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La tecnología 4.0 sale al campo

El uso de tecnologías de recogida y análisis de datos permite aumentar la rentabilidad y transparencia de las empresas. También en el sector agrario.

Hiberus Agro ha trabajado con secaderos de jamones en la aplicación de tecnología 4.0.
Hiberus Agro ha trabajado con secaderos de jamones en la aplicación de tecnología 4.0.
Laura Uranga

Business Intelligence’, ‘Internet de las Cosas’, KPIs… son términos que, aunque puedan sonar extraños, se van a convertir en cada día más cotidianos. Todos ellos hacen referencia a la denominada industria 4.0, un modelo de negocio basado en la gestión correcta de los datos para poder tomar decisiones en aras de la sostenibilidad y rentabilidad de las explotaciones.

"La industria 4.0 es para todas las empresas, independientemente de su tamaño y su sector y ha venido para quedarse", afirmaba el director de Hiberus Agro Solutions, José María Rubio, quien expuso las ventajas de implementar estos sistemas en empresas del sector agroalimentario en una jornada organizada por la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza. "No es algo solo para gigantes tipo Amazon. Este tipo de tecnologías puede aplicarse en cualquier empresa, siempre que el retorno de la inversión sea rápido".

De hecho, esto es lo que hizo su empresa en media docena de secaderos tradicionales. Un proyecto de equipamiento integral de sistemas de recogida de datos que permiten, para un secadero de unos 100.000 jamones, un ahorro de un total de 132.000 euros. De ellos, alrededor de 33.500, correspondieron a la reducción del consumo eléctrico en la fase de postsalado, que es la que más energía eléctrica requiere. Además, la buena gestión de los datos, logró reducir la merma en la producción, es decir, el número de piezas de menor calidad o que se desechan por verse alteradas durante el proceso, en un 50%, lo que supuso un ahorro de unos 85.000 euros. Además, aumentó la capacidad productiva del secadero en un 17%.

¿Cómo lo lograron? Rubio explicó que en la fase de postsalado, las piezas se tienden a sacar después de unos 90 días, porque es cuando se estima que alcanzan sus condiciones óptimas, pero, con los sistemas tradicionales no se puede saber con total exactitud. Por ello, a través de un sistema de recogida de datos y lectura con código de barras, elaboraron una tabla de parámetros cuyo conocimiento es clave para esta actividad, como el PH o el índice de penetración.

Por medio de estos sistemas no solo son capaces de conocer los datos de calidad del producto. Integrando trazabilidad y gestión se pueden recoger todas las variables necesarias para determinar stock y precios medios ponderados, mermas de lotes y partidas a lo largo del proceso productivo, incorporación de aditivos, embalajes y procesado (troceado, loncheado...), gastos de envío, imputación de costes de producto en función de la estancia media en el secadero, gastos de representación, lo que permite conocer al detalle todos los costes por kilogramo de producción para establecer los márgenes de beneficio en función de los precios de venta.

Vertebración del territorio

Durante su exposición, Rubio incidió en las ventajas de la implantación de los modelos de industria 4.0. Además de ser una operativa que implica a todos los equipos de cada explotación (producción, comercial, recursos humanos…) y de fomentar un conocimiento exhaustivo del sector de actividad y la transparencia de las empresas, en lo que respecta de manera específica al medio rural, este tipo de industrias, a su juicio, suponen no solo un elemento "fijador de población en el territorio", sino también un factor clave de "mejora de la capacitación de las personas".

Además, este modelo facilita a las empresas agroalimentarias dar respuesta a un consumidor "hiperconectado, concienciado, exigente y nada fiel", que cada vez da más importancia a aspectos como la calidad del producto, la sostenibilidad medioambiental o de bienestar animal.

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