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Ribera insiste en dar carpetazo al carbón, pero asegura que creará empleo alternativo

La ministra fija postura en la UE, pero la DGA advierte de que la reconversión necesitará tiempo. Alcaldes y sindicatos piden alargar la actividad en torno a la minería hasta que lleguen industrias.

Teresa Ribera, junto al comisario europeo Miguel Arias Cañete, ayer en Luxemburgo.
Ribera insiste en dar carpetazo al carbón, pero asegura que creará empleo alternativo
Julien Warnand/Efe

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, no rebla en su idea de que el carbón no puede seguir siendo una fuente de energía, una postura que dibuja un panorama oscuro para la cuenca minera turolense, con 4.000 empleos directos e indirectos en el sector tras más de cuatro décadas dedicada a la actividad minera y la generación de electricidad a través de la térmica de Andorra.

La confirmación de que, para Ribera, el carbón llega a su fin se hizo patente este lunes, en el marco de un consejo de ministros de la Unión Europea sobre Energía, celebrado en Luxemburgo, que supuso el estreno de la nueva titular de esta cartera en España como ministra en la UE. Ribera habló de que debe producirse una "transición justa" para los territorios afectados por la reconversión de la estructura productiva vinculada al carbón y aseguró que el Gobierno buscará "soluciones".

"Es muy importante entender que no es posible facilitar un cambio, modernizar la política energética, obviando a las comarcas y a las personas más afectadas por este cambio", dijo Teresa Ribera. "Confío –continuó– en que podamos encontrar soluciones justas y que podamos reforzar el mensaje de que estamos con la gente, de que no hay ningún tipo de conflicto con esas regiones que hoy se sienten preocupadas e inquietas". "Al revés –agregó– tenemos que ponernos manos a la obra generando oportunidades para las personas".

La ministra de Transición Ecológica aseguró que el Gobierno "está comprometido con la gente, con las comarcas" y que abogará por la "generación de empleo" y pedirá "el respaldo de una sociedad solidaria a un proceso de cambio que conlleva la generación de nueva riqueza y nuevos procesos industriales". Ribera lamentó el "tiempo perdido" para acelerar ese proceso e insistió en que dicha transición "requiere de una participación de los directamente afectados".

Aún es un recurso "estratégico"

El consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno aragonés, Joaquín Olona, respondió ayer a la ministra que el carbón "sigue siendo un recurso estratégico" y que una "transición" hacia nuevos conceptos "requiere tiempo". "Estas cosas no se pueden hacer de la noche a la mañana", afirmó. Olona mostró su confianza en que el Gobierno central "va a tener la sensibilidad social y territorial que corresponde también en un enfoque ecológico". "El ecosistema está formado igualmente por todos nosotros, por nuestro sistema territorial y económico", dijo.

A juicio del consejero, hay que dar tiempo a la ministra de Transición Ecológica "para que exprese y explique sus planteamientos de Gobierno". Olona mostró, además, su confianza en que Ribera "cumpla" el propio nombre que el Ejecutivo central ha dado a su Ministerio. "Transición quiere decir que hace falta un cierto tiempo para evolucionar hacia lo que se pretende", aclaró.

Las palabras de la ministra prometiendo generar empleo allí donde la población vive del carbón no mitigaban ayer la gran incertidumbre que reina en la comarca de Andorra, cuyos habitantes se enfrentan a un cambio en su modelo económico y de vida de impredecibles consecuencias, así como a un futuro lleno de dudas.

"Ahí están las palabras, ahora deben convertirse en hechos", dijo la alcaldesa de Andorra, Sofía Ciércoles, con gran preocupación. "Parece que el carbón tiene los días contados y, por tanto, el tiempo y el margen de maniobra para que se instalen industrias en la zona se está agotando", manifestó Ciércoles. "Debe haber una diversificación de la economía para que, cuando dejemos el carbón, seamos capaces de sobrevivir", reclamó la alcaldesa de la villa minera.

Para la regidora, la central térmica –con fecha de cierre para 2020– debería seguir activa "hasta que los polígonos industriales que pusimos en marcha con el Plan Miner estén dotados de empresas". Esta operación requiere, en opinión de Ciércoles, un plan para atraer industrias que precisa de un plazo quizá no inferior a 10 o 12 años y que hace necesario un acuerdo entre Endesa –propietaria de la central– y el Gobierno para el mantenimiento de las instalaciones. "De lo contrario, las expectativas son alarmantes", afirmó la alcaldesa de Andorra, quien recordó que el principal ingreso del Ayuntamiento es el que procede de los impuestos que paga la térmica, más de dos millones de euros anuales. Para el responsable de Minería de UGT en Aragón, Francisco Montull, la única solución alternativa al carbón actual es hallar la forma de quemarlo de forma menos tóxica. "Municipios como Escucha o Mequinenza, que vivieron del lignito, están desapareciendo; creemos que el carbón autóctono tiene cabida en el mix energético", subrayó el sindicalista, quien calificó de "temeridad", prescindir de la energía procedente del carbón bajo el argumento de la contaminación, "cuando la principal fuente de emisiones nocivas son los coches".

Su homólogo en CC. OO., Antonio Montoyo, consideró que Ribera "abre una vía de negociación" que los sindicatos aprovecharán para reivindicar una combustión limpia del carbón en tanto se buscan alternativas económicas a la zona, "y eso no llega en dos años".

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