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Aragón

Entrevista

Ignacio Peiró: “A los cursos de verano de Jaca habría que añadir otros de invierno”

Catedrático de Historia Contemporánea nacido en Burbáguena en 1958, Ignacio Peiró dirige los cursos
extraordinarios de la Universidad de Zaragoza que se celebran en verano en Jaca y otras sedes

Ignacio Peiró, director de los cursos extraordinarios de la UZ.
Ignacio Peiró, director de los cursos extraordinarios de la UZ.
Guillermo Mestre

¿Ya se han terminado los cursos de verano de la Universidad de Zaragoza (UZ) este año?

Los cursos de verano tienen dos partes: unos cursos extraordinarios, del 1 al 31 de julio y, en agosto, los cursos de español para extranjeros. Durante estos dos meses, Jaca se convierte en la ciudad universitaria de Aragón por excelencia. Aunque en los cursos extraordinarios, la parte que yo dirijo, hay 15 sedes más: desde Calatayud a Aínsa, Calatorao, Huesca… Recordemos que los funda en 1927 Domingo Miral, catedrático de la UZ nacido en Hecho. Fue la primera universidad de verano, antes que la Menéndez Pelayo, que es de 1931. La residencia de Jaca tiene, desde 1929, unas instalaciones magníficas que tenemos que aprovechar mucho más en el futuro, de forma que la universidad tenga una presencia mucho más visible en la ciudad. Que la universidad salga a la calle, con jueves musicales que complementen las conferencias e incluso teatro. Una continuidad rupturista: conectar la tradición con nuevas formas.

Este ha sido un año de continuidad.

Una continuidad de toda la programación que había organizado Chesús Bernal, que diría que dejó su vida preparándola. Cuando falleció, la vicerrectora Yolanda Polo me lo pidió y, aunque acababa de fallecer mi madre, accedí y tomé posesión el 29 de mayo, cuando estaba todo muy hecho, pero, gracias al equipo que había dejado Chesús, pudimos cerrar la programación y abrir el 1 de julio. Finalmente se han celebrado 28 de los 45 cursos programados. En un mes, 197 profesores han formado a casi 600 estudiantes.

¿Son muchas 16 sedes?

He notado cierta dispersión de sedes; creo que debemos unificar más cursos en Jaca, dejando en otras localidades los que tienen gran solera y arraigo, como el de Grañén, de entomología, referencia internacional, dirigido por Javier Lucientes y Juan José Castillo y para el que siempre hay lista de espera; el curso de música de Ansó o el de mudéjar en Calatayud.

¿Qué temáticas tienen cabida?

En estos cursos se mezcla la innovación y la alta divulgación con el análisis de la realidad social. Hay temas tan novedosos como el entorno BIM, un programa de trabajo entre arquitectos, economistas e ingenieros, que utilizan drones y hacen planimetrías. Se combina gente joven con catedráticos como Santiago Ramón y Cajal, que impartió un curso de oncología junto al joven investigador Alberto Jiménez Schuhmacher. Se unen juventud y madurez, transmisión de conocimiento e investigaciones innovadoras.

Algunos de los cursos ya son tradicionales.

Por ejemplo el de Domingo Buesa, que tiene un público fiel, amante del románico. Mientras otros cursos son para especialistas, algunos son abiertos al público.

Y otros rompedores.

Como el de poética de lo tétrico, sobre vampiros, hombres lobo, brujas... Lo da Alberto Montaner, gran especialista en literatura, que explica cómo estos personajes pasan de ser la antítesis de la belleza a volverse atractivos en ‘X Men’, la saga ‘Crepúsculo’, los cómics… Tiene un gran atractivo para la gente. Algo que también ocurre con temas muy distintos, como el protocolo, otro de los cursos tradicionales de éxito porque, aunque sorprenda, a la gente le gusta ser civilizada. También hay cursos prácticos como el de arquitectura tradicional en Artosilla, donde van reconstruyendo el pueblo.

Con estos cursos, la universidad también sale al exterior.

Hay que romper la imagen de que los universitarios vivimos en una torre de marfil, podemos estar más aislados en la fase de investigación, pero tenemos una función social, no solo crear conocimiento, sino transmitirlo a la sociedad, que es la que nos paga.

Tras la experiencia de este año, ¿qué planes hay para el futuro?

Mi idea es mantener sedes fuera, pero no tantas, y centralizar cursos en Jaca. Mantener las localidades que funcionan: Calatayud, Grañén... y fomentar el Pirineo: Canfranc, Ansó, Aínsa… Destacando que, durante dos meses, Jaca es la extensión de la Universidad de Zaragoza, el centro universitario mas importante de Aragón. Con la residencia llena se crea un ambiente universitario magnífico, con actividades, conversaciones en los patios… La residencia de Jaca no puede estar parada nueve meses. Mi idea es poder añadir a los cursos de verano otros de invierno, en la temporada de esquí. Una edición invernal en febrero, con formato intensivo de fin de semana. Es una idea que hay que madurar.

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