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Presupuestos prescindibles

A esta altura del año no queda claro si los gobiernos central y autonómico contarán con unos presupuestos para el próximo ejercicio, aunque tampoco sabemos si Pedro Sánchez y Javier Lambán están realmente interesados en estrenar las cuentas de 2019.

¿Qué beneficio político tendría sacar adelante los presupuestos?
¿Qué beneficio político tendría sacar adelante los presupuestos?
Viticor

Entre el alboroto político y la frivolización de la vida pública: así estamos. En plena convivencia con la petición de públicas disculpas del presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, por la desconfianza despertada hacia el alto tribunal por la controvertida sentencia de las hipotecas y la engordada encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que más que asombro despierta hilaridad. Una cuestión mayor que habla de España y de su reputación como país y que socava la credibilidad de las instituciones mientras eleva la presión arterial de los ciudadanos. Un descreimiento que vive entremezclado con la instalada sensación de impunidad y que, pese a todo, ha quedado parcialmente aplacado con la entrada de Rodrigo Rato en prisión. Los poderosos no permanecen impunes y los jueces, a pesar del fiasco del Supremo -algo que huele más a gruesa chapuza que a genuflexión-, corrigen y preservan, mucho más de lo que alimentan, el escepticismo. El perdón solicitado a la generalidad de la sociedad por el exdirector del FMI (confiemos en la sinceridad del reo), la vergüenza pública y la cárcel son un bálsamo reconciliador para todos los que creen en el acatamiento de la norma y en la igualdad ante la ley. Pero a un mes de las elecciones andaluzas la hipérbole se acomoda en el Congreso de los Diputados primando la carrera personal e ignorando unos presupuestos que continúan varados.

No queda claro si habrá presupuestos, pero Pedro Sánchez da muestras de su firme voluntad de cerrar las cuentas con el respaldo de los secesionistas catalanes. La creencia del presidente del Gobierno de que el delito de rebelión no computa en el desafío independentista, una opinión expresada en sede parlamentaria la víspera de que el Supremo decidiera la apertura del juicio oral, y la convocatoria por parte de Joaquim Torra de una mesa de diálogo con todos los partidos (veremos quién acude) para hablar de la independencia son muestras de que los presupuestos, como el agua, buscan abrirse camino. Bajo la seguridad de que Sánchez agotará la legislatura, la incógnita del momento pasa por descubrir si se prorrogarán los números de Mariano Rajoy o si existirá un nuevo alineamiento de partidos. Tanto en un caso como en otro gana siempre Pedro Sánchez: la no aprobación abre la puerta a una rentable victimización y el ‘sí’ garantiza que fluya su apuesta económica y reformista a un año de las elecciones.

Y en Aragón, Javier Lambán aguarda. Sin presupuestos nacionales, los autonómicos carecen de sentido. Aunque el Gobierno regional decidió el pasado jueves reunirse consigo mismo en una enorme y vacía mesa que debía acoger a Podemos e Izquierda Unida, el presidente está dispuesto a atreverse con el año próximo sin contar con unas cuentas renovadas. La paradoja describe más ventajas que inconvenientes: el déficit quedaría controlado, las peleas internas entre consejerías suprimidas y hasta los múltiples incumplimientos políticos tendrían justificación. Un estupendo tres en uno que evita largas sesiones de negociación y coloca a los partidos en la línea de salida electoral. Sin techo de gasto y en mitad de la pista de baile, con la orden cursada por la Consejería de Economía para cerrar el presente ejercicio presupuestario, solo se descubre la ruptura entre los socios que auparon a Lambán. Toda una fortuna para los afectados, que evitan la fricción y permiten a Podemos atender a su proceso de primarias. ¿Alguien cree que en un presupuesto de más de 5.300 millones no caben los 50 que pide Nacho Escartín? El PSOE no tiene voluntad alguna de acuerdo y Podemos tampoco. Así todo transcurre con amable normalidad, en especial cuando Ciudadanos ya se ha ofrecido a respaldar estos números (socialistas y naranjas no suman en solitario) anticipando el que podría ser un acuerdo dependiendo de los resultados de mayo.

Sin preocuparse en exceso por la ejecución presupuestaria, Lambán ha logrado suprimir el suspense en la vida política. Con más de 11.000 plazas de funcionario que serán convocadas en esta legislatura, el presidente convive con la fortuna de saber que solo tiene que emitir en dos frecuencias: la interna, dirigida a controlar el partido, y la nacional, donde busca su permanente referencia como barón socialista. Por todo ello, ¿qué beneficio tiene sacar adelante unos presupuestos?

miturbe@heraldo.es

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