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Javier Zaragoza: "El juicio del procés es transparente y sin un resultado prefabricado"

El fiscal aragonés (Alcorisa, 1955) recibirá el próximo 23 de abril, de manos del presidente Lambán, el Premio Aragón en reconocimiento a sus 37 años de intensa trayectoria profesional.

Javier Zaragoza, en la Sala de Juntas de la Fiscalía General del Estado.
Javier Zaragoza, en la Sala de Juntas de la Fiscalía General del Estado.
Enrique Cidoncha

 Javier Zaragoza concedió esta entrevista a HERALDO el pasado miércoles en la sede de la Fiscalía General del Estado, al día siguiente de que el Gobierno de Aragón le anunciase la concesión del Premio de Aragón 2019.

¿Qué siente aquel chico de Alcorisa que salió del pueblo para estudiar y ahora gana el Premio de Aragón 50 años después?

La concesión de este premio me llena de orgullo y satisfacción porque es la gente de mi tierra la que me reconoce. Salí muy joven de Alcorisa para estudiar cuarto de bachiller elemental. Estuve cuatro años en un colegio de Teruel asistiendo a las clases en el Instituto Ibáñez Martín. De allí me trasladé a la Universidad de Zaragoza para ingresar en la Facultad de Derecho, en la que cursé estudios entre 1972 y 1977, es decir, en las postrimerías del franquismo y durante la Transición, años en los que la experiencia universitaria fue inolvidable.

¿A qué profesores recuerda de Derecho?

Recuerdo a los profesores Cerezo en Penal, Lacruz Berdejo en Civil, Lorenzo Martín Retortillo en Administrativo, Sancho Rebullida en Natural, Bonet en Procesal…en fin la lista es muy amplia.

¿Quién le avisó del Premio de Aragón?

Me llamó el presidente Javier Lambán el martes dia 9 a media mañana, pero no pude contestarle en ese momento porque me encontraba en pleno juicio (del procés). En el primer descanso le devolví la llamada y me comunicó que el Gobierno de Aragón estaría muy honrado si aceptaba el Premio Aragón 2019 y que el jurado me había propuesto por unanimidad. Tardé en responderle aproximadamente un segundo (risas), para contestarle afirmativamente y decirle que, para un aragonés que ejerce como tal allá donde vaya, y dada mi vinculación tan estrecha con Alcorisa, era un gran honor y me producía una especial emoción recibir la máxima distinción del Gobierno de Aragón.

Va a la Semana Santa de Alcorisa...

Claro que sí. Tengo casa, mis raices y mis amigos en Alcorisa, y seguramente pasaré un par de días en Semana Santa. Me pondré mi túnica morada y el tercerol amarillo, la vestimenta propia de la cofradía a la que pertenezco. Tocaré el tambor, romperé la hora y acudiré a algún acto oficial. Disfrutaré de unos días descanso de este ritmo tan intenso que significa participar en el juicio del procés.

Su madre falleció poco antes del juicio…

Exactamente el 4 de Febrero. Mi madre ya tenía una edad avanzada, iba a cumplir 94 años. Aun pudo llegar a alegrarse de mi nombramiento como hijo predilecto de Alcorisa. Pero a pesar de que no esté con nosotros, estoy seguro de que se alegrará enormemente. Se lo dedicaré a ella y a mi padre, fallecido prematuramente hace ya 42 años.

¿Cómo va el juicio del procés que empezó el 12 de febrero?

Quizás lo mas importante es que estamos celebrando un proceso en el que se están cumpliendo rigurosamente todas las garantías propias del proceso penal de un Estado de Derecho. Es un juicio que se celebra con publicidad, con absoluta transparencia, en el que se han aceptado y se practicarán todas las pruebas que tengan relación con los hechos y sean necesarias para el enjuiciamiento, en el que se están respetando las garantías de los acusados, con un tribunal independiente y absolutamente imparcial. Esto descarta que estemos ante un juicio con un resultado prefabricado o un juicio político, porque en absoluto se juzgan ideas o proyectos políticos sino hechos o conductas penalmente punibles, lo cual es algo absolutamente normal en un estado democrático.

La tensión y el interés mediático de los primeros días ha bajado bastante...

Como ha pasado en otros juicios, se comienza con una gran expectación, que obligadamente disminuye con el paso del tiempo, pero hay mucha gente que lo sigue todos los días y está descubriendo cómo funciona el sistema judicial español con un juicio de esta naturaleza.

¿Y si al final no se condena por rebelión?

Ya veremos el planteamiento final de la Fiscalía y la acusación después de practicadas las pruebas. Hay que dejar que las cosas sigan su curso, que cada institución cumpla con su misión porque así es el funcionamiento del Estado de derecho.

¿No acabarán antes de las elecciones?

No creo que pueda finalizar en un mes. Es posible que no concluya hasta principios de junio, pero todo dependerá de la rapidez de la rapidez en la ejecución de las pruebas que están pendientes de practicar.

Varios testigos han reconocido el presunto autor del asesinato de Manuel Giménez Abad 18 años después. ¿Qué le parece tras pelear por el caso?

Es muy importante que se pueda resolver este asesinato, aunque sea 18 años después, antes de transcurrir los plazos de prescripción. Todas las víctimas de terrorismo tienen el mismo trato para la Fiscalía de la Audiencia Nacional a la hora de esclarecer los atentados terroristas incluso prescritos, pero reconozco que en el caso del senador Manuel Giménez Abad, a quien conocí personalmente, puse todo mi empeño para identificar al autor material del asesinato. Fue uno de mis objetivos fundamentales y el trabajo no ha sido en balde. Hay varios testigos, entre ellos el hijo, que han reconocido ahora al presunto autor material. La justicia quizás es lenta pero lo importante es que llegue, aunque sea tarde

¿De la Operación Nécora al 11-M es la historia de la democracia española o a veces le parecen del abuelo cebolleta?

La experiencia profesional en mi caso ha sido muy intensa en todos los destinos que he tenido, y desde luego nada parecida a las historias de un abuelo cebolleta. Aprendí mucho los primeros seis años que estuve en San Sebastián, en una época difícil por el auge del terrorismo. Luego pasé 18 años en la Fiscalía Antidroga, que llegó a ser una unidad de investigación puntera contra el gran narcotráfico, sobre todo el gallego, y el blanqueo de capitales. Se hizo escuela. El problema de la droga, tanto socialmente como para la política criminal, era muy grave entonces. En 2006 pedí la jefatura de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y el grueso de mi función era la lucha contra el terrorismo etarra hasta que se consiguió acabar con ETA, y el terrorismo yihadista con los atentados del 11M en Madrid que fueron tan trágicos. Fue una experiencia muy dura pero muy enriquecedora haber sido fiscal en aquel juicio.

¿Ese juicio del 11M ayudó para saber lo que pasó y lo que no pasó?

Es evidente que el juicio y la sentencia sirvieron para acreditar la verdad de lo que pasó, y la autoría de los atentados. Lo demás no eran más que teorías conspiratorias sin ningún fundamente, que solo sirvieron para alimentar un juicio paralelo y desestabilizar políticamente al país.

¿Qué calidad tiene la democracia española después de más de 40 años?

Somos una democracia plena y avanzada, con una Constitución modélica que garantiza los derechos y libertades de todos. La calidad de nuestra democracia es muy elevada y reconocida en otros países. Nuestro sistema judicial penal es de las más garantistas del mundo y de los más eficaces. España es envidiable en comparación con otros estados de nuestro entorno porque es de los paises menos condenados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en violaciones de garantías en procesos penales. Cumplimos con creces los estandares internacionales de la justicia propia de una denmocracia.

¿Qué opina del caso Couso?

Detrás de cada caso hay una tragedia. El caso Couso era muy difícil considerarlo como crímen de guerra o contra la humanidad, lo cual impedía la posibilidad de su enjuiciamiento por los tribunales españoles. Cuando los hechos ocurren fuera de España la jurisdicción tiene limitaciones y no podemos convertirnos en gendarmes universales de la justicia.

¿Pasó también con los nazis acusado del campo de Mauthausen?

En este caso, la Fiscalía mantuvo el procesamiento por su condición de crímenes contra la humanidad y porque podían ser juzgados al haber víctimas españolas, además en número muy elevado.

El final de ETA ha dejado 300 casos sin resolver...

ETA es hoy una organización terrorista desparecido, que está muerta y ya no tiene actividad. Lo importante ahora es evitar la prescripción de casos, porque es innegable que dejó un tremendo reguero de asesinatos y en muchos casos no se ha conseguido identificar a los autores. Las víctimas tienen el derecho a la memoria, la verdad, la reparación y la justicia. Es difícil darle carpetazo final a este asunto si no hay arrepentimiento y una petición de perdón de los terroristas. Unos son verdugos y otros víctimas. Esa es la diferencia

¿Sus hijos le siguen en la carrera?

Sí, mi hijo mayor es fiscal en San Sebastián y mis dos hijas están preparando las oposiciones a las carreras judicial y fiscal. Esta es una familia de fiscales pero que quede claro que no he influido en ello. Me he limitado a darles, como dijo Aristóteles en su conocida ‘Etica a Nicómaco’, el ser, la educación, el sustento y la socialización

¿Escribiría un libro de su vida profesional?

No lo creo, al menos no es mi intención por ahora. Aunque muchas personas de mi entorno me aconsejan que lo haga

¿A quien invitará el 23 de abril?

A la familia, a los amigos y a algunos compañeros del mundo judicial. No será un número desmedido de invitados.

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