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¿Qué pasa si regalo un animal exótico?

Tan solo este año el Acuario de Zaragoza ha acogido a más de un centenar de animales exóticos que han sido abandonados. El centro ha lanzado la campaña 'Un animal no es un juguete', para concienciar a los aragoneses de la importancia de no tomarse a la ligera este tipo de regalos.

Un animal exótico no es un juguete. Cuando regalas un animal no solo estás regalando una vida, estás otorgando, además, una gran responsabilidad. Por eso, en una época tan proclive para realizar compras de todo tipo como la de Navidad, en la que tantas personas se decantan por ampliar la familia con un nuevo miembro animal… el Acuario de Zaragoza ha lanzado la campaña 'Un animal no es un juguete'.

¿El motivo? Concienciar a los aragoneses de la importancia de no tomarse a la ligera este tipo de regalos y hacer visible el problema de la compra compulsiva de animales exóticos que se da sobre todo en estas fechas. En la instalación zaragozana saben bien de lo que hablan pues, tan solo este año, el Acuario de Zaragoza ha acogido más de un centenar de animales exóticos que han sido abandonados, en concreto más de un 100 tortugas, cinco lagartos, dos serpientes y hasta un mono titi que fue decomisado por el Seprona a un particular.

"También nos han llegado más de un centenar de peces aunque no estaban catalogados como especies exóticas invasoras ya que estos, en el medio natural, no lograrían sobrevivir. Muchas veces se van haciendo demasiado grandes y no se sabe gestionar", explica Javier González, director técnico del Acuario de Zaragoza. Además, recuerda que este hecho constituye un delito recogido en el artículo 333 del Código Penal el cual prohíbe la introducción de especies no autóctonas en España con penas de entre cuatro meses y dos años de prisión.

El Código Penal prohíbe la introducción de especies no autóctonas en España con penas de entre cuatro meses y dos años de prisión

Por eso, en estas fechas tan próximas a la llegada de sus majestades los Reyes Magos de Oriente, desde el Acuario de Zaragoza recuerdan que debemos ser responsables e informarnos de las necesidades en cuanto a alimentación, espacio, temperatura así como del resto de características del animal para poder mantenerlo en condiciones óptimas para asegurar su bienestar animal.

"Desde el año 2012 estamos asociados con el Gobierno de Aragón para colaborar en la recepción de especies invasoras por lo que nos traen animales cuando la gente no quiere hacerse cargo de ellos", informa González. Asegura que, desde entonces, la cifra se ha mantenido en torno a centenar de ejemplares, siendo la tortuga el animal más habitual. "Se corresponden con el 90% de los animales que llegan hasta aquí. Un claro ejemplo es el de la tortuga de Florida, una especie que ha ido desplazando a otras autóctonas como el galápago europeo o leproso", explica.

Se trata de un fenómeno que, lamentablemente, no es nuevo. Y que tiene que ver con la moda de tener animales exóticos en casa que surgió hace unos años. "Hace dos décadas apareció una piraña en el Guadalquivir, por ejemplo. A esto hay que añadir el cambio climático, una realidad que permite que muchos animales que en otro momento no habrían logrado salir adelante se acaben adaptando", añade.

"Una especie invasora es aquella que se introduce o establece en un ecosistema natural y que es un agente de cambio y amenaza"

Como viene recogido en la propia página del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, una especie invasora es "aquella que se introduce o establece en un ecosistema natural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa", y, como explica González, este detalle es fundamental ya que estas especies, como normal general, son más resistentes y agresivas que las autóctonas y de ahí parte el problema. "Por si fuera poco, este hecho no queda ahí sino que desencadena un desequilibrio en el propio ecosistema que puede tener efectos devastadores", añade

Educar, concienciar, divulgar

Cada año esta realidad se traduce, por otro lado, en miles de euros de inversión que deben acometer las instituciones para controlar estas invasiones. "Hay miles de ejemplos más en Aragón como la cotorra argentina, el caracol manzana del Delta del Ebro o el Jacinto de agua, una plata flotante que crea una masa vegetal en la superficie del río", explica el director, que asegura que tanto el Gobierno de Aragón como el Ayuntamiento de Zaragoza llevan años tratando de paliar los efectos de esta realidad.

En cuanto a las posibles soluciones, González sugiere el precio de estos animales y que vengan con el chip incorporado, por ejemplo, pero, sobre todo, de la necesidad de educar a la ciudadanía para que entendamos lo que realmente implica. "Otra opción sería prohibir su comercialización pero sería mucho más complicado. La solución pasa por la educación", opina González. Una labor, la de concienciar, que llevan haciendo varios años. "Recibimos más de 120.000 visitantes al año, sobre todo de un público familiar, y esto es algo que nos convierte en un pequeño altavoz", asegura el director.

Por supuesto, en caso de decidirnos por uno de estos animales, lo importante es llevar a cabo la compra dentro de la legalidad. "Se puede adquirir siempre que sea en un comercio legal y que vaya con la documentación adecuada y el chip de identificación. Sea como sea, siempre hay que hacerlo con cabeza", concluye.

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