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Un juez traslada al etarra Kepa Arrontegui de la cárcel de Zuera a otra del País Vasco

Instituciones Penitenciarias dice que es una medida temporal y el preso puede volver a la prisión aragonesa. El interno quiso matar al rey Juan Carlos en 1997, tiene problemas psiquiátricos y un etarra lo acompaña. 

El etarra fue trasladado a finales de agosto de la cárcel de Zuera a la de Zaballa, en el País Vasco.
El etarra fue trasladado a finales de agosto de la cárcel de Zuera a la de Zaballa, en el País Vasco.
Raquel Labodía

El titular del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, decidió a finales de agosto trasladar al etarra Kepa Arrontegui Azurmendi desde la cárcel de Zuera a la de Zaballa (Álava), confirmaron ayer a HERALDO fuentes de Instituciones Penitenciarias. El interno estuvo implicado en el intento del atentado al rey Juan Carlos en 1997 en la inauguración del Museo Guggenheim, en Bilbao, y está en Zuera desde el pasado mes de septiembre.

En este sentido, las mismas fuentes agregaron que la medida judicial adoptada por el magistrado de la Audiencia Nacional es «temporal». Esta decisión no se incluye dentro de la política penitenciaria del Ministerio del Interior. Aunque el centro penitenciario al que han llevado a Arrontegui es el mismo al que fueron enviados presos etarras para su reinserción en la via Nanclares, la razón de su traslado obedece a «motivos clínicos» y no políticos, según fuentes penitenciarias.

Por esa razón, el interno de ETA podría regresar en los próximos meses a la prisión de Zuera, a la que llegó en septiembre de 2018 desde la prisión de Almería dentro de la política de acercamiento de los presos de ETA del Gobierno de Pedro Sánchez, que pactaron con el PNV, después del desmantelamiento total de ETA en mayo de 2018. El Ministerio de Interior trasladó a una veintena de internos de la banda terrorista a centros penitenciarios próximos al País Vasco como los de Zuera, Daroca y Teruel. En estos momentos hay 14 etarras en las prisiones aragonesas, pero durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en 2009, Zuera acogió a 25 etarras.

Al preso Kepa Arrontegui lo cambiaron en septiembre del año pasado del centro penitenciario de Almería a Zuera, pero no por su arrepentimiento del atentado por el que cumple condena de 72 años. El Gobierno decidió su acercamiento «por motivos de salud» ya que padece una patología psicótica que se ha agravado en los últimos meses.

De hecho, cuando la Secretaría de Instituciones Penitenciarias lo llevó a la cárcel de Zuera, se mantuvieron contactos con el histórico etarra Francisco Mújica Garmendia, ‘Pakito’, que lleva desde 2009 en esta prisión después de renegar de la lucha armada, para buscar un preso de ETA que acompañara a Kepa Arrontegui en su celda para protegerlo.

Para esta tarea de cuidar y vigilar las andanzas del etarra, a quien se le aplica hace tiempo el protocolo antisuicidios, los etarras de la prisión de Zuera eligieron a Igor Martínez de Osaba Arregui. Son los únicos miembros de la banda terrorista que comparten celda en este centro y por eso la dirección tuvo que sacarlo del módulo 7, donde se encuentran la mayoría de los presos de ETA, y enviarlo al módulo 1.

El interno de la banda terrorista sometido a esta vigilancia de un compañero apenas se relaciona con los funcionarios de la prisión aragonesa porque, según algunos de ellos que fueron consultados, la actitud de Arrontegui es «como un vegetal» y su trato es «inexistente».

Fuentes penitenciarias señalaron que la decisión del juez José Luis Castro, que no se ha hecho pública y se mantiene en secreto, puede obedecer a una evaluación médica del preso de ETA por su estado psiquiátrico que puede justificar su estancia de varios meses en el centro penitenciario de Zaballa.

Trato en la prisión de Zaballa

Esta prisión, que está situada a las puertas de Vitoria, es el lugar en el que están varios etarras en proceso de reinserción, a los que el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria ofrece un tratamiento favorable. Así lo ha recibido el histórico miembro de ETA Kepa Picabea, sospechoso de participar en un atentado del guardia civil aragonés Miguel Ángel Madariaga en 1979. Desde el mes de febrero, a Pikabea se le permite salir todas las semanas a la calle para trabajar como jardinero sin volver a dormir al aplicarle un segundo grado muy flexible. Esta fue la consecuencia del tratamiento concendida por el juez al aplicarle el artículo 102 del reglamento penitenciario y ya le dejaba salir todos los días a trabajar fuera y solo pernoctar en la cárcel.

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