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La DGT agudiza el ingenio contra los accidentes de tráfico: radares en cascada y marcas verdes

La siniestralidad ha repuntado y se buscan nuevos métodos para contenerla.

Radares en cascada. Se están probando en Navarra. La Policía Foral coloca un radar visible en la carretera y, varios metros más adelante, camufla un coche con otro cinemómetro. Es este segundo el que ‘caza’ a los conductores que no respetan el límite máximo de seguridad. La experiencia dice que al menos el 10% de ellos acelera nada más sobrepasar un radar cuya situación ha sido anunciada.
Radares en cascada. Se están probando en Navarra. La Policía Foral coloca un radar visible en la carretera y, varios metros más adelante, camufla un coche con otro cinemómetro. Es este segundo el que ‘caza’ a los conductores que no respetan el límite máximo de seguridad. La experiencia dice que al menos el 10% de ellos acelera nada más sobrepasar un radar cuya situación ha sido anunciada.
Agencia Atlas

Los conductores aragoneses que de camino al norte de España se hayan encontrado con un radar móvil visible en la carretera a su paso por Navarra puede que hayan sido testigos de uno de los últimos (y parece ser que más eficaces) sistemas de control de velocidad que se está probando en España. Se trata de una modalidad de control que se ha denominado ‘radares en cascada’ y que está siendo testada por la Policía Foral, que tiene transferidas las competencias en materia de tráfico, desde la pasada Semana Santa. Una de las vías elegidas ha sido la AP-15 (la autopista que une Tudela con Irurzun y una de las más utilizadas por los aragoneses para atravesar la Comunidad vecina para llegar al País Vasco).

La fórmula es tan sencilla como efectiva contra quienes suelen sobrepasar la velocidad máxima permitida. El primer paso es colocar un radar móvil a la vista en cualquier carretera y, unos dos kilómetros después, camuflar otro radar. Es en este segundo control en el que ‘caen’ los infractores, porque de acuerdo con los datos que maneja la DGT, la mayoría de los conductores frenan cuando ven la señalización que advierte de un radar y al menos el 10% acelera más allá del límite máximo permitido cuando sobrepasa un cinemómetro.

La configuración de este sistema ha generado críticas entre los automovilistas en las últimas semanas, pues creen que los radares en cascada se corresponden más con un afán recaudatorio que con el interés de la Administración de frenar la siniestralidad vial.

Este mecanismo no es el único que se está probando en España en materia de tráfico con intención de disminuir los accidentes de circulación. Unas sencillas líneas de color verde junto a la señalización horizontal de los arcenes de las carreteras secundarias representan otro sistema llamado a reducir las muertes en carretera. Estas marcas, según los expertos, provocan que los conductores tiendan a respetar más los límites de velocidad y adecuen su marcha a las condiciones de la carretera. Son bastante desconocidas en nuestro país, aunque desde hace años funcionan en Suecia y Holanda, entre otros Estados europeos, donde se ha demostrado que generan en los conductores la sensación de estrechamiento del carril y les induce a moderar su velocidad. Esas líneas van acompañadas de señales verticales informativas que recuerdan a los conductores que circulan por una vía controlada. Ahora se están probando en algunas carreteras secundarias de Castilla y León, y podrían generalizarse en los próximos meses si los resultados de los test resultan óptimos.

Proyecto piloto

Según informa la Delegación del Gobierno en Aragón, este tipo de control de velocidad no ha llegado a la Comunidad, si bien esto "no excluye" que en algún caso se superpongan los controles de un radar fijo y uno móvil. Sobre las líneas verdes, estas fuentes explican que se trata de un proyecto piloto que se está probando en estos momentos en la provincia de Palencia y tendrá que ser la DGT la que valore los resultados y decida si lo extiende, así como dónde y cuándo lo establece. "En Aragón, de momento, esta medida ni existe ni sabemos si se va a poner en práctica", aseguran desde la Delegación.

La llegada a la Comunidad de estos mecanismos no parece una circunstancia improbable, dado que ambos se han puesto en marcha para reducir la siniestralidad y, en Aragón, esta ha experimentado un repunte preocupante. El año pasado terminó con 63 fallecidos, cinco más que en 2017. Los malos registros han continuado este año: desde el 1 de enero hasta el cierre de esta edición, 23 personas habían perdido la vida en las carreteras, seis más que en el mismo periodo de 2018.

El comienzo del año ha sido especialmente nefasto en Huesca, cuyas carreteras se han cobrado cuatro de cada diez muertes. Estos indicadores han situado a la Comunidad como la cuarta con más víctimas, solo por detrás de Madrid, Galicia y Andalucía.

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