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Un zaragozano corre media maratón en el balcón de su casa

El coronavirus no frena al atleta Agustín Moreno, que le dio 2.110 vueltas al minicircuito de 10 metros que instaló en su terraza.

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Agustín Moreno, en pleno esfuerzo en su terraza.
Heraldo

Maratón equivale a resistencia, a no ceder jamás, ocurra lo que ocurra. Desde que el soldado griego Filípides recorriera en el año 490 antes de Cristo la distancia que separa la ciudad del mismo nombre de Atenas (42 kilómetros y 195 metros) para anunciar la victoria helénica sobre los persas y desvanecerse por el agotamiento y morir inmediatamente después, la carrera de maratón siempre significó la lucha contra la adversidad, contra todo. En estos días de confinamiento, de toser en el codo, de distancia social, el atleta zaragozano Agustín Moreno nos invita a luchar, a continuar, a no capitular. Igual en los hospitales que en los trabajos o en nuestra propia casa. Y desde su casa, desde el balcón de su casa concretamente, Agustín desarrolló en la mañana de este domingo un ejercicio de resistencia poco común: correr una media maratón en su terraza. No era la guerra contra los persas, sino contra el coronavirus.

El caso es que Agustín Moreno se había preparado a conciencia para la Media Maratón programada para este domingo en Zaragoza. «Soy atleta popular, pero entreno todos los días. Lo hago cuando puedo, entre la una y media y las tres y media de la tarde, que es el tiempo en que paramos en el trabajo. Corro en el equipo de Zuera. Entrenamos en el parque. Me lo tomo en serio», confesó. Tan en serio se lo toma Agustín que, tras la suspensión de la carrera zaragozana, decidió hacerla en su propio domicilio. «Después de que se suspendiera la carrera, pensé en hacerla en la terraza de mi casa en Parque Venecia. La media maratón, como su propio nombre indica, es la mitad de una maratón, o sea, 21.100 metros», narró el singular atleta zaragozano.

También había que construir la pista. Como verán, pequeñita y sin peralte ni tartán. «Pensé en un rectángulo de cuatro metros de largo y uno de ancho. Es decir, 10 metros en total por vuelta», apuntó. La cuenta estaba clara: «Había que hacer 2.110 vueltas». El tiempo ayer fue lo de menos: «Empleé tres horas y 18 minutos, cuando mi mejor tiempo es de una hora y ocho minutos». Pese a la marca, Agustín acabó contento: «Me animó mucho mi mujer, Bárbara, y los vecinos desde sus balcones». Tan bien fue, que piensa repetir: «El 19 de abril estaba prevista la Maratón de Zaragoza. Se ha suspendido: la correré en el balcón de mi casa».

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