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Los afectados por la riada elevan los daños a 35 millones y alertan del riesgo en Quinto y Pina

Asafre insta a la CHE a "reflexionar" y reclama una partida anual en el presupuesto estatal para limpieza y mantenimiento.

La crecida del Ebro el 16 de abril de 2018
La crecida del Ebro el 16 de abril de 2018
Oliver Duch

La Asociación de Afectados por las Riadas del Ebro (Asafre) elevó este jueves la previsión de daños de la avenida extraordinaria a 35 millones de euros, diez más de los que en origen estimó el Gobierno de Aragón. Las afecciones suman más de 75 millones si se tienen en cuenta las provocadas en Navarra y La Rioja, una cifra a la que habría que añadir "el dispositivo técnico y humano desplegado por las administraciones", formado por más de 600 efectivos. El problema, según el presidente de Asafre, Alfonso Barreras, es que la riada de 2018 "no está zanjada", ya que "estamos en periodo de deshielo" y las principales defensas de la ribera "están rotas". "Pina y Quinto correrían un verdadero peligro. Los efectivos se marcharon dejando todo como estaba", aseguró.

El colectivo estima que unas 20.000 hectáreas de cultivo en producción han quedado "dañadas en su totalidad" en Aragón (35.000 en el conjunto de las tres regiones). También incidió en los millonarios daños estructurales provocados por la crecida y en la "necesaria" evacuación de 53.000 cabezas de ganado (26.000 de porcino, 21.000 de ovino y 6.000 de vacuno), costeada en la práctica totalidad de los casos "por los propios ganaderos".

Barreras afirmó que "es momento de reivindicar y buscar soluciones", motivo por el que exigió "una partida anual en los Presupuestos Generales del Estado para la limpieza y el mantenimiento del río" y "liberalizar las medidas ambientales dentro de la cuenca para poder trabajar legalmente". Por su parte, el vicepresidente de Asafre, Luis Pablo Latorre, instó al presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro a "reflexionar y modificar su postura acerca de las actuaciones en el río", ya que, a su entender, "la mala interpretación de las demandas ecologistas está condenando a muerte a los municipios" de la ribera.

La asociación sostiene que en los últimos 15 años "se han tirado más de 500 millones de euros públicos para no hacer nada". Aunque reconoce que las obras realizadas tras la crecida de 2015 sí han tenido efecto, opina que las actuaciones ejecutadas en la ribera baja "se han quedado cortas", ya que allí se han registrado muchas más afecciones que aguas arriba.

Latorre exigió que Aragón reciba "el mismo trato que Navarra y La Rioja" para que no exista sensación de peligro. "También habría que reubicar los áridos. Sería conveniente, además, una estación de aforo en Gallur y que las zonas de desagüe vayan aumentando conforme al río le vayan llegando afluentes", expuso.

Tanto él como Barreras aludieron a los ‘efectos secundarios’ de las riadas, que han devaluado el precio de las fincas afectadas. Respecto al ‘Ebro Resilience’, el proyecto impulsado por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente a través de la CHE para impulsar nuevas actuaciones a partir de 2020, la postura es clara: "Si incluye limpieza y mantenimiento sí, pero si solo sirve para redactar nuevas memorias, no".

El problema, según Asafre, es que "el sistema falla", por lo que urge a adoptar "medidas urgentes". "Nos estamos ahogando. No hablamos de cultivos y animales, sino de personas. ¿Qué más tiene que pasar?", se preguntó su presidente. La asociación quiso aclarar que no pide un dragado, sino limpiezas puntuales en aquellos puntos en los que se producen estrechamientos.

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