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Aragón

La hora de los pactos

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 03/06/2019 A LAS 02:00
Es la hora de que los partido se sienten a negociar.
Es la hora de que los partido se sienten a negociar.
HERALDO

Los partidos políticos aragoneses deben comenzar esta semana a negociar la formación de gobiernos en la Comunidad y en los ayuntamientos. Una tarea complicada, dada la fragmentación política que ha resultado de las elecciones, pero que debe estar guiada por el objetivo de dar estabilidad a las instituciones y emprender políticas que puedan contar con el respaldo de la mayoría de los ciudadanos. El contexto nacional, que es importante, no debería primar sobre las circunstancias de cada ámbito territorial.

El pistoletazo de salida al proceso negociador lo darán las diversas reuniones que los órganos directivos nacionales de los partidos celebrarán hoy. Pero inmediatamente deberían comenzar en Aragón los contactos entre los dirigentes políticos para ir definiendo cuáles son las posibilidades reales de entendimiento. Y lo cierto es que existen diversas opciones en cada institución que, si se dejan de lado vetos y maximalismos, pueden dar origen a gobiernos razonables y coherentes. Un objetivo importante debería ser el conseguir acuerdos que permitan mantener la estabilidad a lo largo de la legislatura. No basta con investir a un presidente o elegir a un alcalde, es necesario que puedan después gobernar sin continuos sobresaltos ni apaños de última hora. Junto a ello, tanto el Gobierno de Aragón como los municipales tienen que prescindir de sectarismos y ser capaces de definir programas realistas y que cuenten con un respaldo mayoritario en la sociedad. La necesidad de establecer alianzas y coaliciones debiera ser vista, por tanto, como una oportunidad para conectar con un sector más amplio de los ciudadanos. La tarea es complicada, y lo será aún más si el contexto nacional, del que es imposible desprenderse, interfiere en exceso con el desarrollo de las conversaciones. Cada ámbito territorial tiene sus equilibrios concretos y sus claves, y las direcciones de los partidos han de saber respetarlos.

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