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Aragón

Discurso íntegro de Javier Lambán en el debate sobre el estado de la Comunidad

El presidente de Aragón ha abierto el debate este martes, que proseguirá este miércoles.

Lambán durante el debate en las Cortes
Lambán: "El contrato fundacional de la democracia ha saltado por los aires"
José Miguel Marco

Debate sobre política general

Presidente de Aragón

Javier Lambán

25 de septiembre de 2018

I

Este debate, el último de la legislatura, coincide en el tiempo con la celebración del 40 aniversario de la Constitución.

Ha sido éste un periodo extraordinariamente positivo para España, propiciado por una generación que fue capaz de alcanzar el gran “contrato social” de los Pactos de la Moncloa -en el que, en palabras de Antón Costas, la izquierda y los sindicatos aceptaron la economía de mercado y la derecha y la patronal, a su vez, la necesidad de desarrollar el estado de bienestar- y que consiguió también el gran contrato político de la Constitución, que incluía un modelo de descentralización cuasi federal del poder.

Pero este 40 aniversario llega en un momento muy complejo para la Humanidad en su conjunto y, en consecuencia, también para nosotros, los aragoneses.

Si los poderes públicos tienen como encomienda principal ofrecer certezas y seguridad a los ciudadanos, nunca han tenido desafíos tan colosales como ahora y, al mismo tiempo, nunca se han revelado tan ineficaces para hacerles frente.

El cambio climático es el de más magnitud de todos y, aunque ya resulta angustiosamente verosímil para la mayoría de la población, aún no determina las políticas públicas con la fuerza que debería.

La ruptura casi total de los equilibrios surgidos de la II Guerra Mundial es un hecho, acentuada por la irrupción de populismos parafascistas en las presidencias de EEUU y Rusia, por la eclosión económica de China y otros países orientales y por el peligroso y extendido renacimiento de los nacionalismos, un elemento incompatible a la larga con la democracia

Nadie es capaz de hacer frente a los problemas demográficos; problemas de baja natalidad en algunas zonas del mundo como la nuestra, que amenaza el futuro del propio estado de bienestar y provoca la desertización de muchas zonas; y problemas de alta natalidad en otras, lo cual, unido a la creciente desigualdad en el reparto mundial de la riqueza, produce flujos migratorios cuya gestión se ha revelado como uno de los grandes fracasos de la Unión Europea.

El revolucionario cambio de paradigma que supone la economía digital ofrece sin duda oportunidades que hay que aprovechar. Pero, por ahora, lo que genera sobre todo es ansiedad en unas clases medias que temen por el futuro de su empleo y de su posición social.

Y, por si fuera poco, la crisis de 2008 puso en evidencia a una Unión Europea que, al renunciar a la política monetaria y fiscal para evitar la depresión, al impulsar la llamada austeridad, al anteponer el interés de los prestamistas a las condiciones de vida de la población, no hizo sino agudizar los efectos de la crisis generando pobreza y situaciones insoportables de desigualdad para millones de europeos.

Aún no está hecho en toda su extensión el balance de daños. Pero lo cierto es que la legitimidad de la democracia liberal quedó seriamente afectada al ver los ciudadanos que la política europea se había apresurado a salvar a los bancos y había dejado de lado a los pobres y a los consumidores frágiles.

De esa manera, sumado este factor a la ansiedad generada por la economía digital y la globalización, la oportunidad para el auge de toda clase de populismos de izquierda y de derecha estaba servida.

Por lo que se refiere a nuestro país, tenemos el dudoso honor de exhibir el mayor índice de desigualdad de todos los países desarrollados

Los economistas –vuelvo a pensar en Antón Costas- han señalado deficiencias crónicas de nuestra política económica que han impedido desde hace tiempo una redistribución justa de la renta, una de los cuales es haber estimulado el endeudamiento de las familias para compensar los ingresos que no proporcionaban los salarios.

El impacto de la crisis financiera fue por eso mayor y, desde luego, no contribuyó a redistribuir la riqueza una reforma laboral cuyo único efecto ha sido el aumento de los excedentes empresariales y que ha contribuido a la creación de un empleo precario y de mala calidad y a una dualidad laboral muy perniciosa.

Muchas son las heridas que ha causado la crisis y muchas más la errónea e injusta respuesta política a la misma. La mayoría de ellas aún no están cerradas.

Hay dos, sin embargo, que resultan más lacerantes que las demás. Una es la pobreza infantil, el elemento más perturbador de la pobreza. Otra, la que afecta a los jóvenes. De no curarlas pronto, las consecuencias para el futuro del país serán devastadoras.

En cualquier caso, parece evidente que aquel contrato social que trajo la democracia y la posterior etapa de prosperidad se ha roto. Se ha quebrado la confianza en la economía de mercado y en el estado de bienestar y el pegamento que mantenía unida a la sociedad ha desaparecido.

En esta situación el futuro de España está en entredicho.

Pero, por desgracia, esto no es todo. Por si fuera poco, el otro gran contrato fundacional de nuestra democracia, el “contrato político” plasmado –entre otros puntos- en una soberanía compartida a través de las autonomías, también ha saltado por los aires por obra del separatismo catalán.

A estas alturas, parece claro que la política de apaciguamiento seguida por los sucesivos gobiernos en Cataluña –traducida en una progresiva dejación de funciones del Estado en esa comunidad- ha producido el efecto contrario al deseado. Es lo que intentaron Chamberlain y Daladier con Hitler y ya sabemos cómo acabó la historia.

Fue desafortunada la iniciativa de reformar el Estatuto de Cataluña. Fue aún más desafortunado recurrirlo ante el Tribunal Constitucional después de haber sido aprobado en referéndum.

Lo es la solución recentralizadora de algunas derechas. Y resulta asombroso que, a estas alturas, algunas izquierdas sigan atribuyendo alguna clase de superioridad moral a los nacionalistas, cuando en Cataluña ha sido la derecha más injusta y más corrupta la que ha tomado la senda de la independencia, convenciendo a muchos ciudadanos de allí de que España les roba cuando ha sido esa derecha suya la que les ha robado a manos llenas.

Así pues, en mi opinión, el gran desafío de los poderes públicos españoles, emplazados a volver a ofrecer a los ciudadanos seguridades y certezas, consiste ni más ni menos que en reconstruir el contrato social y político que dio origen a la democracia y que tan buenos resultados ha dado en términos de prosperidad y convivencia.

Pero esa tarea no es fácil, porque –de entrada- no hay acuerdo ni en los objetivos ni en los instrumentos.

No sirven, ni aquí ni en ningún lugar del mundo, las recetas populistas.

Tampoco las comunistas, clamorosa y trágicamente fracasadas en todos los aspectos al igual que sus epígonos bolivarianos y similares.

En cuanto a la propuesta neoliberal, es decir, dejar la economía al albur del mercado sin intervención del Estado y dar por supuesto que la equidad social es incompatible con la eficiencia económica, el resultado final de su aplicación no ha podido puede ser más demoledor en términos de daños sociales y políticos, en términos de la desigualdad generada y del sufrimiento infligido a millones de personas en todo el mundo y, desde luego, en España.

Por suerte, la teoría económica ya ha demostrado con claridad que el conflicto entre eficiencia y equidad es falso.

Los economistas han demostrado que una mayor igualdad produce economías más eficientes, es decir, que la redistribución de la renta a través de impuestos y gasto social no solo no paraliza el crecimiento sino que lo estimula.

Por tanto, si asumimos le necesidad de recomponer el contrato social que fue capaz de urdir la generación de la Transición, si asumimos que eso implica un serio esfuerzo de redistribución de la riqueza y si creemos que una democracia sana y una economía eficiente solo son posibles en una sociedad igualitaria, el Estado debe situar ese objetivo en el centro de la agenda política del futuro inmediato y buscar en torno a él un gran consenso, como hizo hace cuarenta años.

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Por lo que respecta a Aragón, que es el ámbito de responsabilidad del Gobierno que presido, es evidente que, como parte del Estado, sus prioridades son las mismas en lo que se refiere a combatir la desigualdad.

Pero además hay otra dimensión de la política del Gobierno más específicamente aragonesa que cobra un interés añadido en este momento por el hecho de que este año conmemoramos también el 40 Aniversario de la DGA.

Desde 1714, en contra de lo que dicen los nacionalistas, las políticas de Madrid han favorecido siempre a Cataluña y al País Vasco y han ignorado al resto del país.

Por tanto, el Estado autonómico de 1978 nos ha venido bien sobre todo a los demás, al darnos la oportunidad de liberar nuestras energías económicas, políticas y culturales y dar paso a la sustitución de la vieja España radial o mononuclear por una España reticular o plurinuclear en la que Aragón se desenvuelve a la perfección, como lo demuestra nuestra pujanza en el sector de la logística.

Pero ese proceso no ha terminado. Los grandes cuerpos de funcionarios del Estado y la inercia de un capitalismo madrileño parasitario de las concesiones y de la complicidad de esa élite funcionarial siguen actuando como una rémora para que España culmine ese proceso de desarrollo reticular iniciado en 1978.

Aragón es una Comunidad preparada para asumir no solo todas las competencias de su Estatuto sino también roles y funciones económicas e institucionales de Estado en beneficio del propio Estado y del país en su conjunto y, por tanto, hemos de implicarnos activamente en ello con proyectos e ideas concretas.

Por otra parte, el 40 Aniversario nos da también la oportunidad de fortalecer nuestra conciencia de lo que significa Aragón como comunidad histórica y actuar también en consecuencia.

La base de una comunidad política, su columna vertebral, es la ley, la Constitución y el Estatuto. Fijan la arquitectura institucional, organizan la convivencia y establecen los derechos y los deberes. Es la base de cualquier patriotismo democrático.

No es pues la historia la fuente de los derechos pero, junto con el patrimonio natural y cultural, sí es –en cierto modo- el alma de la Comunidad, la que da fuerza añadida al nervio y al talento de sus ciudadanos, como complemento necesario de su patriotismo.

Por tanto, mantener viva esa alma es algo de indudable interés general.

Por lo demás, pocas comunidades españolas tienen una personalidad histórica tan acusada como Aragón. Pocas están tan vinculadas al origen de España como Estado y como patria y, por tanto, es difícilmente concebible una mayor vinculación con el destino de España que la que nos une a nosotros a este gran país nuestro, con la responsabilidad añadida de ser parte fundacional del mismo.

Somos españoles porque antes fuimos aragoneses. Entre una y otra condición, entre uno y otro patriotismo no existe contradicción sino virtuosa complementariedad. La empresa española es la nuestra y su devenir nos importa en la medida en que es nuestro devenir.

Pero no nos conformamos con participar en esa empresa como simple pieza del engranaje. Queremos y podemos ser motor de la misma. No humildes peones sino codirectores. No objetos de la gobernanza de España sino sujetos de la misma.

Es verdad que eso es difícilmente realizable de manera cabal sin una reforma constitucional de amplia base, que perfeccione el texto de 1978.

Pero, entretanto, nos emplazan requerimientos patrióticos que no podemos soslayar, destacando entre todos ellos la cuestión catalana.

No es solo un problema de Cataluña. Es ante todo un problema de España. No cabe esperar la solución del diálogo interno entre las fuerzas del viejo Condado. Tampoco en el diálogo entre Madrid y Barcelona, que han demostrado hasta la saciedad su incapacidad para ello, bien porque les desborda la envergadura del empeño o bien porque en esa dinámica llevan siglos retroalimentándose en beneficio mutuo.

En mi opinión, España solo empezará a encontrar una salida cuando se sustituya la bilateralidad por la multilateralidad, cuando todas las comunidades tomen la palabra en el debate.

Y no podemos olvidar que, en ese momento, por razones de vecindad e intereses comunes, Aragón habrá de asumir una especial responsabilidad.

II

Así pues, señoras y señores diputados, no resulta sencillo el ejercicio de la política en esta época que nos ha tocado vivir.

Éste que acabo de exponer es, a mi modo de ver, el contexto general, el momento político e histórico en el que tiene lugar este debate, el último de la IX Legislatura.

Éstas son las urgencias y los imperativos que han condicionado en los últimos años la acción de todos los poderes públicos de nuestro país y, por lo tanto, del Gobierno que presido.

¿Hemos estado a la altura de las circunstancias? ¿Hemos sido capaces de responder, aunque sea desde nuestro limitado campo de acción competencial, a estos formidables desafíos?

Aunque es justamente de esto de lo que discutiremos mañana, yo me atrevo a decir que sí, empezando esta segunda parte de mi intervención diciéndoles que este Gobierno alcanza su tercer año de vida en un estado muy saludable.

En primer lugar, porque ha funcionado la coalición. PSOE y CHA ya habían compartido gobierno en otras instituciones y han sido capaces de hacerlo con éxito en la Diputación General de Aragón, resolviendo las pocas discrepancias existentes con la naturalidad y la transparencia debidas.

En segundo lugar, porque Aragón no ha tenido problemas de inestabilidad política. Nunca un gobierno aragonés se ha sustentado en un apoyo parlamentario tan exiguo pero, a la luz de lo que viene ocurriendo en la política española desde diciembre de 2015, nuestra Comunidad puede considerarse un prodigio de normalidad, algo que forma también parte del haber de un Parlamento que en ningún caso ha obstaculizado arbitrariamente la acción del Gobierno.

Y, en tercer lugar, hemos cumplido nuestros compromisos electorales y, de manera más precisa, hemos cumplido nuestros pactos de investidura, consistentes básicamente en revertir los ajustes y los recortes del gobierno anterior.

Como recordarán, porque fue objeto de mucha controversia, Podemos impuso en aquellos pactos la creación de un Observatorio Ciudadano para evaluar y asegurar su cumplimiento. Pues bien, el hecho de que Podemos no haya considerado necesario reunir a dicho órgano desde hace ya tres años es la mejor prueba de su “visto bueno” al desarrollo de los acuerdos, algo que a mí, como principal garante, me satisface mucho.

Necesitaríamos muchas horas para dar cumplido relato de todas las realizaciones de los distintos departamentos. Además, ya serán ustedes mañana quienes hagan hincapié en aquéllos que merecen mayor atención por su importancia. Lo que haré, por tanto, es apuntar todos los capítulos del balance, aunque sea en muchos casos de manera sumaria.

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Combatir la desigualdad redistribuyendo la riqueza, reconstruir el contrato social de la Transición es –como ya hemos dicho- una de las dos tareas más urgentes que tiene que afrontar ahora mismo el Estado español y, por tanto, la Comunidad Autónoma de Aragón como parte de ese Estado.

Fue, por otra parte, el mandato electoral del que surgió esta mayoría parlamentaria de izquierda, concretado en la recuperación de los servicios públicos y los derechos perdidos.

Es la política que ha centrado nuestros principales esfuerzos presupuestarios.

Es, en fin, la principal expresión del carácter socialista de este Gobierno.

Y alcanzar este propósito pasa, en primer lugar, por ofrecer seguridad frente a los infortunios derivados de la pobreza, la vejez, el desempleo o cualquier otra clase de contingencia que sitúe a las personas en posición de debilidad, empezando por la enfermedad.

A modo de resumen, en materia de Sanidad, hemos tratado de apoyar el magnífico trabajo de los profesionales con una mejora muy importante de los medios materiales.

Ello ha supuesto una fuerte inversión en media y alta tecnología, que estaba quedando desfasada; la construcción y mejora de centros sanitarios en las tres provincias y, sobre todo, el desatasco definitivo de dos proyectos que llevaban años paralizados: los hospitales de Alcañiz y Teruel.

Se ha avanzado mucho en el diagnóstico en atención primaria, con adquisición de ecógrafos o mamógrafos; se han creado unidades de atención a pacientes crónicos; se han introducido mejoras muy notables en salud mental, con nuevas dependencias en diferentes centros.

Se ha convocado el mayor número de plazas en la historia del SALUD, 8.500 concretamente, lo cual tendrá una indudable repercusión en la calidad del servicio y se ha reducido notablemente la lista de espera de intervenciones quirúrgicas.

La presentación del nuevo Plan de Salud de Aragón 2030, último acto importante de su mandato, puso de manifiesto el gran trabajo realizado por Sebastián Celaya, que, en contra de mi voluntad aunque por razones perfectamente respetables, dejó la consejería en julio y al que quiero agradecer su dedicación y acierto.

Por otra parte, señores diputados, siempre he pensado que en el impulso de los servicios sociales demuestra un Gobierno su verdadera fibra moral.

En ese sentido, estoy muy orgulloso de que el Instituto Aragonés de Servicios Sociales, con casi 390 millones, tenga el presupuesto más alto de su historia. Ello ha permitido el desarrollo de las prestaciones del catálogo de la Ley de Servicios Sociales y dar así respuesta a los problemas de las personas mayores, personas con discapacidad y menores

Los incrementos respecto a la etapa anterior han sido muy notables. En Dependencia, a 31 de agosto, habíamos llegado a 27.788 personas atendidas. El IAI, a 7.189 perceptores. Las plazas concertadas de discapacidad, a 2.744. Y los niños atendidos en atención temprana, a 1.619.

Se ha extendido el programa de envejecimiento activo a municipios de menos de 2.000 habitantes, con objeto de llegar a todo el territorio. En relación con las personas mayores, está a punto de ponerse en marcha un servicio de teleasistencia avanzada para dependientes y se ha elaborado un Plan de Inversiones en centros del IASS.

El Departamento tampoco ha descuidado a los inmigrantes, claves para algunos sectores de nuestra economía y para combatir la despoblación.

Y ha sido sensible a la problemática generada con los que llegan a España de manera ilegal, participando activamente en el Programa de Acogida e Integración.

Desde Ciudadanía se han adoptado numerosas iniciativas legislativas sobre reconocimiento de derechos en materia de pobreza energética y vivienda, Identidad y Expresión de Género o voluntariado, entre otras, estando en tramitación algunas como la de Igualdad y Protección Integral contra la Discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género, la de derechos y atención a las personas con discapacidad, la Ley de Infancia y Adolescencia de Aragón o la Ley de Renta Social Básica.

Por lo demás, el problema de la vivienda ha estado muy presente en la acción del Gobierno. Con 5.000 beneficiarios de ayudas de alquiler en 2017, se ha duplicado el número de 2015, acercándonos así a la dimensión real de la respuesta que ha de dársele a este importante asunto. Eso ha supuesto un incremento presupuestario del 86%, que habrá de continuar en los próximos años con la aplicación del Plan Estatal de Vivienda 2018-2021.

Parece pues indiscutible que la labor de este gobierno en favor de los derechos de los más débiles ha sido muy intensa. Pero, dicho esto, creo sinceramente que, a medio y largo plazo, el combate contra la desigualdad se librará fundamentalmente en el campo de la educación. Experiencias recientes nos han demostrado que puede ser la madre de todas las desigualdades pero, si existe la voluntad política necesaria, la educación, a través de una escuela pública gratuita y de calidad, se constituye en el principal motor de igualdad de oportunidades.

Eso es lo que hemos intentado incorporando 1.500 docentes y convocando una oferta de empleo de 3.000 plazas.

Eso es lo que hemos intentado con una Plan de Infraestructuras de 153 millones para 30 grandes actuaciones, lo cual supone crear 6.000 nuevas plazas públicas o haber terminado con el éxodo de los alumnos del sur de Zaragoza mediante la construcción de cinco colegios públicos.

Eso es lo que hemos intentado mejorando la atención y la calidad del servicio. Alcanzar el mínimo histórico de 20 alumnos por aula es buen exponente de ello. Además, el 65% de los centros disponen ya de un proyecto de innovación incorporado, por no hablar de la implantación de un nuevo modelo para que el 50% de los centros aragoneses sea bilingüe al final del curso que viene.

Esto es lo que hemos intentado empezando a implantar progresivamente la escolarización a los dos años.

Eso es lo que hemos intentado con una atención preferente a la escuela rural, cambiando el mínimo anterior de alumnos para salvar del cierre 100 escuelas, reabriendo centros de formación del profesorado o poniendo en marcha un observatorio de la escuela rural.

Esto es lo que hemos intentado, en fin, incrementando notablemente los programas de becas y ayudas, desde el comedor escolar hasta las matrículas, los grados y los másteres universitarios.

Respecto a la infancia y la juventud, hemos desarrollado otras muchas iniciativas a las que nos iremos refiriendo. Pero éstas procedentes del ámbito educativo son las más eficaces y, desde luego, si tuviera que señalar los hitos más importantes de esta legislatura, la recuperación del espacio y del prestigio de la escuela pública sería uno de ellos.

No puedo concluir el capítulo dedicado a las políticas de igualdad sin mencionar a las que lo son por excelencia, a las de igualdad de género, sobre todo para quienes declaramos desde el primer día nuestra voluntad de formar un gobierno eminentemente feminista.

Las respuestas al cambio climático y las nuevas tecnologías están propiciando un cambio civilizatorio trascendental. Pero hay un tercer factor de ese cambio, quizá más determinante que los otros dos, que es la irrupción de la mujer en todos los terrenos de la actividad profesional y pública. Es un proceso imparable y tan deseable para mejorar el futuro de la humanidad que todas las políticas públicas deben acelerarlo en la mayor medida posible.

Eso hemos pretendido nosotros, aumentando el presupuesto del IAM un 30% y un 90% las partidas destinadas a la violencia de género. Este año, el IAM ha tenido un presupuesto superior a los 4M€, algo que no sucedía desde 2009.

Han sido muchas las medidas adoptadas. Entre todas ellas, destaca, no obstante, la Ley para la Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres en Aragón, la primera que ha tenido esta Comunidad. Es una ley transversal, que afecta a todos los ámbitos de discriminación y de desarrollo personal, que concierne a todos los departamentos del Gobierno y que, para ser realmente efectiva, incorpora un fuerte régimen sancionador.

Señora Presidenta: estas que acabo de exponer son las aportaciones más sustanciales que puede hacer una administración autonómica para combatir la desigualdad y redistribuir de manera más justa de la riqueza, es decir, para la necesaria recomposición del contrato social. Son, al fin y al cabo, sus competencias básicas.

Pero hay otras políticas públicas fundamentales para ir en esa dirección como son todas las relacionadas con el impulso de un crecimiento justo y la creación de empleo digno, las otras dos piedras angulares de la redistribución. Dependen sobre todo de la Unión Europea y del Gobierno de España pero, aún con todo, también nos conciernen como Gobierno autonómico, hasta el punto de que han constituido nuestra segunda gran prioridad en estos tres años.

En cuanto a las políticas activas de empleo a través del INAEM, dirigidas a los sectores más afectados por la crisis, cabría destacar dos iniciativas pactadas en la Mesa del diálogo social: el Plan para la Mejora del Empleo en Aragón 2016-2019, dotado con 317 millones; y el Plan Aragonés para la Mejora de la Empleabilidad Joven 2018-2020, con 90 millones, una de cuyas medidas consiste en subvencionar ayudas equivalentes a los costes de la seguridad social para la contratación estable y de calidad de jóvenes cualificados.

No obstante, la herramienta más eficaz para la incorporación exitosa de los jóvenes al mercado de trabajo es sin duda la formación profesional y, consciente de ello, este Gobierno se ha empeñado a fondo en recuperarla.

Tras la supresión de las tasas para grado superior o la vuelta de las becas Erasmus Plus, hemos alcanzado el récord histórico de alumnos con más de 23.000.

Hemos incrementado la oferta en 50 titulaciones vinculadas a sectores económicos comarcales y hemos incrementado la oferta de Formación Profesional Dual con 69 nuevos proyectos.

Ha vuelto a funcionar el Consejo Regional de Formación Profesional, con la puesta en marcha de mecanismos como el IV Plan Aragonés de la FP o el mapa de la empleabilidad y los resultados van llegando: del 46% de hace dos años hemos pasado ya al 55% los alumnos que encuentran trabajo en los doce meses posteriores a haber finalizado sus estudios.

Vuelvo a insistir otra vez en el escaso margen competencial que disponemos en materia de economía y empleo. Pero el poco que tenemos lo hemos ensanchado al máximo, tratando de activar los sectores estratégicos de nuestra economía mediante ayudas a la inversión productiva y, sobre todo, a través de la gestión, aspecto en el que hemos justificado nuestra pretensión de ser un gobierno eminentemente emprendedor.

Podría hablar de la Estrategia de Promoción Económica e Industrial de Aragón, con 514 millones, o del trabajo intensivo del Instituto Aragonés de Fomento o de Arex, por hablar de dos instrumentos que están funcionando a toda máquina. Podría hablar de empresas de todos los sectores de nuestra economía, verdaderos motores de la misma, que demuestran día a día su creciente capacidad para innovar y para exportar y cuyo trato me depara siempre mucha satisfacción y mucho orgullo. Podría hablar de nuestra industria papelera, que produce el 33% del total nacional, liderada por una empresa –Saica- que es líder en España, la tercera de Europa y ejemplar desde todos los puntos de vista.

Pero me limitaré a un breve repaso de los avances experimentados en los sectores estratégicos que resultan más asequibles a la acción del Gobierno.

El de la logística es clave para todos los demás, pues, además de ocupar directamente a 33.929 personas, es imán de atracción de inversiones y palanca del desarrollo de las ya existentes a través de la exportación.

La unificación de la gestión a través de Aragón Plataforma Logística ha tenido resultados espectaculares tanto en la venta de suelo o en el alquiler de naves y oficinas como en las nuevas implantaciones que se van produciendo. Su actividad en foros y jornadas nacionales e internacionales ha dado fruto y ha obtenido numerosos reconocimientos.

Desde la Plataforma se ha prestado atención preferente a China, como mercado de nuestros productos, como inversor en nuestra industria y como exportador, con la razonable pretensión de convertir a Aragón en plataforma de referencia en Europa del gigante asiático.

Funciona un Grupo de Trabajo de Comercio con China y estamos organizando la presencia aragonesa en la Feria Internacional de Shanghái, la mayor feria del mundo con esta orientación y la cita que más oportunidades ofrece actualmente en este campo.

Lógicamente el desarrollo logístico exige buenas comunicaciones terrestres y aéreas. De ahí nuestros esfuerzos en convertir a Aragón en estación del “Tren de la Seda” o de animar al Gobierno de España a mejorar el aeropuerto de Zaragoza.

En este terreno, han sido otros dos, no obstante, los proyectos en los que hemos invertido más esfuerzos: el Canfranc y el Corredor Cantábrico-Mediterráneo, llamado a ser el verdadero eje ferroviario estructurante de nuestra Comunidad y uno de los más importantes de España.

Del primero, del Canfranc, baste decir que ya ha sido incluido por Bruselas en el Programa “Conectar Europa” 2021-2027, un paso decisivo e irreversible hacia su reapertura. En cuanto al Corredor, estamos librando ahora esa batalla junto con Valencia y el Gobierno de España y espero sinceramente que la ganemos.

La automoción, otro sector estratégico, viene siéndolo desde que General Motor revolucionó el panorama industrial aragonés hace 36 años. Tras superar un momento difícil en enero de este año, en el que este Gobierno, se involucró a fondo para encontrar una solución, la decisión de PSA de fabricar aquí su coche eléctrico ha dado a la Comunidad la oportunidad de aspirar a ser la referencia española de la movilidad del futuro.

La constitución de la Mesa de la Automoción y la publicación de la solicitud de la “Manifestación de Interés” de proyectos de inversión relativos al vehículo eléctrico van en esa dirección, tanto para afianzar a través de la innovación a las empresas existentes como para atraer otras nuevas.

El trabajo realizado desde la Fundación del Hidrógeno como combustible, también la refuerza, por no hablar del proyecto Mobility City en el Pabellón Puente impulsado por la Fundación Ibercaja junto con el Gobierno y que está llamado a ser el buque insignia de esta nueva aspiración estratégica de la Comunidad.

La producción de energías renovables, el tercer sector al que me quiero referir, también ha experimentado un avance espectacular en estos tres últimos años.

Han sido fundamentales dos decisiones del Gobierno: un decreto de 2016 que permitió dar cumplimiento a las más de 35 sentencias desfavorables contra las adjudicaciones de parques eólicos, desbloqueando y regulando el sector, y otro de 2017 incorporando nuevos criterios interpretativos para conceder la Declaración de Inversión de Interés Autonómico.

Estas dos acciones, junto con las subastas de los años 2016 y 2017, han supuesto una verdadera revolución de las renovables en Aragón. Más del 50% de la potencia adjudicada se están tramitando en esta Comunidad, que se ha convertido en el territorio más demandando por los promotores, el más importante de los cuales –Forestalia- es, por fortuna, aragonés.

Los resultados en términos de inversión y empleo, así como en forma de aportación aragonesa al éxito de los paradigmas energéticos exigidos por la lucha contra el cambio climático, van a ser formidables.

Por lo demás, la producción de energías renovables supone una clara revitalización económica del medio rural, de manera que se está convirtiendo en uno de los principales motores de la lucha contra la despoblación.

De todos modos, es el complejo agroalimentario en su conjunto el que está llamado ser el más determinante en esa lucha y, por suerte, también está inmerso en un proceso de crecimiento sin precedentes.

En esta etapa, el Gobierno ha puesto a su disposición un total de 346 millones que han beneficiado a 1.900 agricultores –mil de ellos jóvenes incorporados a la actividad agraria- y 320 industrias, lo cual da lugar a una inversión global de 1.224 millones y a la creación de 4.370 empleos directos.

El Gobierno ha recuperado también dos líneas de cooperación con el sector que han de tener un impacto muy positivo sobre el mismo: el impulso de la transferencia de conocimientos e innovación y, sobre todo, la modernización y creación de nuevos regadíos.

Si a eso añadimos lo que supondrán las inversiones de Bonarea, Grupo Jorge, Costa Costa, Pini, Vall Companys o Grupo Arcoiris, las perspectivas no pueden ser más halagüeñas.

Finalmente, me referiré a otros dos sectores que, por distintas razones, también tienen un alto valor estratégico.

Lo tiene el turismo, por la riqueza y el empleo que genera en el territorio, fijando población en el mismo. Todas las políticas de conservación y restauración del patrimonio natural y cultural lo refuerzan, además de las acciones concretas del Plan Aragonés de Estrategia Turística 2016-2020.

Y lo es la cultura, no solo por su impacto económico sino también –y sobre todo- porque puede ser la mejor imagen de marca que Aragón proyecte hacia el mundo.

Por primera vez se ha aprobado en Aragón un Plan estratégico de la cultura; se ha puesto en marcha un bono cultural con descuentos para los jóvenes, con 4.000 inscritos y 120 empresas participantes; se han creado la compañía aragonesa de danza y la fonoteca de la jota; hemos vuelto a estar presentes en grandes ferias; se ha reanimado y convertido en un verdadero motor cultural al Pablo Serrano.

Y, lo que es más importante, se han multiplicado por 10 las ayudas al sector, requisito imprescindible para todo lo demás.

Ya sé que la política cultural ha de asegurar, ante todo, el derecho a la creación y al disfrute. Pero no es desdeñable esta otra dimensión de la misma, que el propio sector reivindica con fuerza.

Señores diputados: En la primera parte de mi intervención, me he referido también a lo que ha significado para Aragón la recuperación del autogobierno y a la necesidad de seguir desarrollando todas las potencialidades presentes que es capaz de desplegar una Comunidad histórica como la nuestra.

Quiso ser este cuando se formó un Gobierno aragonesista. Fue su tercera gran aspiración, justo después de la igualdad y el empleo, y creo sinceramente que lo ha acreditado de sobras.

Ya he dicho que, para mí, la historia y el paisaje son el alma de la comunidad política y que cuidarlos es, por tanto, un empeño de interés general.

Con ese espíritu hemos impulsado la Ruta Panteones Reales; las obras de San Pedro el Viejo, impulsadas con el Ayuntamiento de Huesca, para liberar los ábsides y cubierta y dignificar así las tumbas de Alfonso I y Ramiro II; la reinhumación del linaje real de finales del siglo XI en San Juan de la Peña, en un acto de muy alto significado compartido con la Hermandad y con Ibercaja; o las inversiones hechas en el Monasterio de Sijena para poder exhibir los 97 bienes ya recuperados y para climatizar la sala capitular a donde sin ninguna duda volverán pronto las pinturas arrancadas hace 80 años. Además, se ha presentado ya el plan director para la rehabilitación completa del Monasterio.

Con ese espíritu celebramos también el Centenario del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, joya del Pirineo que lo es, a su vez, de la Comunidad Autónoma en su conjunto.

Con ese espíritu, en fin, ha actuado el Gobierno en una de las más perfectas síntesis entre patrimonio natural y cultural que tenemos, que no es otra que la estación de Canfranc, cuya recuperación constituye uno de los hitos más relevantes de esta legislatura.

Pero Aragón como comunidad afianza ante todo su personalidad proyectándose hacia afuera, en beneficio de sus propios intereses y también de los de este gran país que es España, del que fuimos comunidad fundacional y al que estamos vinculados de manera inextricable en todos los aspectos.

Aragón ha de defender sus intereses a través de una relación de lealtad mutua con el Gobierno de la Nación, que siempre lo ha sido por nuestra parte –la cuestión catalana, la Agenda 2030, la inmigración o la lucha contra la violencia de género son buenos ejemplos- pero no siempre a la inversa, como lo pone de manifiesto la historia de una relación bilateral manifiestamente mejorable.

Sin embargo, existe una fórmula muy útil para “hacer país” aragonesizándolo, es decir, construyéndolo a nuestra medida, que es la que nos proporcionan las prácticas de federalismo cooperativo para las que cada vez nos mostramos más habilitados.

Lo estamos haciendo con la Comunidad Valenciana, con el impulso del Corredor Cantábrico-Mediterráneo entre otras cuestiones.

Lo estamos haciendo con la PAC, liderando una reforma de la misma en la que ya nos hemos asociado con Castilla la Mancha.

Y lo estamos haciendo sobre todo en la consolidación de una propuesta de reforma de la financiación autonómica y de combate contra la despoblación, que compartimos ya con Galicia, Castilla y León, Asturias, La Rioja y Castilla la Mancha y que entraña en sí misma todo un modelo de país.

Señoras y señores diputados: Hasta este momento, he centrado mi discurso en las tres prioridades que han orientado las acciones específicas del Gobierno desde los correspondientes departamentos: el combate contra la desigualdad, la creación de empleo y el desarrollo de Aragón como Comunidad política.

Pero hay otras tres, no menos prioritarias, que hemos querido que determinaran e influyeran de manera transversal en las tres anteriores, es decir, en todas nuestras políticas públicas, de manera que todas ellas se atuvieran a la sostenibilidad medioambiental, se propusieran revertir la despoblación y tuvieran vocación innovadora.

El cambio climático –ya lo hemos dicho- es el desafío más importante que tiene ante sí el género humano, pues se juega nada más y nada menos que su propia supervivencia. Nadie puede dejar de sentirse concernido por ese imperativo indemorable.

En consecuencia, desde todos los departamentos, empezando por Educación, se ha asumido ese compromiso.

De manera específica, cabe resaltar tres acciones: la Estrategia para la lucha contra la contaminación del lindano; el Plan Integral de Gestión de Residuos de Aragón 2018-2022 y el cambio radical en la depuración de aguas residuales, sustituyendo el sistema concesional por la ejecución y gestión pública directa, bien por el propio gobierno o bien por los ayuntamientos.

Mención aparte merece la actuación en el Río Ebro, pues, aparte de hacer frente a los daños de las inundaciones de abril, hemos subvencionado la redacción de los planes de evacuación de los 14 municipios más afectados y, sobre todo, hemos emprendido acciones de limpieza del río sobre las masas catalogadas como Monte de Utilidad Pública, que pretenden ampliarse al resto del Dominio Público Forestal mediante un convenio con el Órgano de Cuenca.

La despoblación que afecta a gran parte del territorio aragonés en las tres provincias es el segundo problema que hemos decidido afrontar de manera transversal, hasta el punto de haber nombrado un Comisionado de la Presidencia para coordinar las acciones de todos los departamentos y de otras instituciones e imprimirles esa necesaria impronta, que ha sido asumida por toda la sociedad aragonesa como una prioridad casi existencial.

Acciones como la incorporación de jóvenes al campo y la modernización de explotaciones, la creación de nuevos regadíos, el apoyo especial a la ganadería extensiva o la duplicación de las ayudas de Indemnización Compensatoria para zonas de montaña y zonas desfavorecidas han sido medidas muy eficaces del Departamento para afianzar el empleo en el medio rural.

La más importante de todas sería, sin embargo, una reforma de la PAC con apoyo directo a las rentas. Para el combate contra la despoblación resultaría clave y, por eso, hay que seguir buscando alianzas y tratar de influir en el Gobierno de España para que defienda esa posición.

También el INAEM, en todas las políticas que ha impulsado, ha incorporado esa sensibilidad, reforzando el papel de los ayuntamientos como entidades colaboradoras y estableciendo medidas específicas dirigidas a estimular el empleo en las zonas rurales.

Desde Vertebración, se ha promovido una Directriz Especial de Política Demográfica y contra la Despoblación, con el correspondiente Observatorio

Desde Educación se ha rebajado el número de alumnos para mantener abierta una escuela y eso ha permitido evitar el cierre de cien, en lo que constituye una de las medidas más eficaces de todas.

Desde Presidencia, conscientes de que los ayuntamientos son las instituciones más capacitadas para asegurar un desarrollo equilibrado del territorio, se ha duplicado el Fondo de Cooperación Municipal de 9,6 a 20,9 millones y, lo que es más importante, se ha enviado a las Cortes un Proyecto de Ley del Fondo Aragonés de Financiación Municipal, para garantizar por ley ese derecho.

En definitiva, Aragón viene ejerciendo un claro liderazgo en el planteamiento de este problema, como se demostró en la Conferencia de Presidentes, en el trabajo con el Foro de la Despoblación o en los contactos con la Unión Europea a través de la Comisaria Corina Cretu, en Bruselas y en Teruel.

Por último, el Gobierno ha tratado de estimular la innovación. Conscientes de que el principal motor del crecimiento económico va a ser el conocimiento y sabedor de que la competitividad va a depender de la renovación continua de los métodos y los procedimientos en toda clase de actividades, tanto del sector privado como de la propia administración, hemos impulsado la innovación y la investigación en todos los terrenos.

La recuperación de la sintonía y la colaboración con la Universidad de Zaragoza, nunca más “alma mater” de Aragón que ahora, ha sido fundamental en ese aspecto, junto con un pionero Pacto por la Ciencia que blinda la financiación destina a la I+D+i frente a vaivenes políticos y que se completará con la nueva Ley de Investigación e Innovación para dotar de estabilidad a los investigadores.

No menos importante ha sido el impulso a Araid o a los institutos de investigación, a todos y cada uno de ellos, algunos de los cuales como el CITA y Aula Dei están resultando claves para mejorar la sostenibilidad y la calidad del sector agroalimentario, con iniciativas como el Centro de Bioeconomía de Teruel.

El IAF impulsa la innovación. Lo hace directamente el Departamento de Economía en el sector de la automoción. Lo hace Educación habiéndolo conseguido ya en el 65% de los centros. Es –como he dicho- norma rectora de toda la actividad institucional y, para ello, nombramos un Comisionado para la Economía del Conocimiento y la Innovación que ha iniciado su trabajo coordinando un proyecto muy importante como es la Agenda Aragonesa de Innovación Sostenible Ebro2030.

Señores diputados: Permítanme que termine esta segunda parte de mi intervención trayendo a colación una de las vocaciones más características de este gobierno. Me refiere a su decisión de gobernar en un permanente ejercicio de interactuación con la propia sociedad aragonesa a través de sus interlocutores sociales, culturales y económicos.

Muchos retos –la mayoría- desbordan nuestra capacidad. Muchas soluciones solo se alcanzan si son compartidas. La Comunidad es así más más fuerte, pues, si el patrimonio natural y cultural son el alma de la misma, el verdadero nervio, el verdadero músculo lo aporta la sociedad civil de cada momento concreto.

La Universidad en su conjunto ha sido un interlocutor constante en ese sentido. Los agentes sociales, otro muy importante, con perspectivas de intensificarse aún más la relación a través del Ley de diálogo social y participación institucional.

Los servicios sociales serían imposibles de gestionar sin las entidades del tercer sector, a las que fortalecimos con otra ley pionera como fue la de la Acción Concertada.

Son interlocutores muy relevantes las organizaciones agrarias o las cooperativas y lo serán dentro de poco las de trabajadores autónomos a través del Consejo próximo a constituirse.

No hay sector social, cultural o económico con el que no haya procurado el Gobierno esa interactuación, desde el convencimiento profundo de que el éxito de una comunidad depende tanto del talento de su sociedad como de la prudencia de su Gobierno para saber en cada momento cuál es su función, que es a veces la de liderar y siempre la de eliminar trabas a la creatividad y al esfuerzo de los ciudadanos.

 

III

Señora presidenta: a pesar de su importancia, un debate como este no actúa como parteaguas rotundo en el flujo de actos y decisiones en que consiste la acción del Gobierno. No interrumpe ni es arranque de nada.

El momento actual de la gestión gubernamental, que es lo que aquí sometemos a debate, está determinado por el contexto general, que es a lo que me he referido en la primera parte de mi intervención

Está determinado lógicamente por el resultado de la labor realizada hasta ahora, sucintamente relatado en la segunda

Y lo está también por el trabajo planificado para los próximos meses, que tiene su origen en el trabajo ya hecho y que conforma con lo anterior el conjunto de materia del que el Gobierno tiene que dar cuenta.

Referirme a esta planificación es lo que voy a hacer en esta última parte de mi discurso, siguiendo el mismo orden temático y empezando, por tanto, por las medidas dirigidas a combatir la desigualdad y propiciar igualdad de oportunidades

………………………..

Desde la Consejería de Sanidad, se prevé inaugurar este otoño la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica del Servet y finalizar en marzo la reforma del Pabellón San Juan del Psiquiátrico, así como impulsar el nuevo Centro de Salud Barrio de Jesús de Zaragoza, cuyo proyecto ya ha salido a concurso.

En el resto del territorio, se acometerá en octubre la reforma del bloque quirúrgico de Calatayud; la licitación de las obras de ampliación de Urgencias del Hospital San Jorge, la ampliación del centro de salud de Valderrobles, la redacción del proyecto de reforma y ampliación del centro de salud de Barbastro; la inauguración de los centros de salud de Los Olivos y Binéfar en primavera.

Y, por supuesto, la adjudicación y comienzo de las obras del Hospital de Teruel.

Cabe mencionar la entrada en funcionamiento de la radioterapia intraoperatoria en Teruel en tres o cuatro meses o dos actuaciones de impacto como son un nuevo calendario de vacunación de adultos, que se presentará este otoño o la elaboración del III Plan de Prevención de Adicciones para el período 2018-2024.

Desde el Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales, para culminar el trabajo desarrollado en dependencia, a partir del 1 de octubre va a entrar en funcionamiento un Plan de choque para poner al día la lista de espera, mediante la contratación de 19 valoradores más.

Por otra parte, vamos a presentar una Estrategia para la Atención a personas mayores que viven solas, con protocolo para la detección de maltratos y acuerdo con las administraciones locales para su atención, y con incremento del presupuesto de tele asistencia para la prevención del maltrato en personas mayores que viven solas mediante un teléfono.

Se va a proceder a un aumento del 80% del número de plazas concertadas de residencia, así como a un nuevo acuerdo marco y nuevo concierto de plazas en discapacidad.

Un Plan Integral de Gestión de la Diversidad Cultural en Aragón 2018-2021 nos permitirá avanzar en la construcción de un sentimiento de ciudadanía donde no tenga cabida la discriminación, la xenofobia o el racismo.

Y, sin duda, va a suponer un verdadero hito la apertura de la Casa de los Servicios Sociales en la Plaza del Pilar, con traslado de los primeros funcionarios en los primeros días del mes de enero.

La aplicación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género va a centrar nuestros esfuerzos en materia de igualdad entre hombres y mujeres. Con 4.700.000 euros, además de otras medidas, se van a desarrollar tres fundamentales: la guardia psicológica, los agentes y promotoras de igualdad en el territorio y el protocolo de matrimonios forzados.

A expensas de la aprobación de la importante Ley de Apoyo a las Familias, tendente a facilitar una mayor implicación de los varones en el cuidado a la infancia con el fin de acercarnos a la igualdad entre hombres y mujeres, vamos a gestionar con la máxima rapidez el reconocimiento de las familias monoparentales a través de un carnet.

Las políticas de juventud serán otra gran prioridad en el próximo curso. Además de los programas formativos o la vivienda, desde el IAJ va a arrancar el Plan Retorno Joven, elaborado en 2018 y que extiende su duración a los próximos cuatro años. Se va a poner en marcha el Espacio Joven Aragón, un espacio itinerante por el territorio con el objetivo de favorecer la igualdad de oportunidades de la juventud aragonesa en el ámbito del ocio y el tiempo libre, independientemente de su lugar de residencia. Se va a crear una Red de Dinamizadores Juveniles mediante convenios con las administraciones locales.

Quiero referirme expresamente a la política de becas y ayudas universitarias, a la Bonificación 50x50 para estudiantes de grado de la Universidad de Zaragoza en función del rendimiento académico, que podrá beneficiar a unos 15.000 estudiantes, y a las Becas de movilidad para los alumnos que estudien fuera, que entraría en vigor en el curso 2019-2020 y que podría tener 400 beneficiarios.

En cuanto a la pobreza infantil, una de las más dolorosas secuelas de la crisis, estamos trabajando con UNICEF-Aragón y con el Alto Comisionado del Gobierno de España en un plan de medidas concretas, que tienen mucho que ver con apostar por la escolarización de 0 a 3 años y con el alcance de las becas de comedor y de material escolar y libros, independientemente de otras más relacionadas con otro tipo de prestaciones y con el empleo.

La formación profesional va a ser, por otra parte, una de las principales áreas de trabajo del Departamento de Educación en los próximos meses. Todos los entornos productivos van a experimentar un importante cambio y la presencia masiva de nuevas tecnologías modificará la concepción actual de todas las profesiones. Ya faltan perfiles de los que nuestras empresas necesitan.

Por eso se han multiplicado los nuevos ciclos en los últimos años, siguiendo las pautas del IV Plan Aragonés de FP y de ahí la necesidad de hacer un gran esfuerzo en este sentido, quizá el más importante de todos los inscritos en el ámbito educativo. El proyecto de Campus de Formación Profesional digital en el recinto Expo ha de ser el buque insignia, con la legítima aspiración de convertirnos en referente nacional e internacional en este campo. Pero, junto con otros departamentos y, desde luego, con los agentes sociales, la adopción de medidas concretas es indemorable.

En otro orden de cosas, este curso se inicia ya un sistema de Banco de Libros para reutilizar materiales.

Con el compromiso del Gobierno y la corresponsabilidad de todos los sectores, en el inicio del curso escolar 2019/20 todo el alumnado que participe en el Banco de libros dispondrá en su centro educativo de los materiales curriculares por unos 20 euros.

Seguiremos avanzando en la escolarización a los dos 2 años, para llegar cuanto antes a su extensión de manera universal y gratuita.

Además, en esta legislatura, vamos a llegar al 50% de los centros educativos con un modelo bilingüe propio “BRIT Aragón”, con la idea de llegar al 100% en los próximos 2 años.

No suele tener el deporte en el debate político la importancia que sí le otorga la sociedad, por razón de ocio, de espectáculo, de salud y también de educación, no lo olvidemos. Con la Ley de la Actividad Física y el Deporte en Aragón nosotros hemos querido dársela.

Y se la daremos aún más en lo que queda de legislatura con una Estrategia de fomento de la actividad física ciudadana, dirigida específicamente a las empresas, a la tercera edad y a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres

Del dinamismo de nuestras empresas, de su creatividad y de su compromiso, podemos esperar muy buenas noticias para el futuro a corto y largo plazo en términos de inversión y de empleo. De la responsabilidad y del empuje de los agentes sociales y de la mesa del diálogo social, también.

Por su parte, el Gobierno seguirá con las políticas de estos años, sumando algunas nuevas iniciativas que paso a desgranar a continuación.

En materia de automoción, seguiremos reforzando la posición de Aragón como polo de automoción, con una apuesta por la I+D para atraer nuevas empresas y, en especial, aquéllas relacionadas con el coche eléctrico como pueden ser las baterías.

La apuesta central, el buque insignia, será Mobility City, el proyecto impulsado con IberCaja en el Pabellón Puente, en alianza con el sector nacional del automóvil y al que próximamente se incorporarán la Fundación del Hidrógeno, Motorland y Tecnopark.

Aspiramos a ser la referencia nacional de la movilidad del futuro y, para ello, habremos de trabajar conjuntamente en una red de electrolineras e hidrogeneras que hagan competitivo a nuestro territorio en este aspecto.

En materia de energías renovables, si realmente queremos extraer de las inversiones actuales todo el rendimiento de riqueza y empleo que son capaces de generar, hemos de avanzar en la interconexión eléctrica con Francia, de manera respetuosa con el medioambiente y acordada con el territorio y sus representantes.

En materia de agroalimentación, el sector de más calado estratégico por el empleo que genera y por su impacto sobre el medio rural, señalaré dos actuaciones importantes para los próximos meses.

La primera, la puesta en riego de 25.000 nuevas hectáreas, unas en las Zonas de Interés Nacional de Bardenas II, Monegros II, Cinca y Civán así como en la zona del PEBEA y otras de carácter social en Sobrarbe, Bajo Cinca, Margen Derecha del Ebro y Sarrión.

La segunda, la puesta en marcha de dos medidas para asegurar que el sector del porcino se desarrolle sobre parámetros de innovación y de sostenibilidad: la Incubadora de empresas de alta tecnología del sector porcino en Ejea y el Decreto de gestión sostenible de purines en el marco de la economía circular, que el consejero está ultimando en este momento.

En materia de logística, que también va seguir creciendo con fuerza en los próximos meses, me atrevo a avanzar tres líneas de trabajo inmediatas.

La más relevante es que, por suerte, hemos de empezar ya a dar pasos seguros en la ampliación de PLAZA, verdadero motor de la logística aragonesa, y de la Plataforma Logística de Fraga

Hemos de rematar la operación de la Terminal Multimodal Multifuncional o puerto seco de Caspe para graneles y contenedores, un proyecto con muchas posibilidades.

La implantación de la tecnología Blockchain en logística puede reforzar la capacidad de atracción del sector, por lo que también estamos muy interesados en esa idea.

En materia de turismo, además de seguir aplicando el Plan Aragonés de Estrategia Turística 2016-2020, que tan buenos resultados está dando, puedo decirles que está próxima a firmarse, por fin, la unión comercial de todas las estaciones del Pirineo aragonés, un hito sin duda en este importantísimo subsector que tenemos que empezar a reforzar aún más con la unión física, siempre a partir de grandes acuerdos y asegurando por encima de todo la sostenibilidad.

En materia de cultura, les apuntaré dos de las ideas en las estamos ya trabajando. Una de ellas, es la creación de una Alianza por la industria audiovisual y del videojuego aragonés. Hay ya cerca de cien empresas audiovisuales y de 3D aragonesas y es hora de fomentar su desarrollo a partir fórmulas de asociación que tan bien han funcionado en otros sectores de la economía. La otra, incrementar la presencia internacional de la cultura aragonesa. Guadalajara (México), Bruselas, Miami, Palermo o Pekin van ser próximamente escenarios de exposición de nuestra cultura, con vistas a hacer de ella nuestra mejor embajadora ante el mundo.

Por lo demás, en relación con la economía y el empleo, permítanme hacer algunas otras precisiones

Respecto al carbón y la central térmica, de la mano de los ayuntamientos afectados, de las empresas y de los trabajadores, todos los departamentos del Gobierno están trabajando en proyectos concretos para trabajar con el Ministerio en una transición energética justa para los habitantes de las cuencas y para el propio sistema energético nacional, que evidentemente no puede ser justa si la Central se cierra en el año 2020.

La economía circular es un sector con grandes posibilidades en todo el territorio y puede serlo también el diseño de alternativas para Andorra. A finales de año, presentaremos la Estrategia Aragón Circular, impulsada a través de una colaboración público-privada entre CIRCE, empresas, entidades como el Centro de Bioeconomía de Teruel y, por supuesto, la Universidad.

Es preocupación obsesiva –y con razón- de los empresarios la reducción de los plazos y las cargas administrativas en las inversiones. Pues bien, a través del Grupo de trabajo Doing Businees, hemos conseguido reducir el inicio de actividades de una Pyme de 137 a 77 días y la obtención de permisos para construir un almacén de 250 a 150. Ahora se trabaja con la obtención de permisos de electricidad y continuaremos con el resto de trámites.

Finalmente, tras unos trabajos previos más difíciles de lo esperado, el próximo 3 de octubre de constituirá en Consejo del Trabajo Autónomo.

Siguiendo el orden propuesto, me corresponde ahora hacer referencia al desarrollo de nuestra dimensión de comunidad histórica comprometida con la cohesión y la unidad de España a partir de un desarrollo federal del país

En aras a recuperar, consolidar y divulgar nuestro patrimonio histórico y cultural, verdadera alma de la Comunidad, además de seguir en la batalla jurídica de recuperación de los bienes, inauguremos en diciembre una exposición sobre los panteones reales de Aragón

A la espera de que el Ministerio convoque el Patronato del Archivo de la Corona de Aragón para conmemorar su VII Centenario, el Gobierno de Aragón ha decidido ya su primera actividad, relacionada en este caso con la presencia medieval de la Corona en Sicilia mediante una exposición en Palermo sobre “Las señoras de Sijena”.

Estamos a punto de que el Museo del Prado nos ceda una colección de retratos de los reyes de Aragón para su exposición permanente en el Pignatelli.

También puede estar próxima la recuperación desde la Cartuja de Miraflores de Burgos de los Libros de Cuentas de la Cartuja de Aula Dei.

Finalmente, está avanzada la idea de constituir el Archivo General de Aragón, que incluiría la documentación generada por la DGA y la documentación histórica del Archivo Histórico Provincial

La celebración del 40 Aniversario de la Constitución, coincidente con el de la DGA, nos va a ocupar de manera intensa en los próximos meses.

Y, en relación con esa celebración, queremos establecer una colaboración intensa y permanente con la Real Academia Española.

En Aragón se habla catalán y aragonés, dos lenguas que respetamos, queremos y protegemos. Pero se habla ante todo español como única lengua oficial, la lengua que ha dado lugar a la mejor literatura de la historia de la Humanidad, principal elemento de cohesión y de fortaleza de este gran país que es España.

El próximo lunes está previsto un acto en la Sala de la Corona para presentar el nuevo portal de la RAE, preámbulo de otros que iremos celebrando en el futuro.

El combate contra la despoblación, como hemos dicho, inspira la acción de todos los departamentos. Los próximos meses, sin embargo, nos centraremos en influir en el Gobierno de España para que la Estrategia nacional de la próxima primavera sea totalmente acorde con las aspiraciones aragonesas y para que el criterio demográfico sea tenido en cuenta por la Unión Europea.

La innovación sigue siendo el segundo criterio transversal de la acción del Gobierno. El II Congreso Internacional de innovación educativa celebrado la semana pasada en Zaragoza es buena muestra de ello.

Por ceñirnos al campo estricto de la ciencia, de la difusión y la investigación, podemos decir que el contrato de fabricación de las cúpulas de Galáctica ya ha comenzado y la primera cúpula se encuentra en fabricación. En cuanto al Observatorio Astrofísico de Javalambre, el telescopio T250 ha comenzado este año a tomar sus primeros datos científicos con la cámara preliminar Pathfinder y el conjunto completo de 56 filtros del proyecto J-PAS. Ello supone un hito fundamental para el OAJ, que hemos de terminar definitivamente en 2019.

Finalmente –porque interesa también en gran medida a las políticas de despoblación- hay que seguir impulsando la extensión de banda ancha.

En lo referido a la banda ancha en polígonos empresariales, la orden de subvención irá a Consejo de Gobierno en los próximos días, posiblemente primeros de octubre.

En cuanto a su extensión a todo el territorio, hay que recordar que el Gobierno de Rudi impulsó ConectAragón, que nosotros hemos desarrollado. De aquel plan, de 348 localidades ya llega a 335 y de 351 centros educativos a 340. Está pues prácticamente ejecutado.

Para llegar al resto de población de pequeños municipios y pedanías se diseñó el Plan Todos que financian las diputaciones provinciales con FEDER del Gobierno. Pero este plan ha tenido un desarrollo incierto tras las dudas que introdujo el Plan nacional presentado por Rajoy en Teruel que se ha revelado totalmente fallido.

Involucrar de manera real y efectiva al Gobierno de España será nuestra principal tarea en los próximos meses.

El tercer criterio transversal de la acción del gobierno va a seguir siendo la sostenibilidad, vinculada a una lucha contra los efectos del cambio climático, el desafío más colosal que tiene ante sí la Humanidad como he dejado claro al comienzo de mi intervención.

En enero de 2019, inauguraremos el nuevo laboratorio en Pirenarium (Sabiñanigo), como Centro de Referencia Internacional en la Lucha contra la Contaminación Orgánica Persistente. Al mismo tiempo, terminaremos los preparativos para acometer la demolición de los edificios de Inquinosa en 2020.

Respecto al Plan Gira, extenderemos a las tres provincias la convocatoria de ayudas establecida este año sólo para Teruel.

Seguiremos con la celebración del Centenario de Ordesa, con más patrocinios, más promoción y más inversiones en el Sobrarbe.

Aprobaremos el nuevo Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración, basado en la construcción y gestión pública de las depuradoras, aspirando a que en el plazo de cinco años todos los municipios depuren convenientemente sus aguas

Pero todo ello lo inscribiremos en nuestro propósito de desarrollar a fondo en Aragón los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU, un poderoso llamamiento a la conciencia individual y colectiva de la Humanidad para promover un crecimiento ordenado en el Planeta tendente a redistribuir la riqueza con justicia y desde parámetros de innovación y sostenibilidad

Entre las muchas acciones planificadas, quiero destacar la aprobación antes de junio de cuatro estrategias: Plan Forestal de Aragón, la Estrategia Aragonesa de Biodiversidad, la Estrategia Aragonesa de Educación Ambiental y la Estrategia Aragonesa de Cambio Climático.

Hay otra más, sin embargo, a la que hemos otorgado especial importancia: la Estrategia Aragonesa de Innovación Sostenible Ebro 2030, en la que queremos retomar el legado cultural y material de la Expo.

La estrategia se desarrollará en torno a tres ejes: un Plan de Ribera, que haga del Ebro el corredor verde más importante de España; el Plan Expo Innova, utilizando los espacios disponibles para proyectos como Mobility City, Campus de FP digital o el centro de la agroalimentación aragonesa; y una agenda internacional con eventos que recuperen para Zaragoza la capitalidad mundial del agua que tuvo en el año 2008.

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Señores diputados: acabamos de entrar en el otoño, tiempo de la berrea de los ciervos en los montes aragoneses, y aquí, en la Aljafería, junto al Ebro, tiempo de política, de diálogo sereno y respetuoso, tiempo de pensar en Aragón.

Es habitual que el discurso público del Gobierno se centre en los aciertos y el de la oposición en los errores y carencias, con la tentación del Gobierno a cubrirlo todo con el manto de los aciertos y la tentación de la oposición a descalificar hasta los éxitos más evidentes.

Existe, por otra parte, una tendencia recurrente a exagerar las diferencias entre unos y otros, bien porque no existen apenas y no sabemos cómo extraer rentabilidad de la coincidencia, bien porque se carece de argumentos alternativos y se suple con el ruido el silencio de la impotencia.

Así ha sido en el pasado y así ocurre ahora. No me arrogo yo –desde luego- ninguna legitimidad para exigir cambios que, sin embargo, serán muy deseables en el futuro de cara a aprovechar las oportunidades que va a tener la Comunidad.

Al porvenir no le convienen frentismos, ni de derechas ni de izquierdas. El porvenir no necesita tanto proyectos partidistas de Gobierno como Gobiernos que lideren un proyecto común de Aragón

Los consejeros de este gobierno han trabajado hasta la extenuación y han demostrado una gran capacidad para empatizar con los niños afectados por situaciones de pobreza, con los pa­rados, especialmente los jóvenes, con los trabajadores pobres, con las mujeres someti­das a hechos de desigualdad de cualquier naturaleza, con los dependientes todavía no incorporados, con los dis­capacitados o con las personas mayores, a las que también ha considerado objeto prioritario de sus políticas.

Ha sido la misma la atención prestada a cada municipio y a cada provincia, a Huesca, a Teruel y a Zaragoza, teniendo siempre claro que la ciudad de Zaragoza es y ha de ser el verdadero motor cultural y económico de la Comunidad

Pero, a la vez, no han dejado de ser conscientes de que el futuro de Aragón se juega también en otros tableros y que hay participar con inteligencia y determinación en todos y cada uno de ellos; en la reconstrucción nacional del contrato social, en la recomposición del contrato político de la Transición, con dedicación preferente a la cuestión catalana, o en el éxito de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Podemos ser ganadores en esos tableros pero siempre y cuando sea la Comunidad entera la que se sienta emplazada a ello.

La Constitución de 1812, en el artículo 13, decía que “el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”

Hoy, en el mundo que nos ha tocado vivir, la manera de dispensar felicidad a la Nación es ofrecerle seguridades y certezas

Aragón es una Comunidad cada vez más consciente de sus potencialidades.

Va a seguir creciendo más que el resto de España, con un turismo menos afectado por la competencia del Mediterráneo; con un desarrollo muy fuerte de la logística, la agroalimentación o las renovables; con una Universidad y unos centros de I-D muy potentes; con un sector cultural cada vez más reconocido y con una sociedad cada vez más solidaria y más exigente de justicia social y territorial.

Es el tiempo de Aragón. Hagamos todo lo posible por no desaprovecharlo.

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