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El PSOE puede gobernar en 28 de las 33 comarcas tras imponerse en la Comunidad

El peso territorial del PAR compensa su retroceso electoral y le concede la llave de la gobernabilidad en casi la mitad de las demarcaciones, especialmente en Teruel.

El triunfo de los socialistas en las pasadas elecciones locales del 26-M le dará también el control territorial de las comarcas. La ventaja con el resto de formaciones es aplastante, hasta el punto de haber logrado más consejeros que nadie en 28 de las 33 demarcaciones y tener posibilidades reales de gobernar, ya sea en solitario o si cierra pactos a derechas e izquierdas. Esto les permitiría agrandar su hegemonía en Aragón, dado que en los últimos cuatro años han estado al frente de 25 comarcas solo o con socios.

El único partido que tiene garantizadas mayorías absolutas es el PSOE, tanto en Zaragoza (5) como en Huesca (3), por lo que ni siquiera tendrá que buscar socios en Campo de Borja, Campo de Cariñena, Cinco Villas, Ribera Alta y Ribera Baja del Ebro, La Litera, Monegros y Sobrarbe. «Solo en Zaragoza hemos ganado más de 35.000 votos en la provincia y eso se traduce en un mayor peso en ayuntamientos y comarcas», destacó el presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero.

Este éxito les ha permitido imponerse por número de consejeros en dos comarcas en las que gobiernan PAR y PP, Campo de Belchite y Campo de Daroca, y en ambas podrían ponerse al frente si así lo deciden los representantes aragonesistas.

En la provincia oscense han obtenido trece consejeros comarcales más que hace cuatro años y han conseguido arrebatar Monegros al PP-PAR. De hecho, los socialistas estarían en disposición de estar al frente de las diez comarcas de la provincia, aunque todo quedará pendiente de los pactos.

Teruel, la excepción

La única provincia en la que ninguna formación se ha logrado imponer con mayoría absoluta es Teruel. Y como en el resto del mapa comarcal, el futuro estará, en buena medida, en manos de los aragonesistas.

El retroceso electoral del PAR fue importante en la última cita electoral, tanto en las autonómicas como en las municipales (en estas últimas pasó de 59.419 a 43.215 sufragios), pero resistió en los pueblos. Esto le ha permitido obtener un importante rédito de ediles y, con ello, representantes en las comarcas. De hecho, los aragonesistas tendrán la llave de la gobernabilidad en casi la mitad de los gobiernos, especialmente en Teruel. Allí podrá imponer el color de las coaliciones en ocho gobiernos: Matarraña, Jiloca, Gúdar-Javalambre, Cuencas Mineras, Bajo Aragón, Sierra de Albarracín, Maestrazgo y Teruel.

Y de los acuerdos que alcance también dependerá el futuro político de cuatro comarcas de Zaragoza y otras tres en Huesca: Aranda, Campo de Belchite, Campo de Daroca, Comunidad de Calatayud, Jacetania, Bajo Cinca y Ribagorza.

En las filas del PSOE destacan que el grado de entendimiento con el PAR ha permitido en anteriores mandatos formar equipos de gobierno, por lo que esperan seguir ahora la misma tónica. Igualmente esperan revalidar los acuerdos con CHA en Valdejalón.

Los populares solo han logrado imponerse en Tarazona y el Moncayo, la comarca de su líder autonómico, Luis María Beamonte, y en otras tres de Teruel (Bajo Martín, Matarraña y Teruel). Varios cargos del PP confían en que se pueda cerrar un tripartito de derechas para la DGA con Ciudadanos y PAR para intentar así asegurar algunas comarcas, aunque son conscientes de que en otros mandatos los acuerdos en el territorio han sido independientes a los del Pignatelli y las grandes capitales. «Dependemos de ello para poder gobernar en algunas comarcas, porque solo tenemos asegurada Tarazona», añadieron.

Ciudadanos únicamente ha ganado en Cuencas Mineras por una diferencia de cinco votos al PSOE, aunque tienen el mismo número de consejeros, media docena. Todo apunta a que los cuatro del PAR se decantarán por dar su apoyo al PSOE antes que a sus excompañeros de Compromiso por Aragón, integrados en la formación naranja.

El partido de Albert Rivera tiene una mínima implantación comparada con los tres partidos hegemónicos en el territorio, pero aun sí podrá decidir el color político en Bajo Aragón-Caspe, Teruel y Hoya de Huesca. En esta última comarca, el PP necesitaría también el apoyo del PAR y de Vox para descabalgar la mayoría lograda por el PSOE.

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