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"Mi trabajo es vocacional, pero busco estabilidad laboral y económica y mejorar mi calidad de vida"

Loana Stancu, de 30 años, aspira a conseguir una plaza de trabajadora social de la Administración.

Ioana Stancu, de 30 años, con sus compañeros de academia Kilian Garrido y Laura Julve.
Ioana Stancu, de 30 años, con sus compañeros de academia Kilian Garrido y Laura Julve.
Oliver Duch

Loana Stancu Lleva tres años luchando por este sueño que reconoce que es una "carrera de fondo" a la que tienes que dedicar mucho tiempo y esfuerzo. "Lo más duro es conseguir una constancia en el estudio", asegura.

Ella compagina sus estudios con un trabajo a media jornada, así que dedica el tiempo que puede a los libros. "Intento sentarme a estudiar una o dos horas al día, pero también voy dos veces a la semana a una academia. Los fines de semana es cuando destino entre seis y siete horas a preparar la oposición. También es verdad que cada persona es un mundo y se prepara de una u otra manera", asegura. Lo que tiene claro es que las oposiciones exigen una dedicación de, al menos, un año. "Es lo mínimo", admite esta trabajadora social, que confía en que el año que viene se convoquen los exámenes de su categoría. "Se han comprometido a que van a salir, así que en esta ocasión sí que veo más cerca el día", subraya.

Pese a todos los sacrificios a los que obliga una oposición, Ioana asegura que su objetivo es conseguir mejorar laboralmente. "Mi trabajo es vocacional, pero estoy luchando por lograr una estabilidad en aquello que me gusta", afirma.

La estabilidad laboral y económica garantiza, según asegura, una mejor calidad de vida y un respaldo económico que no permiten otros muchos trabajos. "Es tener cubiertas las espaldas", señala.

Laura Julve acude también dos días a la semana a la misma academia de Ioana a estudiar el temario para trabajador social. Se quedó a las puertas de la anterior convocatoria y lleva cuatro años preparándose para el nuevo examen. Durante algún tiempo ha trabajado en una tienda de ropa hasta que le llamaron para cubrir vacaciones de otros trabajadores sociales.

Por eso, el tiempo que ha dedicado a los estudios del temario ha sido muy dispar, dependiendo de sus circunstancias familiares y laborales durante este tiempo. "Hay temporadas que he metido diez horas y otras ni siquiera he podido abrir los libros", reconoce Laura, que recuerda la complejidad del examen. "Son cuatro pruebas diferentes. Espero poder pasar al menos la primera. Luego, tienes que redactar un tema, hacer un caso práctico y pasar un nivel de inglés. Es una oposición muy difícil", asegura esta joven de 28 años.

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