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Aragón

Se buscan interesados en llevar el bar del pueblo por 1.000 euros al año

La asociación San Antonio de Farasdués ofrece la gestión del único bar y la posibilidad de una casa de alquiler.

Bar de Farasdués.
Bar de Farasdués.

El bar es el centro social de muchos pueblos. Como en Farasdués, una localidad de las Cinco Villas con unos 30 habitantes en invierno y cuya población crece en fines de semana y en vacaciones. "Tener el bar abierto da mucha vida. Es el lugar de reunión, el centro del pueblo, donde nos reunimos todos para tomar un café o unas tapas, para vernos, para organizar almuerzos y cenas o para echar la partida", subraya María Pilar Aisa, de la junta de la asociación San Antonio de Farasdués. Ahora, la amenaza del cierre del bar ha movilizado a vecinos y amigos de este núcleo, que fue municipio independiente hasta hace 40 años y ahora es barrio rural de Ejea, a 13 kilómetros de la capital de las Cinco Villas.

Hace un mes, la dos personas que ahora gestionan el bar anunciaron que lo dejaban por cambios laborales: Máximo vuelve al sector de la construcción y su hija Estíbaliz no está interesada en seguir al frente sola. Avisaron que el 13 de junio dejarán el bar y la asociación vecinal empezó a moverse para evitar el cierre.

"Se busca persona interesada en gestionar el bar de Farasdués, Zaragoza. Más información: sanantoniodefarasdues@gmail.com". La asociación vecinal ha publicado varios anuncios en la prensa. Ofrecen el alquiler del bar por un canon anual de 1.000 euros y la posibilidad de alquilar una casa de tres plantas con jardín por 250 al mes. La asociación propone que el bar abra como hasta ahora todos los días por las mañanas, con uno de descanso. Y los viernes y fines de semana también por las tardes. En verano abre todos los días porque funciona como bar de las piscinas.

"Es un negocio rentable. Presta servicio a los vecinos del pueblo y a los que vamos los fines de semana. Y también a las personas que trabajan en la zona, como agricultores, albañiles, el médico o el cartero", apunta María Pilar, nacida en Farasdués y una de las últimas alumnas del colegio del pueblo. El bar ocupa ahora las antiguas escuelas, que se reformaron para acoger un local social y servir de sede de la asociación San Antonio de Farasdués.

"Nos gustaría que viniera alguien a llevar el bar y vivir en el pueblo, y si fuera una familia con niños, mejor. La despoblación es una plaga en el medio rural aragonés", señala. De momento ya han recibido varias llamadas interesándose por el negocio pero aún no han encontrado a la persona adecuada. Están pendientes de que varias personas vayan a conocer el pueblo.

La asociación San Antonio lo' vende' con mucho cariño: "Somos un pueblo pequeño muy acogedor. Tenemos servicios: una panadería con horno de leña, viene una frutera los sábados, tenemos piscina, el médico y la enfermera acuden dos días a la semana cada uno, y estamos cerca de Ejea".

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