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Aragón

Pablo Gracia: "La jota debería formar parte de la escuela"

Pablo Gracia es un reconocido folclorista, defensor de las tradiciones, el mundo rural y la jota, así como un maestro con más de 30 años de experiencia.

Pablo Gracia, con su guitarra, en su localidad natal, Huerto.
Pablo Gracia, con su guitarra, en su localidad natal, Huerto.
P. Puértolas

Es difícil verle sin su guitarra...

La guitarra es mi arma de trabajo y, además, el recurso que me conecta con mi gran pasión: la música popular. Viene conmigo a la escuela, a las celebraciones religiosas de mi pueblo y de otras parroquias cercanas, a los ensayos con el grupo de las cantarinas de San Lorenzo del Flumen, a las rondas de villancicos...

¿Cómo llega a todo?

El secreto está en el apoyo y comprensión de mi familia.

¿Qué hay detrás de su pasión por todo lo tradicional?

El amor a la tierra. Cuando se ama algo, se quiere saber más sobre ello. Y desde el conocimiento también se llega a amar un poco más. Además, ese mismo saber te obliga a defender todo lo que significa la herencia cultural de nuestras generaciones pasadas. Siempre digo que para poder levantar un buen futuro hay que saber de dónde venimos y quiénes somos.

José Iranzo decía que la jota es la sangre de Aragón, ¿está de acuerdo?

José Iranzo era el prototipo de la humildad y del saber popular. Su frase está llena de sentido y de actualidad. La jota es una de nuestras señas de identidad; es como la sangre que alimenta nuestra

raíz y nos adhiere a la tierra. Hay que ponerla en valor e intentar transmitirla con pasión para que siga siendo una parte esencial de nuestra cultura.

Como docente, ¿sería partidario de introducirla en la escuela?

Me parece imprescindible. La jota debería estar presente en las aulas, ya que es parte de nuestra identidad como pueblo, lo mismo que muchos bailes. Hay que enseñarlos y practicarlos. A mis alumnos les intento enseñar muchos de los temas populares que se han cantado en Aragón, y que se deben seguir cantando.

¿Y consigue engancharlos? Porque tiene dura competencia con la música moderna...

Es difícil competir con tanta imagen y tanto espectáculo. No obstante, frente a las nuevas tendencias, lo popular ha sobrevivido a siglos de cambios y sigue teniendo vigencia. Por algo será.

Antes le he llamado docente, aunque encaja mejor en la definición de maestro.

Me gusta el concepto de maestro. Aunque ahora ejercer de ello se hace cada vez más complejo. El maestro es el que sabe ir un poco más allá del propio currículo, el que ve al alumno en su totalidad y lo quiere tal como es. La tarea del maestro no puede quedarse entre las cuatro paredes de la escuela. A mí me gusta implicarme en la vida social y cultural de cada pueblo, es decir, ‘estar’ y no solo ‘pasar’ por las escuelas y localidades.

Dentro de ese concepto tradicional, ¿es un superviviente o hay muchos más?

Insisto en la dificultad de ejercer nuestra profesión. Tenemos demasiados competidores, que hacen que los propios alumnos dejen de ver a su maestro como único transmisor de saberes, de actitudes, de valores… Nos han vencido las nuevas tecnologías, la propia desgana del mundo por saber, el desinterés por buscar el esfuerzo personal para ser mejores. Ahora enseñar se hace una labor ardua y compleja.

Usted es el director del Colegio Rural Agrupado Monegros Hoya, que incluye la escuela más pequeña de Huesca, la de Sesa, ¿merece la pena mantener un centro con cuatro alumnos?

Lo que merece la pena es que todos los ciudadanos, vivan donde vivan, tengan las mismas oportunidades, la misma calidad en su educación. Sabiendo que esto solo se puede hacer desde una apuesta firme de lo público, con defectos, por supuesto, pero con muchas virtudes en las que debemos seguir creyendo.

Además de enseñar en las aulas, ¿sigue sobre los escenarios?

Tal vez sea mi vocación de enseñar la que me sigue manteniendo encima de los escenarios, transmitiendo aquello que sé y ayudando en lo que puedo, especialmente a los más pequeños. Me mantengo activo con Aires Monegrinos, que es mi familia jotera; con Elenco Aragonés, que es como el hijo en el que pones toda tu ilusión y tus ganas para que crezca; y con Acordanza, organizando varios certámenes de jota.

En la localidad catalana de Falset tendrá lugar, entre el 19 y el 21 de octubre, un congreso sobre el pasado y el presente de la jota.

La jota forma parte de las raíces de muchas localidades de la cuenca del Ebro, incluyendo las situadas en Tarragona, como Falset o Benifallet, donde se mantiene con pasión. De hecho, al llegar las fiestas, la jota es un baile obligado, que comparten niños y mayores. Aquí hemos perdido ese carácter popular, que es tan bello y que deberíamos recuperar.

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