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Aragón

patrimonio

Una ruta para poner en valor ermitas barrocas y singulares de Zaragoza y Teruel

Se erigieron en el siglo XVIII y su tipología llama la atención por apartarse de modelos provenientes de la época gótica y de la tradición mudéjar.

Javier Pardos(31273188)
Santuario de la Virgen del Pueyo, a las afueras de Belchite
Archivo HERALDO

En varias localidades de las comarcas de Campo de Belchite, Comunidad de Calatayud y Jiloca se encuentra un grupo de ermitas barrocas erigidas en el siglo XVIII cuya tipología llama la atención por su singularidad al apartarse de modelos más antiguos, de época gótica y de la tradición mudéjar.

“Persisten numerosos interrogantes acerca de la manera en que llegan a zonas rurales de Aragón estos modelos tan poco habituales. La influencia del Pilar o de la iglesia de Santa Isabel de Zaragoza pueden explicar el desarrollo de ermitas como las de Belchite o, en menor medida, la de Moyuela. Sin embargo las de Loscos, Santa Cruz de Nogueras, Villafeliche o Lagueruela no encuentran modelos cercanos que les sirvan de referente”, recoge el maestro e historiador José María Carreras en su estudio# ‘Ermitas barrocas de planta de cruz griega, cúpula y brazos semicirculares en el área de Daroca’, publicado en la revista del Centro de Estudios del Jiloca.

“Nuestro actual desconocimiento sobre los promotores de estas ermitas y sobre los autores de las trazas es otro inconveniente para explicar su aparición en la antigua Comunidad de Daroca y algunas localidades limítrofes de la misma. Únicamente conocemos el nombre de algunos maestros de obras que pudieron intervenir en su construcción, pero ellos no eran quienes las idearon y diseñaron”, añade.

Carreras señala que este tipo de construcciones son poco habituales en las zonas rurales de Aragón. “Lo tradicional era una ermita de una sola nave, normalmente con entrada en un lateral hacia el sur y, en ocasiones en el lado oeste, en la fachada principal. Este tipo de ermitas, que supone un cambio en el modelo, se da en muy pocas localidades. En Teruel tenemos cuatro -en Loscos, Santa Cruz de Nogueras, Lagueruela y Cucalón- y en Zaragoza algunas más -Belchite, Moyuela, Villafeliche, Lécera y Letux-”.

El historiador sugiere que antes que que buscar modelos del arte bizantino o del paleocristiano, al tratarse de pueblos “bastante aislados”, lo más lógico sería que recurriesen a modelos más próximos. “El Pilar, con todas sus cúpulas, pudo tomarse como modelo, así como la iglesia de Santa Isabel, pero lo cierto es que no existen datos porque tampoco se ha conservado documentación referente a este aspecto”, subraya.

Aunque se desconocen los promotores de estas ermitas, Carreras cuenta que, en general, “podían ser las cofradías e incluso algún particular en el caso de las más pequeñas, mientras que las iglesias eran impulsadas por el Obispado”.

Ermita de San Bartolomé, en Santa Cruz de Nogueras
Ermita de San Bartolomé, en Santa Cruz de Nogueras
Laura Uranga

Afortunadamente, buena parte de estas ermitas siguen en pie a día de hoy gracias a las labores de restauración y conservación llevadas a cabo en ellas. “Queda mucho por hacer en otras como la de San Roque, en Loscos”.

Otras como la de San Clemente, en Moyuela, pudo reabrirse en 2018, casi 40 años después de su cierre gracias a una restauración interior que ha permitido a los vecinos de Moyuela disfrutar de nuevo de la iglesia dedicada a su patrón.

En opinión de Careras, ermitas como la de la Virgen del Pueyo (Belchite), San Clemente (Moyuela), San Marcos y San Roque (Villafeliche), San Roque (Loscos), San Bartolomé (San Cruz de Nogueras), Santo Sepulcro (Lagueruela), Santo Domingo (Lécera), Virgen de los Dolores (Letux) o Santa Ana (Cucalón) constituyen un interesante apartado de nuestro patrimonio artístico que debemos proteger y valorar.

La idea de integrarlas en una ruta cultural y turística fue planteada hace un tiempo al Gobierno de Aragón, aunque no está exenta de dificultades. “Haría falta financiación para poner en marcha un proyecto de estas características pero también voluntad. No obstante, en el caso de algunas de estas ermitas lo prioritario es que, si existe cualquier tipo de subvención, esta se destine a su conservación y mantenimiento”, concluye.

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