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Aragón

entrevista

Samuel Barrao: "Si no cuidamos el planeta, pronto las olas de calor serán tsunamis"

Samuel Barrao Simorte (Zaragoza, 1995) es investigador del departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza.

Samuel Barrao, junto al reloj solar de Vadorrey.
Samuel Barrao, junto al reloj solar de Vadorrey.
Aránzanzu Navarro

Yo pensaba que estar en la cresta de la ola era algo bueno, pero…

No si es en la cresta de la ola de calor, ¿verdad? (sonríe). Una ola de calor es un aumento anómalo de la temperatura del aire o una invasión de aire muy cálido. Son masas de aire cálido o tropical que vienen del norte de África.

¿Desde qué cota térmica podemos hablar de ola de calor?

No existe una metodología globalmente aceptada. No es lo mismo una ola de calor en una ciudad como Córdoba que en Teruel. En Zaragoza son 37,3 grados. Tienen que alcanzarse al menos durante tres días consecutivos.

¿La temperatura afecta a la salud humana?

Por supuesto. Las olas, tanto de frío como de calor, influyen en los procesos de termorregulación de nuestro cuerpo.

Zaragoza se halla en alerta naranja desde el miércoles pasado.

El término correcto es aviso.

Entonces, aviso naranja.

Es un grado superior al amarillo. Se recomienda hidratarse más. En aviso rojo, el riesgo es elevado y se recomienda permanecer en casa.

Su tesis ‘Clima y cambio global en Zaragoza, efectos sobre la población’ ahonda en la cuestión.

Está tutorizada por dos autoridades, como son José María Cuadrat y Miguel Ángel Saz. Se analiza cómo el comportamiento climático de la ciudad es diferente del entorno rural de su periferia. Somos la quinta ciudad de España. Esto crea una actividad humana, el llamado calor antropogénico, y todo lo relacionado con él: tráfico, iluminación, transporte... También hay una isla en Zaragoza…

¿Una isla?

Sí, una isla de calor.

La Zaragoza insular…

La isla de calor urbano de Zaragoza proclama que existen uno o dos grados más de media en el centro que en los barrios rurales, como Movera o San Gregorio. Hay zonas, llamadas puntos calientes o focos, en los que la diferencia es de hasta cinco grados respecto al centro y las Delicias.

¡Uf, cinco grados, casi nada…! ¿Por qué el centro y Delicias son más cálidos?

Porque su morfología urbana, con calles estrechas, no permite la ventilación. Además, hay muy poca vegetación, no hay suelo desnudo, está todo construido. El suelo absorbe el calor y lo retiene. En Movera, zonas del Actur, Valdespartera o Montecanal, el suelo libera por la noche el calor absorbido por el día. En el centro también se libera, pero la temperatura tarda más en bajar. También es muy interesante la zona de la ribera del Ebro, con el efecto del viento, ya sea cierzo (del noroeste al sureste), que viene del Moncayo, o el fagüeño o bochorno (del sureste al noroeste), que viene del Mediterráneo.

Da miedo encender la tele: el Valle del Ebro aparece en rojo en todos los mapas del tiempo…

Claro. La masa de aire ya ha atravesado toda la península y ha descendido en la cordillera Ibérica, para llegar después a la depresión del Ebro más caliente y seca. A esto hay que agregar los cielos despejados: más sol y más directo. Si se le suma la isla de calor, las temperaturas se disparan. La máxima histórica en Zaragoza en junio era 41 grados, y ya ve…

Pero Donald Trump continúa negando el cambio climático...

Trump no lo niega, lo que hace es no prestarle atención. A Trump no le va mal: solo piensa en crecer, en el PIB, en su país. Al que le va mal es al planeta. China también entró en el Acuerdo de París. España, como toda Europa, se ha comprometido a llevar a cabo políticas que frenen el cambio climático.

¿Se puede revertir lo perpetrado?

No, no se puede revertir. Sí se puede mitigar. Cuidado: si no cuidamos el planeta, pronto las olas de calor serán tsunamis. Cada vez son más frecuentes y más intensas. Ha habido en 2003, 2009, 2012, 2015, 2017 y la actual. La temperatura máxima registrada en Zaragoza, los 44,5 grados del 7 de julio de 2015, corre serio riesgo de ser superada. Tenemos que frenar el cambio climático. Las consecuencias de lo contrario serán terribles.

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