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Brindar por una Copa

Tras la victoria de CV Teruel en la final de voleibol ante Unicaja de Almería, el viernes empieza Casademont ante Unicaja, anfitrión de la Copa del Rey de baloncesto.    

El jugador Dylan Ennis, de Casademont, se escapa de Darío Brizola, de Unicaja, en un partido de liga de la ACB.
El jugador Dylan Ennis, de Casademont, se escapa de Darío Brizola, de Unicaja, en un partido de liga de la ACB.
Efe

En esta semana se habla ya más de la Copa del Rey que en todo el año. Los seguidores del voleibol van a celebrar ante el Torico la épica victoria del CV Teruel ante la Unicaja de Almería por un emocionante 2-3 en la final celebrada en Palma de Mallorca, y ya es la sexta conseguida. Los aficionados al baloncesto del Casademont, que llega tercero de la Liga ACB, empiezan el viernes la apasionante final de la Copa contra el anfitrión, Unicaja Málaga. Solo ha faltado rematar el triángulo con la Copa del fútbol, pero la SD Huesca y el Real Zaragoza fueron abandonándola para centrarse más en el objetivo de subir a Primera División. Solo faltaría que la final volviera a celebrarse en La Romareda, con los beneficios que deja a la ciudad, si se reforma del campo. Eso es otro cantar.

Por suerte pude acudir el año pasado a la Copa del Rey de baloncesto, que se celebró en Madrid, porque el equipo infantil de Casademont se clasificó a la Minicopa y los chavales vivieron ese torneo apasionante y contemplaron los partidos de los mayores en primera línea. Este año han entrado los mayores tras tumbar todas las previsiones y no les acompañan los pequeños, que cayeron ante gigantes.

Aun así, lo mejor es que el equipo de Porfirio Fisac tiene una generación Z, integrada por Carlos Alocén, Javier García, Vit Krejci y Jonathan Barreiro, que está dispuesta con sus compañeros mayores a hacer bueno el sueño de una afición que puede creer, como advirtió ayer el entrenador: «Nada es imposible, todo es posible». Los seguidores tendrán que hacerse oír ante la mayoría malacitana que juega en casa, porque para brindar por una Copa hay que romperse la garganta en la grada... y ganarla. Mucha suerte.

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