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Viticultura

Cambio de estrategia al cumplir los 75 años

La Cooperativa Santo Cristo de Ainzón está inmersa en un proceso de cambios que arranca con el propio nombre. A partir de ahora se llama Bodegas Ainzón.

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Un viticultor realiza la recogida de uva en una de las viñas con cuyos frutos elaboran sus vinos en Bodegas Ainzón.
B. A.

La Cooperativa Santo Cristo de Ainzón celebra en este 2020 sus tres cuartos de siglo de vida. Un aniversario que va a traer profundos cambios no solo en la estrategia de comercialización, sino también, en su imagen. De hecho, han modificado aspectos tan esenciales como su propio nombre. Se han rebautizado como Bodegas Ainzón.

«Queremos continuar en nuestra apuesta por la internacionalización y a veces es complicado explicar a los clientes en qué consiste una cooperativa. Además, el nombre de Santo Cristo evoca reminiscencias de otras épocas, así que decidimos cambiarlo por otra denominación que no solo deje claro lo qué somos, una bodega, sino que además permita localizarnos de la manera más sencilla posible. También queríamos algo corto, conciso y que nos vinculara con el territorio, así que Bodegas Ainzón es perfecto porque cumple con todo esto», explica Paola Espligares, gerente de Bodegas Ainzón.

La presencia internacional va a ser otro de los principales ejes sobre los que va a girar la actividad de Bodegas Ainzón durante el año que ahora comienza. Consolidar su presencia en China e intentar penetrar en Estados Unidos, "dependiendo de cómo este la situación", serán los objetivos principales y para ello contarán con una destacada presencia en ferias como la China Foods and Drinks en la ciudad de Chengdu o en el certamen Prowine, en Alemania, el más importante del sector vinícola donde Bodegas Ainzón contará con stand propio.

Con vistas a los mercados internacionales, Bodegas Ainzón ha llevado a cabo una ampliación de sus instalaciones con un nuevo almacén contiguo de unos 900 metros. "Esto nos ayudará a sentar unas bases más solidas en nuestro proceso de internacionalización y a ofrecer un producto de la mayor calidad, que es lo que los clientes demandan", apunta Espligares.

Alianza supraautonómica

Si bien este 2020 va a ser un punto de inflexión en la trayectoria de esta pequeña bodega de Campo de Borja, sus responsables ya habían empezado a dar algunos pasos para fortalecer su comercialización. Uno de los más destacados fue la alianza que establecieron con la cooperativa riojana Covila en 2016.

"Esto nos permite a ambas bodegas contar con un portfolio de productos mucho más amplio. Además, se trata de productos complementarios, que en ningún caso se solapan. Mientras que nosotros ofrecemos principalmente vinos jóvenes de Garnacha, los vinos de Covila son de Tempranillo y abundan más los crianzas, reservas y grandes reservas", afirma la gerente de Bodegas Ainzón. Asimismo, esta alianza, creada bajo el nombre CSC Wine Group, permite compartir conocimientos técnicos o hacer compras conjuntas.

La elección de esta cooperativa riojana para aliarse no fue casual. "Cuando nos reunimos por primera vez vimos que tenemos criterios comunes como el máximo cuidado en la elaboración del producto y su exportación, el cumplimiento de los máximos estándares y normativas o la apuesta por el agricultor y para el agricultor. Queremos garantizar el relevo generacional en el campo y que la gente se quede en los pueblos. Para ello, queremos apostar por la botella más que por el granel que es por lo que se han caracterizado las cooperativas. De hecho, esto ha causado que el precio medio de la uva se haya incrementado en un 10% en los últimos años", detalla Paola Espligares.

Y es que, si por algo se caracteriza Bodegas Ainzón, y eso no va a cambiar, es su estrecha vinculación con el territorio y con las personas que viven en él. "Somos solo 14 personas en la bodega y todos hacemos prácticamente de todo. Con el número de horas que pasamos juntos, somos como una gran familia, y todos sienten la bodega como suya. Esto es algo que perciben como un valor quienes nos visitan", señala.

Bodegas Ainzón encara este nuevo año de cambios tras un 2019 que trajo una cosecha un 50% menor que el anterior y 30% inferior al histórico de la propia bodega. Este descenso vino causado por una intensa helada en el mes de marzo y por un verano muy seco. Sin embargo, desde la empresa inciden en que la calidad es excelente. "Así nos lo dicen los clientes a los que les ofrecemos las catas".

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