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Maru Díaz, la única mujer entre los principales cabezas de lista a la DGA

La candidata de Podemos-Equo entró en política de la mano del 15-M y de la movilización social que logró aquel movimiento popular.

La candidata de Podemos-Equo, Maru Díaz
La candidata de Podemos-Equo, Maru Díaz
José Miguel Marco

La candidata que ocupa en primer puesto en la lista aragonesa de Podemos-Equo en las próximas elecciones autonómicas del 26 de mayo es Maru Díaz. La ahora diputada nació en abril de 1990. Tiene 29 años, es licenciada en Filosofía por la Universidad de Zaragoza  y está especializada en pensamiento político contemporáneo.

Durante sus años en la facultad -comenzó sus estudios en 2008- la aparición del movimiento 15-M en el verano de 2011 le hizo plantearse su implicación política, más allá de las meras teorías. De hecho, aquel fenómeno la animó a cambiar el enfoque de sus estudios y a centrarlos en el análisis de las nuevas formas de praxis política nacidas al calor de las asambleas y los movimientos sociales que fueron el germen de Podemos

En el curso 2012/2013 hizo el Máster en Estudios Avanzados y poco despés comenzó a preparar un doctorado que dejó en el aire cuando prometió el cargo como diputada en las Cortes de Aragón, en junio de 2015.

En esta legislatura ha sido portavoz parlamentara de Podemos.

Para estas próximas elecciones del 26 de mayo, Díaz tiene claro que el objetivo de su formación es  asegurar que la suma de los votos a los partidos de izquierda hace posible una nueva mayoría progresista en el Parlamento aragonés, es decir, que al PSOE no le salgan las cuentas para gobernar si no es con el apoyo de Podemos.

Es la única mujer que encabeza las principales listas electorales al Gobierno de Aragón y cree que en este año, que según ella "es el del feminismo", la calle "ha pedido que entendiéramos que la mujeres tenemos que asumir un papel principal".

No obstante, asegura que "no vale solo con que las mujeres lideren candidaturas, sino que deben introducirse otras lógicas que prioricen la palabra, entiendan el diálogo y crean que las batallas se ganan discursivamente y con equipos. Esta es una de las lógicas que la política tradicional masculina no ha respetado".

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