias. "Me turnaré con mi socio los días y las salas, para garantizar la seguridad de los clientes", explicaba, al tiempo que añadía que esta semana espera llenar tan solo "el 25% de su agenda". 

Más saturadas están las listas de espera de las peluquerías. María Alastruey (Matías Pastor Sancho, Actur) abre hoy con una lista de 600 clientes. "Somos cuatro trabajadoras, pero empiezo yo sola porque soy la responsable y no sabemos muy bien cómo cumplir las pautas que nos han llegado con muy poco margen de reacción", advertía.

Es un "jaleo"

Mandé un mensaje a las clientas para avisarles de que volvía a abrir y he estado todo el día al teléfono porque todo el mundo quiere cita”, comentaba este domingo Nerea Ballesteros, propietaria de un centro de estética en el paseo de Sagasta de la capital aragonesa. Como la mayoría de las pymes y autónomos que hoy vuelven a subir la persiana, esta profesional criticaba que el Gobierno central hubiera apurado hasta el último día para regular la actividad del sector comercial. “Es un jaleo, tendrían que avisar con más tiempo”, lamentaba.

En cualquier caso, se adaptará a las nuevas restricciones. “Daré citas con más tiempo entre cada cliente y no usaré la sala de espera que tengo para que no coincidan”, explicaba. Eso sí, les pedirá a quien tenga cita “puntualidad, que usen mascarilla y que no lleven acompañante”.

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