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La Alfranca, desbordada por las aves tras la ola de calor

Una de las especies más castigadas por las altas temperaturas ha sido el vencejo cuya época de cría ha coincidido de lleno con la ola de calor.

Chabier González, veterinario del Centro de Recuperación de Aves de La Alfranca
Chabier González, veterinario del Centro de Recuperación de Aves de La Alfranca
C.I.

Estos días, los trabajadores de la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro (UCI) de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca no dan abasto. Tan solo el pasado lunes, 1 de julio, recibieron más de 120 animales cuando un día normal no se supera la decena. ¿La causa? La fuerte ola de calor que ha provocado, entre otras cosas, que muchos polluelos y pájaros volanderos se hayan precipitado al vacío, desesperados a causa de las altas temperaturas.

Entre los animales que han llegado hasta el centro zaragozano, el único de Aragón en el que se desarrolla esta actividad, una de las especies más afectadas ha sido la del vencejo, de los cuales el mismo día se recibieron 87 ejemplares. “Son pájaros que estaban a punto de salir del nido pero a los que la ola de calor ha pillado de repente. Suele pasar con la llegada del verano pero también es cierto que el año pasado se portó mejor el clima y no vivimos esta situación”, reconoce Chabier González, uno de los veterinarios del centro.

Con sumo tacto y cuidado, Chabier, que lleva más de 20 años trabajando en La Alfranca,  junto a su ayudante Alba recogen uno a uno cada uno de los animales que han llegado al centro. Tras una primera inspección ocular, se ficha a cada ejemplar, se pesa y se le adjudica un número de ingreso. De ahí, los pollos pasan a la sala de cebado donde se les da la primera ingesta, en el caso de los vencejos, de tenebrios o ‘gusanos de harina’.

Al centro de La Alfranca llegan vencejos, aviones, cernícalos y hasta cigüeñas
Al centro de La Alfranca llegan vencejos, aviones, cernícalos y hasta cigüeñas
C.I.

“Lo mejor en caso de encontrarse con uno de estos animales, como el vencejo que es una especie protegida, es no darle nada de comer ni de beber porque a veces podemos causarle un problema en el aparato digestivo sin querer”, explica González. Se trata de una especie, explica, muy especial ya que al tratarse de un insectívoro su función en nuestro ecosistema es fundamental. “Antes de soltarlos debemos de comprobar que pesan más de 40 gramos y que su ala mide más de 16 cm. Es fundamental ya que este ave tan peculiar pasa la vida volando, duerme y come en el aire y jamás tocará el suelo durante el resto de su vida”, índice.

Entre los animales recién llegados también hay algunos ejemplares de golondrina o avión, así como varios pichones de cernícalo. La lista de la tarde la completa una tortuga Galápago de Florida, catalogada como especie invasora y único animal exótico que se admite, así como una cigüeña que ha recibido un golpe, todavía por causas desconocidas.

“Cuando se trata de pichones más o menos el trabajo es simple. Los analizamos y los pasamos a la zona de cuidados donde los alimentaremos hasta que estén listos para volar. Cuando el animal viene con fracturas o traumatismos la cosa se complica”, reconoce el veterinario, que asegura que durante el verano deben doblar turnos para llegar cuidar a todos los animales recién llegados.

En cuanto a las causas de ingreso de la mayoría de estos animales, el veterinario reconoce que la triada estrella son las colisiones, los atropellos y las electrocuciones –en torno al 70% de los casos-, seguidos de enfermedades varias, disparos e intoxicaciones. “La lista la completan los pollos o cachorros de especies que llegan hasta nuestras instalaciones y nuestra misión es su futura devolución al mundo animal”, indica.

Sin embargo, otra vía de trabajo pionera del centro aragonés la ocupa la necropsia a ejemplares de animales que han fallecido por causas desconocidas: “Esto nos permite localizar puntos negros en cuanto a tendidos eléctricos peligrosos, carreteras o zonas en las que se coloca veneno, para prevenir que vuelva a suceder”.

Cuando empecé a trabajar aquí se atendían 460 animales al año, ahora superamos los 2.000 entre protegidos y no protegidos como tortugas, animales cinegéticos –o salvajes- y domésticos, que nos traen cuando se sospecha que pueden haber sido víctimas de un delito o depredadas por un animal salvaje”, añade González.

Colaboración ciudadana

Muchos de los animales llegados hasta La Alfranca proceden de otras unidades como El Seprona o la Brigada Unidad Verde Ayuntamiento de Zaragoza. “Esta semana estamos viviendo un gran pico de trabajo debido a la fuerte ola de calor, por eso es importante que los ciudadanos, en la medida de lo posible, nos ayuden trayendo a los animales al centro por sus propios medios”, afirma Alberto Esteban, jefe de la Unidad Verde del Ayuntamiento de Zaragoza que llega al centro junto al agente de medio ambiente Francisco Morales con más de una decena de cajas. Es el segundo reparto del día: “Llevamos una cigüeña herida llegada de La Cartuja, un cernícalo común, una tortuga, ocho vencejos y dos aviones, y todavía tenemos programadas varias recogidas más por Zaragoza”. Durante el tiempo que dura la entrevista, el teléfono no para de sonar.

Las patrullas no paran estos días de recoger animales
Las patrullas no paran estos días de recoger animales
C.I.

“La peculiaridad de los vencejos es que anidan en edificios, en paredes de ladrillo o debajo de tejas. Al hacer tanto calor estar allí dentro se hace insoportable. La mayoría de avisos los recibimos en la zona del Casco Histórico”, reconoce, al tiempo que admite que la ciudadanía de la ciudad está muy concienciada con esta realidad. “Lo más importante es que, en caso de dar con uno, llamen al 112 en cualquier punto de Aragón o con la Brigada en caso de ser en la ciudad de Zaragoza”, concluye.

Precisamente hasta las dependencias de La Alfranca y llegados desde Huesca aparece la familia formada por Rocío López y Tony Barroso y su hijo, John Martínez, de 5 años. En una caja traen un ejemplar de cernícalo que parece haber sido criado en cautividad. “Pensamos que no era buena idea soltarlo porque no podría desenvolverse por sí mismo y como ahora hay tanta emergencia de incendios hemos decido traerlo nosotros mismos para colaborar con las autoridades”, explica Barroso.

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