Despliega el menú
Aragón

Los Pintanos: belleza en Villarriba y Villabajo

En sus dos núcleos de población, Los Pintanos reparten museos, hoteles, iglesias e incluso frontones cubiertos con un problema común: los accesos rodados, la gran carencia del municipio.

El Gallizo del Francés, la calle más estrecha de Pintano.
El Gallizo del Francés, la calle más estrecha de Pintano.
Laura Uranga

Está en una de las zonas menos conocidas de la provincia de Zaragoza que, por cierto, es una de las más bellas. El municipio de Los Pintanos aúna los núcleos poblacionales de Undués-Pintano y Pintano: uno arriba, otro abajo, separados por apenas dos kilómetros. La escasísima población no ha impedido que en más de tres décadas de gestión municipal, el alcalde Guillermo Garcés haya tratado de trabajar con equidad y esmero en ambas localidades, dotándolas de los mismo servicios y equipamientos. Hay varios retos por delante: el primero de todos, conseguir el adecentamiento de la infame carretera hasta Bailo, 26 kilómetros que suponen la salida natural a la Jacetania y ponen a prueba las suspensiones de cualquier vehículo; antes de acabar la presente legislatura, Guillermo también quiere ultimar los depósitos de agua de los dos pueblos del municipio. Lo que está fuera de prevención son los sustos como el del pasado fin de semana, cuando las fuertes lluvias provocaron la crecida del Regal –afluente del río Aragón– y el subsiguiente corte de la A-2606 a la altura de Los Pintanos.

El edificio consistorial actual, que alberga en los bajos el Museo Ruta de lo Castillos, está en Undués-Pintano. Los vecinos de arriba –donde nació Garcés– han destinado a Casa de Cultura el antiguo edificio del ayuntamiento. "La verdad es que cuando llegué a a alcaldía, el pueblo estaba muy parado; traté de darle un empujón y creo que se han echo bastantes cosas, desde levantar y recuperar el patrimonio en lo tocante a iglesias y ermitas hasta la pelea librada por la carretera, el mejoramiento de caminos, la piscina, frontones cubiertos en ambos pueblos, dos museos –el de Pintano, llamado Huellas, está dedicado a la Prehistoria– y, en definitiva, todo lo que hemos podido".

Los Pintanos: belleza en Villarriba y Villabajo

Vaivenes

El bajo censo actual se debe a la marcha de mucha población joven y a una regulación que, en su día, redujo los guarismos a la mitad, con algún caso polémico de vecinos que reclamaron su retorno al padrón municipal después de haber sido eliminados. "Durante años –asegura Guillermo– nos hemos ido manteniendo, se asentó gente joven con críos e incluso nos estábamos planteando la reapertura de la escuela, pero en los dos últimos años se han ido muchos. Aquí se trabaja el cereal, y queda muy poca ganadería". Uno de los ganaderos que no arrojan la toalla, aunque haya limitado su operatividad, es el nonagenario Domingo Miral, que fue el más notable del gremio en la zona.

Hay dos hospederías: la Prepirineo en Undués-Pintano, que llevan Pilar Gómez y Paqui desde hace dos años, y la Villa de Pintano en el pueblo de arriba, con el arqueólogo José Delgado al mando desde hace tres; en ambos casos, los responsables hoteleros muestran los museos de sus pueblos. José está también centrado en actuaciones arqueológicas en la zona, especialmente en una gran necrópolis ibera (datada hacia el 500 a. C.) en la que se han identificado túmulos y crómlech.

En Pintano viven Montse Gabás, nacida en el pueblo, y su esposo Mariano Causada. Desde la jubilación fijaron su residencia aquí, justo tras la Hospedería. Montse recuerda que cuando era pequeña se celebraban muchas fiestas, al menos una cada equinoccio o solsticio. "Me encantaban Las Enramadas en Pascua: los mozos subían a los tejados de las mozas y ponían ramas de almendros y perales mandarinas, galletas… era muy bonito. También recuerdo las comedias: tenían mucho poso, desde los críos a los mayores. Las maestras que fueron pasando se encargaron de cultivar esa afición: venía gente muy preparada que luego daba nivel en el bachillerato cuando salían fuera. Con los cantos religiosos también había mucha tradición y grandes voces del gregoriano".

"Tenemos una riqueza natural tremenda en esta zona, quien la visita se queda asombrado –asevera la pareja– y cuando mejora el tiempo viene mucha gente desde Francia, sobre todo parejas de mediana edad". "Y moteros de media Europa –apostilla José– que disfrutan mucho de la tranquilidad en esta zona, como yo. Llegué por los trabajos de corrección de impacto del tramo de carretera desde el cruce de Cuatro Caminos, y me impactó este pueblo, también la Bal D’Onsella: el invierno es duro, pero compensa".

Las iglesias de la Purificación y San Adrián, dos joyas del románico y el gótico tardío

La tradición religiosa en el municipio es notable. La romería a la Magdalena desde Undués-Pintano y a la ermita de Alguiraré, que da nombre a una asociación cultural del pueblo, convocan a muchos hijos ausentes del pueblo. En cuanto a las dos iglesias, la Purificación de la Virgen (Pintano) es impactante: de gótico tardío, con guiños centroeuropeos en la sillería y un esquema muy diverso en la disposición y naturaleza de los de altares. Cuando se eliminó el yeso de las paredes, salió la piedra y multiplicó la belleza del conjunto, reconocido como Bien de Interés Cultural. Faltan algunas pinturas, robadas a mediados del siglo XX, y cerca del altar mayor está enterrado un notable del pueblo, Joan Soteras Miranda, súbdito de Doña Blanca de Navarra.

En cuanto a la imponente iglesia de San Adrián, en Undués-Pintano, data de la primera década del siglo XII, aunque fue muy reformada en el siglo XVI; el único vestigio románico que quedó intacto es precisamente su mayor valor arquitectónico, el ábside con la bóveda de horno, delimitada por una banda de ajedrezado jaqués. En el centro del edificio destaca la ventana abocinada resaltada por un arco, con ajedrezado. La riqueza de los capiteles, en los que se suceden figuras de ángeles, animales y motivos vegetales, también atrae la mirada. Una pequeña máscara situada en la esquina recuerda a uno de los dos capiteles de la iglesia de Santiago en la hermosa y despoblada Ruesta, que a su vez emparentado con otro de Jaca. La iglesia alberga además tallas y retablos de varios siglos.

LOS IMPRESCINDIBLES

Museos

El museo Huellas, en la ermita de San Antón en Pintano, exhibe un discurso genérico de esta temática. La Ruta de los Castillos, en Undués-Pintano, habla del entorno y de la importancia de la población en el reinado de Ramiro I.

La Magdalena

Levantada junto a una cueva a 1042 metros de altitud, es un edificio con muros gruesos de mampostería y contrafuertes exteriores, en piedra de color gris, con un arco triunfal de medio punto y bóveda de horno.

FE DE ERRATAS

El domingo 27, en el reportaje dedicado a La Portellada en esta sección, se indicaron incorrectamente los datos de localización de este municipio del Matarraña (Teruel). El último censo local arroja una población de 246 personas.

-Ir al especial 'Aragón, pueblo a pueblo'

Etiquetas
Comentarios