Aragón

Opinión

Torre Village y las puertas al campo

Obras en Torre Village
Obras en Torre Village
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

En la década de los ochenta del pasado siglo, un partido político sembró los ayuntamientos de España de mociones contra la implantación de las primeras grandes superficies comerciales, la mayoría construidas en los aledaños de las ciudades. Solía argumentarse con vehemencia la aniquilación del comercio de proximidad, la muerte de la tienda de toda la vida, el estertor del establecimiento con pedigrí, la invasión del capitalismo sin escrúpulos y otras proclamas que siguen repitiéndose como un mantra. Desde el máximo respeto –faltaría más– a los recursos judiciales contra el centro de ocio de Torre Village, causa un cierto asombro que en la era de internet, cuando te entregan en 24 horas en la puerta de tu casa toneladas de ropa a golpe de clic, falten verdaderas políticas de apoyo al pequeño comercio que trasciendan las apelaciones al miedo sin contraponerlas a la libertad de mercado. Contaba Antonio Catalán –fundador de NH y de AC Hoteles– que cuando llega a uno de sus hoteles en Estados Unidos, los empleados le reciben haciéndole un pasillo mientras le ovacionan. Aquí, una familia ha invertido 60 millones de euros para crear 1.000 empleos directos y a algunas formaciones políticas parece que les molesta. No han superado los prejuicios. Más de treinta años después.

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