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Formiche Alto: un lugar donde tumbarse y ver pasar las estrellas

Entre carrascas y sabinas, Formiche Alto puede presumir de un gran paisaje, un cielo limpio y una población unida y orgullosa de su pueblo que no quiere que sus tradiciones caigan en el olvido.

Víctor Tomás, presidente de la Asociación Cabezo Alto, junto al puente de piedra medieval de Formiche Alto
Víctor Tomás, presidente de la Asociación Cabezo Alto, junto al puente de piedra medieval de Formiche Alto
Jorge Escudero

Hay personas que adoran la vida en el pueblo y una de ellas es Víctor Tomás, concejal de Formiche Alto y alma de Cabezo Alto, la asociación cultural que anima la vida y fortalece, con sus múltiples actividades durante todo el año, la autoestima de los 150 vecinos de este municipio que asoma entre carrascas y sabinas a 30 minutos de coche de Teruel.

Víctor tiene sus razones para preferir el campo a la ciudad y las explica con afán reivindicador hacia el medio rural. "Aquí, te tumbas a mirar el cielo por las noches y ves pasar, una tras otra, estrellas fugaces, algo que rara vez ocurre en una gran ciudad". Aún hay más. "En Formiche, enseguida nos echamos una mano cuando alguien lo necesita", dice. Es tal la conexión psicológica entre unos y otros vecinos –argumenta– "que solo por la forma de saludarnos por la calle ya sabemos si uno está contento o tiene algún problema y hay que ayudarle". Sostiene, para destacar la familiaridad que existe entre los habitantes de Formiche, que en el bar los clientes recogen de las mesas los vasos y tazas empleados para tomar algo "y eso no se hace ni en Teruel". Otro dato, quizá el más significativo, es que "los críos juegan en la calle durante horas y el móvil lo tienen en casa, no como pasa en las capitales".

Formiche Alto: un lugar donde tumbarse y ver pasar las estrellas

De su pueblo, a Víctor le gusta todo, hasta las calles empinadas, y eso que hay algunas que no tendrían precio como pista de esquí. Aunque se mudó hace unos años a Teruel en busca de un horario laboral del que carecía en Formiche Alto como albañil autónomo, no ha roto el cordón umbilical que le une a su localidad natal. Los sábados, al parecer, declarados ‘día oficial del almuerzo popular en el bar’, acude, como el resto de paisanos, a devorar un bocadillo y a tomarse un vino entre charlas sobre el tiempo, las noticias y el futuro del pueblo. Van juntando mesas a medida que llega más gente, hasta formar una sola de gran tirada. No hay grupos por edades o sexo, tan solo vecinos compartiendo un rato. Ya está pensando en regresar cuando se va los lunes para iniciar su jornada laboral y tiene pensado en qué casa vivirá en cuánto se jubile.

Hay mucho que contar de Formiche Alto. Y bastante que ver, sobre todo ahora que la primavera se muestra en todo su esplendor. Un vergel envuelve el puente de piedra medieval que salva el río Mijares. Allí, alimentados por el agua y el sol, crecen exuberantes los chopos, la hiedra, los rosales silvestres y los juncos, formando una maraña intransitable en algunos puntos de belleza salvaje.

El paisaje de Formiche esconde otras joyas, como la ‘Sabina pinera’, llamada así porque entre los recovecos de sus ramas –de hasta 15 metros de altura– germinó un pino. Este peculiar árbol se encuentra a unos cuatro kilómetros de camino del pueblo, en el paraje conocido como Los Estrechos de la Hoz, en el río Mijares. Cerca de allí hay una vía ferrata que atrae cada vez a más escaladores, potenciales clientes de las casas de turismo rural y bungalows que hay en el pueblo.

Y es que el turismo va ganando poco a poco terreno a la ganadería tradicional como fuente de ingresos junto con otra actividad en alza, el cultivo de la trufa en campos de carrascas y rebollos. "Aquí, empleo no falta", destaca Víctor.

Si en el pueblo hay vida laboral, también hay riqueza cultural, y a montones. De eso se encarga la Asociación Cabezo Alto que preside Víctor, convertida en un auténtico corazón que hace latir a Formiche Alto. Con ella se ha evitado que caiga en el olvido, grabando un documental que recoge testimonios de mayores, una tradición antaño muy arraigada en la localidad: la fabricación de carbón vegetal a partir de la combustión lenta y sin oxígeno de madera de carrasca.

Cabezo Alto no para ni un momento. Organiza jornadas micológicas, sesiones de gimnasia para los jubilados, la fiesta de Nochevieja, la cabalgata de Reyes de todos los años y la Semana Cultural de agosto, cuando el pueblo vive con entusiasmo la llegada de los hijos de Formiche Alto, convertidos ahora en veraneantes. A ella se debe la creación del teleclub y la idea, ya en marcha, de elaborar un diccionario que recoja términos y expresiones típicas de la localidad. "Queremos que la Asociación dé vida al pueblo", dice Víctor.

LOS IMPRESCINDIBLES

Callejear

Perderse por las calles de Formiche Alto resulta relajante. Con calma, se descubren elementos artísticos, como aldabas de formas curiosas y puertas a la antigua usanza, de madera maciza con decorativos remaches.

Leyenda de la sabina pinera

Cuentan que la sabina pinera es el resultado del amor que se profesaban una sabina y un pino. Este último movió sus ramas lanzando a las de la sabina un piñón que germinó dando lugar, como si de un hijo se tratara, a un nuevo pino.

Casas de turismo rural

Formiche Alto dispone de 2 casas de turismo rural y de varios bungalows para el alojamiento de los visitantes, la mayoría atraídos por el paisaje y la vía ferrata que hay en los Estrechos de la Hoz del río Mijares.

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