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El hotel de la estación de Canfranc tendrá 104 habitaciones, una piscina y una biblioteca

El arquitecto Joaquín Magrazó va a presentar el proyecto a Suelo y Vivienda para que apruebe su construcción.

Estación de Canfranc.
Estación de Canfranc.
Laura Uranga

El edificio histórico de la estación de Canfranc se convertirá en algo más de un año en un hotel de 4 o 5 estrellas (todavía está por definir) en el que habrá 104 habitaciones repartidas entre dos plantas, una piscina y una biblioteca, entre otras dependencias.

El arquitecto encargado del proyecto, Joaquín Magrazó, ha concretado los últimos detalles con el operador del hotel (la sociedad aragonesa Canfranc Espacio 2008 Construcciones S. L., integrado por las empresas Barceló Monasterio de Boltaña y Plaza 14) para presentarlo este mes a la sociedad Suelo y Vivienda del Gobierno de Aragón.

Una vez que el proyecto sea aprobado, está previsto que las obras en el interior del edificio histórico comiencen el próximo junio y acaben en un plazo de 18 meses, por lo que se estima que el hotel esté listo a finales del año que viene. Sin embargo, según han informado, la climatología podría retrasar los plazos.

Un pequeño hotel anterior

En la historia de la estación internacional de Canfranc ya hubo un pequeño hotel que cerró en 1974. Tenía unas 32 habitaciones, que convivían con los apartamentos de los funcionarios ferroviarios españoles y franceses y estaba gestionado por la familia Fondevila. "En el primer piso de nuestro hotel había 10 habitaciones y en el segundo, 22. Algunas eran de matrimonio, con una o dos camas, y en otras había agua caliente. Mis padres lo cogieron en 1930 y se acabó cerrando en 1974. Desde que el tren dejó de pasar (en 1970) el negocio ya no era rentable", cuenta María Fondevila, hija de los propietarios del antiguo establecimiento.

Ahora, la construcción de otra estación ferroviaria de 1.000 metros cuadrados frente al edificio histórico va a permitir que este se utilice en su totalidad para convertirse en un complejo hotelero. Joaquín Magrazó detalló a este periódico que el diseño proyectado utiliza la planta baja del ala sur para instalar un comedor y las cocinas. "El comedor tendrá unos ventanales muy amplios y quizás también terrazas en los laterales", apuntó Magrazó.

En la planta baja del ala norte se ubicará una zona de agua con una piscina interior (de veinte metros de largo y cinco de ancho), además de un gimnasio y una sala de masajes. También en la parte más próxima al centro de acogida de peregrinos se creará una "zona de estar" con chimenea, biblioteca y una sala para la celebración de eventos.

La cafetería del vestíbulo

En un primer momento, la cafetería iba a estar ubicada dentro de las dependencias del hotel, sin embargo, finalmente se va a localizar en el vestíbulo que será un espacio público transitable por todos los visitantes de Canfranc y no solo por los que se alojen en el hotel, según contó Magrazó.

Tal y como explicó el arquitecto, al vestíbulo se podrá acceder a través de una entrada por la planta baja y no por el túnel y el sótano, como se venía haciendo hasta ahora en las visitas guiadas que organiza la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Canfranc.

Asimismo, y con el objeto de facilitar el acceso al personal del hotel, se habilitará el paso por el sótano ubicado debajo del vestíbulo para que los trabajadores puedan entrar a las habitaciones con el material necesario. El vestíbulo de la estación de Canfranc se utilizará además como entrada al futuro parque que se va a instalar en el haz de vías ubicado entre el edifico histórico y la futura terminal.

Ese terreno central tendrá alrededor de 32.000 metros cuadrados y lo está diseñando el ingeniero Juan Antonio Ros. Prevé "crear un área pública para que hablen los edificios, que sea funcional y moderna y cumpla las normas de accesibilidad pensando en todas las personas, sin discriminar a nadie", explicó.

Dormitorios familiares

Aunque no serán iguales entre sí por las columnas que separan los espacios, las 104 habitaciones del futuro hotel tendrán unos 30 metros cuadrados, serán dobles y "podrán acoger perfectamente a un matrimonio y dos hijos pequeños", según comentó Magrazó.

Uno de los mayores retos que se plantean en el proyecto es que el hotel sea sostenible teniendo en cuenta que está ubicado en un lugar donde las bajas temperaturas en invierno afectan a la construcción. Los arquitectos tienen que adecuar y acondicionar el interior del edificio de manera que se lleguen a cumplir parámetros de futuras normativas de consumo energético casi nulo.

Otra parte muy importante es el tratamiento de la marquesina, que está en la financiación prevista con el 1,5% cultural del Ministerio de Fomento, para que permita el paso de la luz a toda la planta baja del edificio. Es uno de los valores que más se destacan del edificio de 9.162 metros cuadrados, y que es clave para su adecuación interior y para que el futuro hotel sea "eficiente y sostenible".

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