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Aragón

Valdecuenca: el motor de una ilusión en el centro de la sierra

Vehículos Marco, el empeño de un joven de Valdecuenca que quiso emprender en su pueblo, es la referencia en taller y compraventa de automóviles en la zona sur de la comarca de Albarracín.

Jorge Marco, en su nave dedicada a taller.
Jorge Marco, en su nave dedicada a taller.
Laura Uranga

Los automóviles llenan la nave grande de Vehículos Marco en el centro de Valdecuenca. Un punto de referencia para toda la zona en cuanto a servicio de taller, además de constituir el principal punto de compraventa de coches de ocasión en toda la zona. "La web nos sirve de galería de exposición –comenta Jorge Marco, fundador del negocio– porque el espacio es el que es, pero aquí cuidamos los vehículos al máximo y facilitamos las transacciones; nos gusta hacer las cosas bien". Jorge es de Valdecuenca, como sus padres, que siguen trabajando en la agricultura. A sus 31 años, lleva ya cuatro como empresario y una decena larga trabajando en el mundo del motor, su gran pasión desde chaval. En tan poco tiempo ha conseguido un doble objetivo; ser su propio jefe y salir adelante en el pueblo.

"Tenía muy claro que esto era lo mío –comenta Jorge– y cuando tuve edad ya me fui a Teruel de mecánico. Eso sí, los fines de semana me venía siempre al pueblo, estamos cerca y a mí me encanta Valdecuenca. Siempre tuve en la cabeza hacer algo aquí, así que cuando vi la ocasión y me establecí aquí y empecé de cero con el negocio".

La nave agrícola de su padre fue la primera sede de Vehículos Marco, pero por fortuna el trabajo fue marchando desde el principio y Jorge pudo comprar el terreno contiguo para ampliar el negocio. "Estaba yo solo al principio, pero metiendo muchas horas y tratando de que cada cliente se fuese satisfecho, las cosas marcharon. Pude ir pagando poco a poco la inversión inicial, contratar a una persona... al año siguiente salieron subvenciones de Leader y pudimos completar el proyecto; de eso hace tres. Por suerte, el trabajo sigue llegando, y andamos con las mismas ganas del principio. Aquí todos nos conocemos, la mayoría son amigos o familia de amigos y el trato siempre es cercano, de confianza, aunque al que viene de nuevas, lo mismo, claro".

Una pasión

Jorge y los motores son uña y carne, desde la colección de cochecitos que tiene en una vitrina junto a sus oficinas a los clásicos que ha ido arreglando en los ratos muertos. "Ahora ya no voy a concentraciones ni nada, el taller absorbe demasiado, pero les tengo mucho cariño a los coches antiguos, especialmente a un Golf Cabrio que tengo bien restaurado. Lo de las maquetas y juguetes es de toda la vida, voy encontrando por ahí y me traigo lo que me llama la atención".

Valdecuenca

En cuanto a la compraventa de coches, se trata de un sostén económico para los meses de menos trabajo. "Lo tuve desde el principio; es importante cuando acaba el verano, porque lógicamente hay menos trabajo cuando los veraneantes se vuelven a sus lugares de residencia. Empezamos con un par de coches, pero ahora está muy activo; damos todos los detalles en la web y quedamos aquí con los interesados".

El multicentro local es La Posada del Horno; tiene bar y restaurante, una pequeña tienda y habitaciones. Desde mayo de 2017 la llevan Gema Martínez, de Valencia, y Toni Planell, del pueblo de San Agustín en Ibiza. "En Ibiza estábamos en un sitio pequeño, un pueblito, no vivíamos en medio de la fiesta, aunque evidentemente en verano había movimiento. Llegamos a esta zona con la idea de que era turística, pero todo se centra en Albarracín, no en la sierra. Pasamos por Jabaloyas y luego llegamos aquí. Creemos que habría que repartir juego, hacer rutas que parasen en distintos puntos para las comidas, por ejemplo. Aquí tenemos la suerte del taller de Jorge, pero aun así, no es sencillo".

Valdecuenca tiene en el debe sacar algo más de partido a su patrimonio histórico y natural. Los paseos hasta la Peña de la Cruz, los restos de campamentos maquis, un poblado íbero con mínima señalización... el propio Jorge Marco reconoce que falta un empuje en ese sentido. "Es complicado, porque no hay muchos recursos, pero la verdad es que podríamos hacer más cosas; con el poblado íbero, por ejemplo, que no está muy señalizado, si no sabes que está ahí, ni te enteras. Hay otras cosas que están muy bien, como la recuperación de las antiguas escuelas que estaban hundidas; se ha hecho un museo etnográfico, con aperos de labranza y otros detalles, gracias a un vecino del pueblo que vive fuera y se ha dedicado a darle contenido. Allí se hacen actividades para los niños en verano".

El encierro a caballo, tradición recuperada que atrae a público de toda la comarca

A Maribel no le gustan mucho las fotos, ni tampoco los toros, pero sí es devota de su pueblo y le gusta que se mantengan las tradiciones. Por eso celebra que la comisión de fiestas de Valdecuenca, en la que tiene además a sus hijos, haya colaborado a la recuperación del encierro a caballo. "Ha vuelto la fiesta, que llevaba igual treinta años sin hacerse. Se han hecho las cosas bien, este año celebramos los dos primeros días de fiestas, en el último fin de semana de julio, con una plaza móvil y recorrido de casi cuatro kilómetros desde muy cerca de Terriente hasta aquí. Me dicen que vinieron casi 4.000 personas entre los dos días, hasta 64 caballos con sus carros; el mejor encierro de la provincia y de toda la zona, ni Teruel ni Salvacañete ni Zafrilla; bueno, no me olvido de Jabaloyas, que allí también es una costumbre de muchos años. Mis hijos y mi sobrino Jorge, el del taller, trabajaron mucho con otros y salió ‘bordao’. Hubo encierro y vaquillas el primer día, y toro ‘embolao’ las dos noches".

El encierro de este año, celebrado el sábado 28 de julio, estuvo protagonizado por un toro de la ganadería de Alicia Chico; el toro de fuego de la noche anterior fue de la ganadería Hermanos Monferrer. El trazado por la vereda de la Saceda hasta la fuente del Cadoncho fue el recorrido que se adecuó para la actividad, que efectivamente reunió a muchísima gente de toda la zona. En la parcela de la música se contó con las orquestas Music Mirei, Valera y Dier, además de la discomóvil de DJ Fresneda y Shadow. El domingo se acabaron los actos festivos con el recital del grupo Alma con la Jota.

Los imprescindibles

La ermita de San Roque

El edificio del siglo XVII, que se encontraba en estado ruinoso, fue rehabilitado en 2011 tras cuatro años de obras; una cesión del obispado de Teruel-Albarracín al municipio permitió su conversión en centro cultural.

El Zorzal

Esta hospedería de Valdecuenca, que estaba en malas condiciones, se acaba de rehabilitar con tejados y desagües nuevos, y su reapertura al público es inminente. Se trata de una de las edificaciones más bonitas del pueblo.

La construcción

Carlos Marco lleva ahora Excavaciones y Construcciones Victorino Marco, que empezó su padre. Con una cuadrilla de diez personas, trabajan por toda la provincia: tuberías y saneamiento, alcantarillado, reformas, naves…

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