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Aragón

Aragón, un país de montañas

Ruta por el sabinar de Olalla, futura 'Arboleda Singular'

La sierra de Cucalón alberga alguno de los paisajes más hermosos de la Comarca de Jiloca. Muy próximo a Olalla, se encuentra uno de los bosques de sabina albar mejor conservados de Aragón. Aunque es pequeño tiene árboles centenarios. Su paseo es breve, fácil y cómodo. No es raro observar, además, una variada fauna. Un paseo imprescindible para amantes de la naturaleza.

Sabinar de Olalla, en el término municipal de Calamocha, que será declarado Arboleda Singular por el Gobierno de Aragón.
Sabinar de Olalla, en el término municipal de Calamocha, que será declarado Arboleda Singular por el Gobierno de Aragón.
Tony García

El Gobierno de Aragón ha anunciado la próxima inclusión del sabinar de Ollala en el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Aragón. La ‘Lastra’ o Dehesa del Sabinar de Olalla, se encuentra situado en la pedanía de Olalla, término municipal de Calamocha.

Se trata de uno de los bosques de sabina albar ('Juniperus thurifera') mejor conservados de Aragón, con numerosos ejemplares centenarios. La superficie aproximada de la declaración es de 58,99 hectáreas y se trata de una maa boscosa abierta de coníferas (dehesa de sabina albar por su uso como pastadero arbolado), con presencia de quercínas (carrascas, rebollos y quejigos), así como chopos cabeceros y canadienses. Estos últimos fueron plantados en su momento en sustitución de los autóctonos chopos negros.

Para poder conocer bien esta futura arboleda singular presentamos este itinerario circular, idóneo para realizarlo en cualquier época del año, aunque de modo especial en primavera y en otoño. La ruta no está marcada, aunque su recorrido no ofrece dudas para el caminante.

La excursión se inicia desde la misma localidad de Olalla. A la entrada del pueblo ya se encuentra una señal indicadora. Tras pasar entre algunas casas, tomaremos un camino que lleva dirección hacia el oeste. Entre la flora nitrófila que puede verse especialmente en este tramos hay una especie con interés farmacológico: la alharma (aquí conocida como ‘venenera’) cuyas semillas empleaban los pueblos norteafricanos como estupefaciente por sus propiedades alucinógenas.

El camino pasa entre campos de labor abancalados para resolver la pendiente de la ladera. En primavera resuena el canto de la codorniz entre las mieses y el de la alondra en el cielo.

Imprescindible para aficionados a la naturaleza

Al poco, se alcanzan unas cárcavas arcillosas junto a un collado desde el que ya se divisa el sabinar. El camino desciende entre ejemplares monumentales. Se alcanza la rambla del Sabinar, flanqueada por magníficos chopos cabeceros; el camino la cruza cerca de un abrevadero y se interna de nuevo en el bosque en suave ascenso.

Este monte ha sido históricamente una dehesa "boalar" comunal de los vecinos de Olalla ; es decir, aquí se traían a pacer los ganados, antes de labor y hoy más de ovino. La oveja y la saca de leñas han ahuecado el sabinar para así favorecer los pastos.

Aquí, la sabina albar forma masas mixtas con carrasca y rebollo; el clima no es tan extremo y el sustrato, además, corresponde a limos silíceos y pizarras.

En un desvío, debe seguirse el camino de la derecha para pronto alcanzar unas parideras. Hacia el norte, el sabinar se va aclarando y da lugar a una pastizal sobre el que se aprecia una rápida recolonización por jóvenes sabinas. Hay, en la zona, algunos campos de labor orlados en sus orillas por densos espinares. Más adelante, aparece la ermita de San Bartolomé.

En un vivo descenso entre el bosque se accede al arroyo Cenizales que viene del monte de Valverde. Las aguas de la cabecera de la rambla atraviesan pizarras, sustrato impermeable que les obliga a aflorar. Por eso, este curso de agua suele ser de escaso pero constante caudal y abundan las balsas y las zonas encharcadizas en las que prospera una vegetación higroturbosa, además de mimbreras y chopos cabeceros.

El itinerario dobla a la izquierda y sigue el curso del arroyo. Al poco aparece una fuente y un abrevadero. Las vaguadas de este barranco están pobladas por un sabinar con rebollo y carrasca, mientras que el fondo alberga una chopera de repoblación.

Al descender, el arroyo Cenizales se incorpora a la rambla del Sabinar. Nuevo desvío hacia la izquierda para remontar ésta por su ancho cauce, donde la senda no siempre es clara por el depósito de sedimentos (gravas y arenas) en los habituales episodios de crecidas. Al cabo de un rato, a la derecha, se encuentra el camino de ida que nos pondrá de nuevo en el pueblo de Olalla .

Recomendable recorrer las estrechas calles y apreciar los detalles de la arquitectura tradicional y otros elementos del patrimonio etnológico. La magnífica torre mudéjar es de obligada visita.

DATOS ÚTILES

Desnivel: 60 metros.

Horario: 1 h 30 min (ida y vuelta) para poder disfrutar con reposo de su encanto.

Dificultad: mínima

Textos extraídos de: Rutas CAI por Aragón, número 13, Jiloca. Calamocha y Monreal del Campo, CAI, Prames, 2004, coordinada por Chabier de Jaime.

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