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Aragón

Corbalán: turismo rural con un toque de sofisticación

Corbalán resiste a la sombra de Teruel capital, a solo 17 kilómetros. Jorge Gargallo ha montado aquí un alojamiento que aúna un entorno rústico con un servicio personal y un spa privado.

Jorge Gargallo, a las puertas de la casa de turismo rural que regenta con su esposa.
Jorge Gargallo, a las puertas de la casa de turismo rural que regenta con su esposa.
Jorge Escudero

"Quería ofrecer un alojamiento de turismo rural que se salga de lo clásico". Y lo consiguió. Jorge Gargallo regenta desde 2011 la antigua Casa del Herrero de Corbalán reconvertida en un establecimiento hotelero selecto que se ha consolidado como un destino romántico en temporada baja y como un pequeño hotel para familias y grupos de amigos en temporada alta. Afronta ahora la recta final del verano una vez superado definitivamente el bache de la crisis.

La casa, construida con paredes de mampostería de arenisca de color rojizo, "estaba en ruinas" cuando la compró. Como profesional de la construcción, se encargó de restaurarla y de recuperar todos los elementos originales de interés arquitectónico o cultural para habilitar un establecimiento turístico que prima, sobre todo, la tranquilidad y el relax.

Aunque mantiene con su esposa, Jéssica Bonet, la residencia a medio camino entre Teruel y Corbalán, el matrimonio cada vez está más arraigado en la pequeña localidad, situada en el borde de la sierra de Gúdar pero volcada sobre la capital, a solo 17 kilómetros. Jéssica se encarga de preparar la comida en invierno, cuando el establecimiento alquila habitaciones, sobre todo a parejas que hacen una escapada relajante desde las grandes ciudades Levante, Madrid o Zaragoza.

En verano, la cosa cambia y ‘Un sueño en la Baronía’ –nombre actual, y comercial, de la Casa del Herrero– es la base de operaciones de grupos de amigos o de familias, muchas veces con niños, que se disponen a pasar unas semanas de vacaciones en un lugar tranquilo y en contacto con la naturaleza.

Jorge Gargallo conoció la existencia de la Casa del Herrero por casualidad, gracias a una familiar que le informó de la posibilidad de adquirir del inmueble, que amenazaba con desmoronarse. Sin embargo, desde que la compró, la restauró y la convirtió en un minihotel con encanto, Corbalán se ha consolidado como su residencia habitual, a medias con Teruel.

La rehabilitación ha respetado la estructura y los materiales originales, con predominio de la piedra arenisca típica del lugar y la madera. También ha conservado los vestigios de la herrería original. En distintas estancias se pueden ver un yunque, un arado, una carretilla y un juego de herraduras. No tiene constancia documental del taller del hierro en la casa, pero las herramientas y objetos encontrados durante las obras de acondicionamiento turístico no dejan lugar a dudas. Además, "los abuelos de Corbalán me dicen que era la casa del herrero", aclara Jorge.

La gestión de la casa de turismo es para Jorge y Jéssica una actividad complementaria. Ambos decidieron poner en marcha un proyecto turístico "cerca de Teruel, en un lugar tranquilo y cerca de la naturaleza". Corbalán les dio la oportunidad que buscaban. La vivienda está a las afueras del pueblo y el matrimonio se encarga de ofrecer una atención "personal" y cercana a los clientes.

La joya de la corona del establecimiento es su spa, diseñado y acondicionado para el uso exclusivo de una pareja. Los clientes disponen de un yacusi, duchas con distintas aplicaciones, tumbonas y sala de masajes. El propietario explica que sus clientes "buscan exclusividad en un lugar muy pequeño en el que puedan desconectar del ambiente urbano". El servicio que ofrece la casa incluye, en temporada baja, desayuno y cena servidos en las habitaciones.

En caso de salir de excursión, el destino "obligado" para la clientela es Albarracín y también se suelen pasar por Teruel capital. Para satisfacer a los más atrevidos, ‘Un Sueño en la Baronía’ colabora con la empresa de turismo de aventura Geoventur de Utrillas y con la Masía Pelarda de La Puebla de Valverde, que ofrecen actividades de naturaleza y del mundo del motor, respectivamente. Pero los huéspedes, sobre todo los invernales, buscan "alejamiento" y calma.

El nombre del establecimiento se inspira en la Baronía de Escriche, el principal referente patrimonial y natural del municipio, situado a unos 8 kilómetros del casco urbano. Se trata de un despoblado que adquirió la Diputación Provincial con la intención de reconvertirlo en un hotel de lujo, pero el proyecto, muy ambicioso, terminó embarrancando y se ha quedado en un esqueleto de hormigón junto a los restos arqueológicos restaurados y consolidados.

Junto al casco urbano destaca también la ermita de la Virgen del Castillo, un pequeño templo levantado en la colina que domina el casco urbano y donde, en la Edad Media, existió una fortaleza. El templo, desde el que se disfruta de unas espectaculares vistas sobre el paisaje de sabinas y sembrados que rodea el pueblo, es de una sola nave de estilo gótico-mudéjar. Una visita recomendable sin salir del pueblo.

LOS IMPRESCINDIBLES

La Baronía de Escriche

Vinculada a la poderosa familia turolense de los Sánchez-Muñoz, la baronía de Escriche tiene su origen en el siglo XII, con la Reconquista. Queda de ella un despoblado con varios edificios singulares, entre ellos una ermita románica.

Restos de la Guerra Civil

Dentro de la ruta de vestigios de la Guerra Civil, Corbalán cuenta con uno de los más espectaculares y mejor conservados, el búnker del Alto de la Torana. En las proximidades hay otros restos de la contienda.

El castillo en la cima

Del castillo medieval construido en la cima de la colina que domina el casco urbano solo quedan restos de un torreón de cinco por cuatro metros de planta. Es de obra de mampostería y sillares en las esquinas.

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