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Aragón, pueblo a pueblo

Tella-Sin: de tesoros naturales conocidos a terrenos de ignota belleza

El creador de las rutas circulares a Monte Perdido, Tomás Serra, se ha relocalizado en Lafortunada y disecciona para el visitante los parajes más interesantes del municipio de Tella-Sin y sus alrededores.

Pablo Ferrer / Laura Uranga 28/08/2018 a las 05:00
Tella-Sin, en imágenes

No lleva mucho tiempo en Lafortunada, el núcleo de población más accesible del municipio de Tella-Sin (compuesto por los núcleos de Tella, Sin, Badaín, Hospital de Tella, Lafortunada, Revilla y Salinas de Sin), pero sí suma un tiempo en el norte del Sobrarbe y ama las montañas que le rodean como si le hubieran acompañado desde la cuna. Tomás Serra maneja desde aquí su empresa Monte Perdido Extrem; es de Castellón, y antes de llegar al Pirineo fue guarda de refugio de montaña durante ocho años en la sierra de Javalambre. "Pedí el cambio de destino a Pineta, me atraía la zona; una vez aquí, les propuse a los compañeros la posibilidad de hacer una ruta circular alrededor del Perdido. Tenía experiencia en la organización de carreras de montaña, así que me animaron a que lo hiciese más allá de la intención competitiva. Hice un primer recorrido, la cosa fue creciendo, cada vez se fue apuntando más gente a la experiencia... y hasta ahora".

Tomás lleva año y medio regentando en Lafortunada el hotel y restaurante Badaín. "Quedó libre la administración y decidí cogerlo, ahora es mi base. Aquí hago un poco de hostelero y guía, porque aconsejo excursiones de acuerdo a la forma física e intereses de los clientes, para que puedan disfrutar en vez de sufrir, a veces les doy pistas sobre sitios menos conocidos e igualmente bonitos, del municipio y de toda la zona. No hay que quedarse en la Cola de Caballo, por impresionante que sea; yo veo sitios bonitos por todas partes, más allá de los que salen en todos los folletos turísticos".

Vueltas al gran monte

Paradojas de la vida, facilonas pero realistas; mucha gente encuentra un tesoro vital en el monte Perdido. Así le ocurrió a Tomás y su equipo, en el que su pareja tiene un papel fundamental y que se completa con un guía de montaña y un especialista en redes. La vuelta al monte Perdido les esperaba. "El primer circuito que preparé fue a pie, en la modalidad de ‘non-stop’. Son 46 kilómetros –dice, orgulloso– cerrando el círculo por el balcón de Pineta, el ibón de Marboré, el refugio de Espiguet, la cascada de Gavarnie, la brecha de Roland y, finalmente, refugio de Góriz, Añisclo y Pineta de nuevo. Hacerlo nos costó diecisiete horas en 2009; desde ahí, la empresa pasó a llamarse Monte Perdido Extrem: antes, en Teruel, tenía otro nombre".

La siguiente fase fue ciclista. "Había problemas para no alterar las normas del Parque Nacional, así que la hice mixta con carretera, metiendo puertos del Tour como el Aspin y el Tourmalet; salieron 270 kilómetros y 9.100 metros en positivo. Desde que abrí las rutas al público desde la empresa, venía gente a hacerla corriendo de tirón, o de refugio en refugio. Yo me encargaba de llevar el equipaje a los ciclistas, que se quedaban normalmente en hoteles, nada de raso o albergues, y el círculo que exigía esa deriva por la carretera era de 430 kilómetros. Como también he sido motorista, pensé en contar las curvas y publicitarlo así: hay 2.470 curvas, un aliciente para los moteros. Como faltaba el coche, me animé a organizar una ruta marcada por la conducción eficiente, para contaminar lo menos posible; las motos también van guardando un poco de potencia. Hay quienes vienen directamente con coches diesel o eléctricos a dar la vuelta, y les detallamos los sitios para cargarlos en España y Francia".

En el tejadillo del hotel Badaín se puede ver de pie al Roldán del Perdido, un maniquí disfrazado de motero con casco y chaqueta de Tomás: un símbolo. Su ‘patrón’ deja por un rato el monte que adora circundar y se centra en los tesoros naturales del municipio de Tella-Sin "Conozco caminos para no ver ni a las vacas, algunos te los comento, otros me los guardo para que sigan anónimos. El camino de Lafortunada a Saravillo es una maravilla. como los chorros de Fornós, el GR-15 que sube de Lafortunada a Tella, el Portiello, el canal del Cinca, el sendero hasta Aínsa sin tocar carretera… aquí, en la Peña Llerga, hay un balcón magnífico del municipio, aunque la caminata son cinco horas. En Sin me gusta el paseo hasta la Cruz de Guardia, luego se baja hacia Bielsa. No se acaban".

LOS IMPRESCINDIBLES

Museo de la Electricidad

Situado sobre el casino de Lafortunada, su exposición se llama ‘La energía que nos cambió: la revolución hidroeléctrica en el alto Cinca’, y consta de una serie de paneles informativos, acompañados por recursos interactivos.

San Esteban

La iglesia de Sin es de origen románico, visible en su cabecera y cripta, pero data del siglo XVI en el resto. Unas pinturas descubiertas en el año 2004 en su ábside son el gran  atractivo turístico para el visitante. 

La Posada de Silván

Elena y Lourdes Sesé han sacado adelante en la localidad de Tella un proyecto que persigue la creación de una marca propia de alimentos de pequeños productores de la zona, con los fines de venta y degustación.

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