Aragón

Aviso a los barones díscolos desde el 'Manual de Resistencia' de Pedro Sánchez

El libro de Pedro Sánchez recoge críticas a líderes territoriales como Lambán, pero sin citarlo, y destaca el apoyo en varios momentos de la zaragozana Susana Sumelzo.

El libro publicado por el presidente del Gobierno.

Con "aguanta, Pedro, aguanta" como "la frase que más repetía la gente" resistió Pedro Sánchez los días previos al 1 de octubre de 2016, el días "terrible duro", "traumático", en el que Begoña, su esposa, le recibió de madrugada en casa "con lágrimas en los ojos" tras ser derrocado como secretario general del PSOE.

No pensaba entonces que sería capaz de renacer. "Si algo me ha dado mi peripecia vital y política es una profunda empatía y la capacidad de identificarme con millones de españoles que durante la crisis cayeron y se volvieron a levantar. Exactamente como me ocurrió a mí", sostiene, de forma textual, el prólogo de ‘Manual de resistencia’, un prolijo relato de una vida política muy intensa que salió ayer a la venta, a dos meses de las elecciones generales.

La acción acaba cuando se inicia su vida como presidente. Solo aporta un par de curiosas pinceladas: lo primero que hizo al llegar a la Moncloa, que fue cambiar el colchón para evitar aquello de "dos que duermen en el mismo colchón acaban siendo de la misma opinión", y la satisfacción que le aportó acoger al Aquarius. "A mí, personalmente, el haber salvado la ida a 630 personas hace que piense que vale la pena dedicarse a la política. Por eso me sabe mal oír comentarios diciendo que fue una acción de márquetin", relata.

Aunque no cita de manera expresa al presidente de Aragón, Javier Lambán, sí lanza recados, a lo largo del libro, a los barones territoriales, a los que busca aclarar, más si cabe, su concepción de partido federal. Los ‘encontronazos’ llegaron pronto, nada más ganar las primarias. "Mis detractores empezaron enseguida a hacerse notar. Mis críticos empezaron a aventar sus discrepancias y mis supuestas incapacidades", rememora de aquella época en la que le llamaban "Pedro, el guapo", y en la que intervino en directo en Sálvame por el Toro de la Vega y en El Hormiguero.

Eran los tiempos en los que Rodríguez Zapatero, Bono y García Page, estos sí con nombres y apellidos, cenaron con Pablo Iglesias, como le contaron y confirmó.

Tras las elecciones del 20-D y el 26-J, la situación se enconó. "Sabía que las bases estaban conmigo, pese a las discrepancias procedentes de algunos territorios", afea, y lamenta que mientras los militantes le apoyaban "la dirigencia del partido había logrado que me fuera. Me veían como un ‘outsider’, ajeno a las elites que tienen todos los partidos". Pero ganó, y ahora defiende que "los territorios tiene su intereses legítimos, pero no pueden imponerse a los del conjunto, y la visión global solo puede partir de la federal.

Sí reconoce a la zaragozana Susana Sumelzo como uno de sus mejores apoyos, como instructora interna en las ‘tarjetas black’ y como integrante de los diputados del ‘no’ que en 2016 le respaldaron.

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