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Heraldo del Campo

Un restaurado paisaje junto al moderno regadío

La comunidad de regantes de Molinar del Flumen ha puesto en marcha un plan de reforestación en tierras de Sangarrén, que extenderán después a Torres y Torres de Barbués.

Voluntarios de la comunidad de regantes Molinar del Flumen durante la plantación de carrasca y almendros en Sangarrén (Huesca).
Voluntarios de la comunidad de regantes Molinar del Flumen durante la plantación de carrasca y almendros en Sangarrén (Huesca).
C. R.

La comunidad de regantes de Molinar del Flumen se encuentra inmersa en una inversión que superará los 35 millones de euros y con la que se abordará la modernización de sus regadíos que afecta a unas 4.700 hectáreas situadas en las localidades de Torres, Torres de Barbués y Sangarrén (todas ellas en Huesca) propiedad de unos 400 agricultores que decidieron unir sus esfuerzos, mediante la concentración parcelaria, e integrarse en una única entidad. Pero, conscientes de que dicha actuación tiene un inevitable impacto en el entorno han decidido aportar su granito de arena (medioambiental) para restaurar dicho paisaje.

Han comenzado por tres hectáreas situadas en el término municipal de Sangarrén, consideradas masa común, donde ya han sembrado más de 3.000 carrascas y 500 almendros. Para ello, explican desde la comunidad de regantes, se han utilizado semillas autóctonas que han sido recogidas por los propios regantes de árboles existentes en dicha zona.

Es solo el principio. Porque los responsables de esta comunidad tienen previsto ir extendiendo este tipo de actuaciones tanto en tierras municipales como particulares situadas en las localidades de como Torres y Torres de Barbués. Les gustaría además que su iniciativa fuera acogida por otras entidades y el proyecto se extendiera por el resto de la Comunidad aragonesa, más ahora que Europa comienza a demostrar las muchas dudas que medioambientalmente hablando les suscita el avance de los regadíos.

«Somos conscientes de la potencia que las comunidades de regantes tienen en términos de mejora del paisaje y del medio ambiente, por eso vamos a continuar con estas acciones para demostrar que regadío, agricultura y medio natural no son, necesariamente, términos contrapuestos», señalan desde esta entidad.

La importancia de las aves

El plan puesto en marcha por esta comunidad de regantes no solo tiene como objetivo la repoblación vegetal. También realizarán una «rehabilitación ornitológica», como explican fuentes de la comunidad de regantes. Para ello se colocarán nidales para facilitar la repoblación de determinadas especies de aves, entre ellas cigüeñas, garzas y cernícalos comunes.

No es un capricho que existan este tipo de animales junto a los nuevos regadíos. Como destacan los representantes de esta entidad, estas aves son un aliado perfecto para controlar «animales de todo tipo», especialmente los topillos. Porque estos pequeños roedores, cuya proliferación ha llegado a convertirse en plaga con capacidad para arrasar los cultivos, suelen instalarse con comodidad en las zonas húmedas y poco profundas que propicia la instalación de los modernos sistemas de riego. Y allí se reproducen con facilidad porque, como explican los regantes, ahora se labra cada vez menos gracias a la utilización de prácticas de siembra directa y agricultura de conservación «por lo que nada destroza sus casas», y además, cada vez tienen menos depredadores, por lo que «nadie les molesta». Por eso, la introducción de estas aves que se alimentan de los topillos permiten un control más natural ante la temida propagación de los pequeños roedores.

Y, además, la comunidad de regantes de Molinar del Flumen, tiene previsto también la plantación de árboles frutales en las tierras restauradas, no con una finalidad productiva sino con la intención de que los pájaros dispongan también de alimento.

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