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Aragón

Deseos curativos

El hospital San Juan de Dios y DYA han puesto en marcha un proyecto para cumplir las voluntades de los pacientes.

Voluntarios de DYA en la puerta del hospital de San Juan de Dios.
Voluntarios de DYA en la puerta del hospital de San Juan de Dios.

Ese deseo que se pide al soplar las velas de una tarta, al coger un angelito y soltarlo, al ver una estrella fugaz, cuando son las 11.11 o una pestaña que se posa en la mejilla… El pensamiento que aparece en la mente cuando alguien pregunta qué es lo que más te gustaría que ocurriera en el mundo puede hacerse realidad. El hospital San Juan de Dios y DYA, Asociación de Ayuda en Carretera Zaragoza, quieren conceder estos deseos. Ellos han puesto en marcha una iniciativa pionera en la Comunidad llamada Proyecto Deseo. El objetivo es hacer posible que pacientes del hospital en situación desfavorecida o con dificultades físicas por su enfermedad puedan cumplir su mayor anhelo.

Aunque el proyecto acaba de empezar a rodar, ambos precursores tienen muchas esperanzas puestas en él. Por ahora se está informando tanto a los pacientes como a todos los servicios del hospital de esta posibilidad, que va dirigida a aquellos cuya enfermedad está muy avanzada, o pacientes que por sus limitaciones físicas, como pueden ser los que están tratándose en la unidad de neurorehabilitación y con una situación desfavorecida. Según indica el hospital, este es un paso más en la humanización de la asistencia sanitaria y solidaridad con las personas enfermas y sus familias, que se encuentran en un delicado momento vital.

Calculan que cada año puedan cumplirse unos 5 deseos, ya que hay que tener en cuenta varios puntos de vista: primero el médico. Dependerá de las condiciones en las que se encuentre el paciente para facilitarle el transporte. Normalmente, según explican fuentes del centro médico, son personas con una situación médica delicada, por lo que hay que estudiar su deseo y valorar cómo poder hacerlo realidad, ya que se acompañará en todo momento al paciente. Por otro lado, hay que evaluar la situación socioeconómica.

El abanico de posibilidades es muy amplio, es el paciente el que dictamina cuál es su voluntad. Por ejemplo: ser trasladado a la basílica del Pilar, volver a su localidad de origen, visitar a un ser querido, asistir a un evento o celebración familiar o disfrutar de un partido de fútbol en el campo. Este debe ser difícil que lo pueda hacer por sí mismo o a través de su familia, por su situación médica y posibilidades económicas y sociales.

DYA, que desarrolla un proyecto similar en Guipúzcoa desde el año 2016 que está siendo un éxito, pone a disposición de los pacientes los medios para que se pueda cumplir el deseo, como los vehículos acondicionados para este objetivo y también de personal voluntario formado y preparado para atender a las personas y acometer estas tareas con total garantía. Ellos son los encargados de contactar con terceros actores, en caso de que el deseo lo requiera. Asimismo, se cuenta con la colaboración y el apoyo de los profesionales del San Juan de Dios que pueden detectar las necesidades de los enfermos. “Los trabajadores pasan mucho tiempo con los pacientes y a través de las conversaciones pueden transmitirles sus deseos”, señalan fuentes hospitalarias.

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