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Aragón

Covid-19

El estado de alarma vuelve a descontrolar la plaga de conejos y aumentan los daños agrícolas

Los agricultores advierten de que la imposibilidad de cazar incrementa la presencia de especies cinegéticas. Corzos, ciervos e incluso palomas torcaces se adueñan de los cultivos.

Daños provocados en unos cultivos en Aragón.
Daños provocados en unos cultivos en Aragón.
Cooperativas Agroalimentarias de Aragón

Los agricultores de 118 municipios aragoneses llevan años teniendo que compartir sus cosechas con una plaga de conejos que deja sin producción cientos de hectáreas de cereal de invierno y provoca graves daños en frutales y viñedo. No es que el problema se hubiera solucionado, pero la aprobación de un decreto con medidas "urgentes y excepcionales" por parte del Gobierno de Aragón para reducir, intensificando la caza, el número de ejemplares comenzaba a dar sus frutos. Porque, según los últimos datos hechos públicos a comienzos de marzo por la Consejería de Agricultura, en apenas dos meses se habían capturado cerca de 200.000 conejos y los daños en los cultivos se habían reducido en un 57%.

El estado de alarma decretado para frenar la expansión del coronavirus parece desandar todo lo hasta ahora conseguido, porque el confinamiento obligado para evitar los contagios no permite, como es lógico, salir a cazar, la única herramienta con la que contaban hasta ahora los agricultores para minimizar los efectos de esta plaga.

Así, los conejos no tienen ahora quien les moleste y campan a sus anchas por los cultivos de cereal de invierno que ya están espigando. Tienen además más comida porque el clima está siendo favorable y lleva agua hasta los de secanos que no la esperaban. Su presencia cada es mayor, señalan los agricultores, que no solo los ven corretear por sus tierras sino que ya han notado cómo sus producciones "no tiran como deberían, porque ya se la han comido". Una situación ante la que auguran que no solo se multiplicarán los daños sino que cuando se pueda volver a salir esta sobrepoblación de conejos estará otra vez descontrolada, como explican numerosos productores de cereal que cuentan ya por cientos las hectáreas que han servido de alimento a estos animales. Los hay también, sin embargo, que reconocen que este año, gracias a las lluvias, algunos brotes afectados están renaciendo "y estos, no se sabe bien por qué, parece que no les gustan y no se los comen".

Ciervos, corzos y hasta palomas

Los conejos no son la única especie cinegética que preocupa al sector primario. Las cosechas están amenazas también por corzos, jabalíes, corzos e incluso palomas torcaces. Lo explica Víctor Marco, agricultor de la sierra de Albarracín, que resume cómo la presencia de los ciervos se hace más visible en estos momentos en los que el país se encuentra inmerso en un estado de alarma. "Están destrozando las cosechas", explica este productor, que relata que a lo que se comen hay que sumar "que todo lo que pisan ya no vuelve a crecer".

Marco augura que "como hay muchos más que los que debería de haber pues los daños serán mucho mayores". Y aunque entiende que con la crisis del Covid-19 "está bien que no se pueda ir a cazar", insiste en que las administraciones tendrán que dar alguna solución porque "si la situación se prolongan uno o dos meses las pérdidas se multiplicaran por seis o siete".

Soluciones pide también Christian Dieste, que está viendo cómo las palomas torcaces se comen los frutos recién cuajados de sus almendros. "Teníamos licencia para comenzar a cazarlas el día 1 de abril", explica Dieste. Pero el estado de alarma ha inutilizado, obviamente, esta posibilidad, ante la impotencia de los productores que no tienen ahora herramienta alguna para evitar las pérdidas de todas estas especies.

Las organizaciones agrarias ya han trasladado esta inquietud al Gobierno de Aragón, pero sus representantes reconocen que la puesta en marcha de medidas no parece factible en la actual situación de emergencia sanitaria.

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