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Aragón

Chalamera: que Sender os dé gloria y el futuro la conserve

Chalamera es la localidad natal del autor de ‘Réquiem por un campesino español’; una plaza, un busto y la escuela homenajean al escritor, muy respetado en todo el mundo de habla hispana.

Interior de la ermita de Santa María, visto desde el altar. Al fondo, la ventana que ilumina la figura de la Virgen en los solsticios.
Interior de la ermita de Santa María, visto desde el altar. Al fondo, la ventana que ilumina la figura de la Virgen en los solsticios.
Laura Uranga

En la vecina localidad de Alcolea de Cinca hay una placa en la casa donde vivió varios de sus años infantiles el autor de ‘Réquiem por un campesino español’, Ramón J. Sender, pero rápidamente se aclara que no nació allí. Fue a ocho kilómetros al sur, también en la margen derecha del Cinca, en Chalamera. Su casa natal no aguantó el paso del tiempo; muy deteriorada, no pudo rehabilitarse. Sin embargo, el pueblo recordó a su hijo más universal con una plaza y un busto, además de dar el nombre de Ramón J. Sender a la escuela. "Conservamos el colegio, pero hay pocos niños y en un par de años estaremos al límite del cierre –reconoce la alcaldesa, Palmira Zapater– y es una lástima. Hay pocas esperanzas". La llegada de nuevos pobladores con hijos paliaría la amenaza, pero no hay muchas posibilidades de emprendimiento en un pueblo que, como ocurre en medio Aragón rural, también está asolado por la amenaza de la despoblación.

Palmira es alcaldesa desde 2015, tarea que asumió con entusiasmo ante la evidencia de que no había mucha gente interesada en agarrar el reto. "Nunca había estado en temas municipales, ni como concejal ni de ningún otro modo, pero surgió y aquí estamos. En este tiempo he tratado de mantener las instalaciones del pueblo en buen estado e ir facilitando las necesidades del día a día para los vecinos; se hace lo que se puede con los recursos a nuestro alcance, que son limitados, y trato de encauzar bien las ayudas de comarca y diputación para las obras, las fiestas... además, al alcalde de un pueblo pequeño le tocan muchas otras cosas, como tratar de solventar cualquier conflicto, aunque la verdad es que no hay problemas graves entre nosotros; nos llevamos bien".

La mayoría de los adultos en activo trabaja fuera del pueblo, sobre todo en Fraga –referencia predilecta para servicios y abastos– y también en Sariñena. "Se tiende más hacia Fraga porque está un poco más cerca y siempre hubo mejor carretera, aunque ahora la que va a Sariñena también está bien y las características son similares. Evidentemente, aquí dependes del coche para casi todo. En el pueblo conservamos el consultorio médico activo una vez a la semana, cada jueves, y a todo lo demás te vas habituando".

Las fiestas patronales se celebran el 11 de noviembre, por San Martín, aprovechando el fin de semana más cercano a la fecha. "Están ahí mismo y son días muy bonitos, pero el domingo después de comer, todos marchan", apunta la alcaldesa.

Palmira recuerda un año muy especial para Chalamera; el regreso de Ramón J. Sender desde Estados Unidos en 1976, con la democracia recién instaurada en España. "Sender llevaba toda la vida fuera; un pequeño mural de fotografías que tenemos en el ayuntamiento da testimonio del paseo que se dio por el pueblo, del recibimiento de sus paisanos".

Chalamera

Uno de ellos, que lleva toda la vida en su pueblo, es Manuel Lapuente padre. Mientras pasea pro la calle Nueva desde la puerta de la escuela, recuerda que en el pueblo hay infraestructuras para el ocio y la cultura. "Aquí –señala a un inmueble a mitad de calle– está la casa del pueblo, tenemos salones para reuniones y exposiciones, y está muy bien. En el pueblo no somos muchos, pero nos gusta". Otra ilusión de los vecinos, que comparte la propia alcaldesa, es ordenar la biblioteca municipal. "Se cuenta con bastante material, pero necesitamos alguien que lo ordene y lo clasifique con paciencia. Ahora tenemos a Irache, una maestra que ha llegado de Huesca y tiene muy buena disposición para hacerlo, así que con su colaboración quizá podamos disfrutar mejor de esa colección de libros".

La agricultura ha bajado mucho, pero la ganadería aún se sostiene, sobre todo con terneros; la propia familia de la alcaldesa se dedica a esta actividad. En Chalamera no hay alojamientos turísticos y el bar abre únicamente los fines de semana, cuando los chalamerinos que viven y trabajan en Fraga o Sariñena vuelven al pueblo y hay más movimiento en la calle, aunque Palmira puntualiza que "también abre en actividades especiales, a requerimiento de vecinos o actividades del municipio. El resto de la semana, para tomar algo vamos a cualquiera de los pueblos cercanos, sobre todo a Ontiñena, Ballobar o Alcalá, y si no a Fraga, que queda a 23 kilómetros".

La ermita de Santa María, una joya patrimonial con  inmejorables vistas de  toda la zona

Palmira afirma orgullosa que la ermita de Santa María de Chalamera, Bien de Interés Cultural situado en un altozano al norte del pueblo, es la joya de la corona para toda la comarca. Data del siglo XII y tras varias reformas exhibe un buen estado de conservación y solidez, y desde esa altura se puede disfrutar de una vista magnífica de la zona en 360 grados. Además, alberga dos momentos mágicos cada año. En los solsticios de verano e invierno, la luz entra por el vano del fondo de la nave principal, y el sol baña directamente la figura de la Virgen y el Niño en el altar mayor. La alcaldesa recalca que el templo, de suelo rústico y paredes robustas, recibe muchas visitas. "Últimamente, el párroco está organizando muchas actividades allá, naturalmente de carácter religioso. De fuera también viene mucha gente a verla. Tenía dos tablas muy bonitas –Palmira tuerce el gesto– pero siguen en Lérida; las tenemos catalogadas dentro de la lista de bienes que deben volver a sus lugares de origen, así que a ver si ocurre pronto. De momento, contamos con dos reproducciones".

El 25 de abril es el día grande en esta ermita, a la que los chalamerinos suben andando en romería por el monte, como se hacía antiguamente... aunque se cuenta con un buen acceso rodado desde la carretera. "Ese día –aclara Palmira– es una fiesta de las más queridas. Hay misa en la ermita y luego, en la explanada, suele haber rondallas; el ayuntamiento reparte torta a los romeros y todavía hay gente que, si hace un buen día, se queda a comer allá. Antes era una costumbre generalizada, pero ahora ya no son muchos los que alargan el día en la ermita".

Los imprescindibles

San Martín

La parroquia local es una construcción de estilo barroco de finales del siglo XVIII. Es rectangular, de cruz latina con testero plano y capillas entre contrafuertes, sacristía en el ángulo noreste, y torre campanario en la esquina suroriental.

El escudo, desde 2006

Hace doce años se dio oficialidad al escudo del pueblo.  Paño rojo, con dos franjas horizontales de color azul, e iglesia de plata (representa a Santa María) mazonada de sable; en los cantones se dibujan sendas espigas de oro.

Nuclear no

En pleno arranque de la transición, Chalamera rechazó por clamor popular la instalación de una central nuclear en el pueblo. Una canción de Joaquín Carbonell simbolizó entonces esta repulsa del pueblo a la medida.

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