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Aragón

El gasto en recetas sigue creciendo y supera ya los 220 millones en lo que va de año

Supone un 5,8% más del dinero que tuvo que destinar la sanidad aragonesa el año pasado.El 66% del total de la factura corresponde a prescripciones de personas mayores de 65 años.

Marisa Millán con su farmacéutica, Idoya Jorge, en su establecimiento de San Pablo.
Marisa Millán con su farmacéutica, Idoya Jorge, en su establecimiento de San Pablo.
Aránzazu Navarro

La mitad de los aragoneses tienen prescrito al menos un medicamento y más de 80.000 ciudadanos toman más de cinco fármacos diferentes al día. Una realidad que hace que el gasto farmacéutico siga creciendo y que el Departamento de Sanidad haya tenido ya que destinar en 2018 un total 220 millones a este fin, 5,8 % más que en 2017 a estas alturas del año. Aunque los expertos consideran el incremento más "contenido y moderado"que el de otras comunidades reconocen el enorme hándicap de Aragón: el 21% de su población tiene más de 65 años y acapara el 66% de la factura farmacéutica.

Aunque no ha llegado a niveles anteriores a la implantación del copago en el 2012, la realidad es que el gasto farmacéutico se incrementa desde 2013. Aragón desembolsó hace cinco años 287 millones por los medicamentos prescritos y desde entonces, la partida ha ido aumentando hasta los más de 321 millones con los que se cerró 2017. Una cantidad que los expertos prevén volverá a superarse en 2018, ya que solo hasta agosto, últimos datos que facilita el Ministerio de Sanidad, se han sobrepasado los 220 millones.

Pero, ¿cuántas recetas se prescriben y cuál es su gasto medio? Las farmacias aragonesas compulsan una media de dos millones de prescripciones al mes, unas 25 millones al año. Mientras, el gasto medio por cada receta facturada al Servicio Aragonés de Salud es de unos 12 euros –en agosto ascendió a 12,74–, según datos aportados también por el Ministerio de Sanidad.

Aunque el listado de medicamentos prescritos es interminable, en estos momentos continúa a la cabeza del más recetado el omeprazol, con la friolera de 816.000 envases dispensados hasta julio de 2018 y un gasto 1,8 millones de euros. Le sigue el paracetamol, con 589.000 envases y un coste de 1,1 millones de euros, pero muy de cerca están los compuestos para controlar el colesterol o tratar la ansiedad, el insomnio o la hipertensión.

Mención especial merece el caso de los opiáceos. Los expertos han mostrado su preocupación por el incremento de los medicamentos para aliviar el dolor en los últimos años. En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios publicó en 2017 un informe que revelaba que de 2008 a 2015 su consumo se había duplicado. En Aragón, también se ha producido un considerable aumento. En el 2012, 11 de cada 1.000 habitantes tomaban cada día una dosis de este principio activo, pero en 2017 la proporción llegó a 19 de cada 1.000.

"Margen de mejora»

Desde el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón se es consciente de las dificultades que existen para estabilizar o reducir la prescripción de medicamentos en una sociedad con cada vez más acciones encaminadas a la prevención de la salud y con una población mayor. De hecho, está demostrado que el envejecimiento de los aragoneses acarrea un sobrecoste en farmacia del 10,23% por persona.

No obstante, la responsable de la estrategia del uso racional del medicamento del Servicio Aragonés de Salud (Salud), Ana Cristina Bandrés, reconoce que a pesar de los obstáculos y dificultades, hay cierto "margen de mejora" para aliviar el gasto farmacéutico. Recuerda que Aragón ha puesto en marcha proyectos que consiguen una prescripción más "eficaz o adecuada"a ancianos de más de 75 años polimedicados, que son los que toman cinco o más fármacos al día. Se trata de una actuación instaurada en todos los centros de salud y llevan a cabo los médicos y enfermeras.

El objetivo es comprobar la adherencia, la seguridad y si es posible, mejorar las pautas o incluso eliminar alguno de los medicamentos prescritos. A raíz de este iniciativa, en 2017 se revisó el tratamiento de más de 21.000 aragoneses. En 5.000 de ellos se retiró alguno de sus fármacos por problemas de seguridad y en 840 se llevó a cabo alguna intervención para mejorar la adherencia del tratamiento.

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