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Aragón

Educación

Gestionar bancos de libros, becas y otras labores que 'roban' horas a los profesores

CSIF aboga por reducir el horario lectivo de los profesores, pasando a 23 horas en Primaria y 18 en el ciclo de Secundaria, y contratar más personal administrativo.

Alumnos zaragozanos siguen la clase en un colegio de primaria
Alumnos zaragozanos siguen la clase en un colegio de primaria
Guillermo Mestre.

Un profesor aragonés de Primaria trabaja, por ley, un total de 37,5 horas semanales. Lo cual no implica, por supuesto, que las pasen íntegramente en el aula, frente a los alumnos, impartiendo las materias que determina el currículo escolar. Antes de que arranque la jornada, entre las clases, y sobre todo después de éstas, los docentes preparan los temarios, corrigen exámenes y trabajos y acuden a las distintas reuniones con los padres y con el resto del claustro escolar.

Pero su trabajo no termina ahí. "A todas estas tareas, las que uno espera cuando estudia Magisterio, se unen otras muchas de tipo burocrático que perjudican a nuestra labor docente. Ese papeleo interfiere en el trabajo educativo y desmotiva al profesorado", apunta Mónica de Cristóbal, representante de Educación de CSIF Educación, el sindicato mayoritario en el sector. De esas 37,5 horas de trabajo, se entiende que 25 son lectivas, mientras otras cinco son de obligatoria permanencia en el centro y las 7,5 restantes se dedican a la preparación de tareas, corrección de tareas y formación. El problema, aseguran los docentes, radica en las otras muchas funciones que "debería realizar personal administrativo" y que recaen sobre ellos.

Alberto Lucas, profesor de primaria en un centro público zaragozano, explica que "las horas pensadas para planificar los contenidos de las clases las acabamos dedicando a asuntos como la gestión de los bancos de libros o de las becas de comedor y transporte". Las reuniones con los comerciales de las editoriales -que ceden algunos libros a los centros-, apunta, "acaban siendo labor de los profesores tutores", lo mismo que "la valoración de qué alumnos, por la situación económica de sus familias", deben ser beneficiarios de las becas. "Las gestiones en torno a las ayudas para el comedor requieren mucho tiempo. Implica recoger los requisitos presentados, comprobarlos y ordenar y decidir cuáles tienen prioridad. Es una función para la que no se nos ha formado durante la carrera", concluye.

Para la portavoz sindical, las citadas labores restan “demasiadas horas” a lo largo de la semana: “De entrada, los primeros quince minutos en el aula los dedicas a pasar lista, rellenar el estadillo sobre el servicio de comedor, tanto los que se quedan a diario como los usuarios esporádicos, los que usan el transporte, controlar el absentismo, alergias u otros problemas de salud...”.

De Cristóbal critica que la legislación vigente también les carga de labor administrativa: “La evaluación por estándares de aprendizaje de la Lomce se ha convertido en una tarea más burocrática que pedagógica. Un profesor de cualquiera de los ciclos educativos tiene que puntuar hasta un centenar de ítems de un alumno en cada asignatura. Así es imposible evaluar con tiempo y eficacia”.

Menos horas lectivas

El sindicato aboga por reducir el horario lectivo de los profesores, pasando a 23 horas en Primaria y 18 en el ciclo de Secundaria, como antes de los cambios en 2012, una reivindicación que ya empieza a tener cierto recorrido. Representantes de CSIF se reunieron en la recta final del año pasado con el consejero de Educación, Felipe Faci, para poner sobre la mesa este asunto. “Recuperar las 18 horas lectivas semanales en Secundaria y las 23 en Primaria es una asignatura pendiente y una prioridad. Es un derecho laboral de los docentes y una medida que beneficiará a los alumnos. Los profesores contarán con más tiempo para coordinar, preparar las clases y atender a los alumnos y las familias”, aseguran.

En la primavera pasada, el departamento de Educación y los sindicatos estuvieron cerca de alcanzar un acuerdo, pero la convocatoria de una huelga por parte de las algunas organizaciones rompió las negociaciones y la DGA se echó atrás. La DGA quería aprobar una reducción progresiva del horario lectivo. De esta manera, unos 2.500 docentes mayores de 55 años hubieran trabajado ya este curso 2019-2020 19 horas lectivas, y 18 el siguiente.

Falta de financiación estatal

Fuentes del departamento de Educación aseguran que "la voluntad de reducir la jornada lectiva a 18 horas es clara, pero se tendrá que hacer en el momento en que se disponga de financiación estatal para poder asumirlo". Educación reitera su intención de llegar a ella "durante esta legislatura" y trabajar con los sindicatos en un calendario de aplicación, pero "para ello se precisa, lógicamente, la financiación económica que la haga posible".

"El pasado año, hubo una negociación y una propuesta encima de la mesa que los sindicatos no quisieron firmar. En cualquier caso, este Gobierno ya redujo una hora el horario lectivo de los docentes de Secundaria y ha firmado muchos acuerdos con los sindicatos en el que se demuestra su voluntad para tomar todo tipo de medidas que reviertan todos los recortes del PP. Así, se han aprobado menores ratios, contratos de interinos a día 1 de enero, las mayores oposiciones de la historia desde las transferencias, potenciación de la FP, multiplicación del bilingüismo…", concluyen desde la consejería.

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