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Crecida del Ebro

Alerta en la ribera baja

La alcaldesa de Pina de Ebro ha descartado, por el momento, la evacuación de la localidad. Sin embargo, más de 500 efectivos refuerzan las barreras y achican agua para que no llegue al casco urbano.

I. Muñoz Actualizada 16/04/2018 a las 16:57
Crecida del Ebro en Pina

Todas las miradas están puestas en Pina de Ebro y Quinto. La crecida del río a su paso por Aragón amenaza con un desalojo de los municipio que las autoridades tratan de evitar a toda costa. En Quinto, la mota de contención que protegía la zona de la huerta baja se ha roto anegando un total de 3.500 hectáreas. Jesús Morales, alcalde de la localidad, ha explicado a Heraldo.es que están trabajando en el refuerzo de una segunda mota para evitar que el agua llegue al casco urbano.

 

En cuanto a Pina, se han desplazado hasta 500 efectivos, que desde este domingo trabajan en reforzar las motas y achicar el agua que amenaza el casco urbano. Por el momento, este misma mañana, en declaraciones a Heraldo.es, la alcaldesa Marisa Fanlo ha descartado la evacuación de la localidad y está a la espera de la reunión de esta tarde con parte del operativo de emergencias. Tras haber pasado la noche estable, se espera que en lugar de una cresta haya una subida mantenida del río durante varias horas y que comience la bajada a partir de la tarde, según han informado los servicios de emergencias a la primera edil de Pina de Ebro.

Aun así, por la mañana los distintos equipos de emergencias llevaron a cabo un simulacro de evacuación -que implicaría tres pasadas para evitar que nadie quede en sus domicilios-, mientras se elaboró un listado de 24 personas con movilidad reducida. De ellas, cinco abandonaron ya el pueblo por precaución.

Como era previsible, el nivel del agua saltó de madrugada a la carretera A-1107 a su paso por Pina, lo que obligó a cortarla. Mientras tanto, operarios de Tragsa continuaban reforzando una de las barreras de la localidad de la Ribera Baja, con más de 2.400 vecinos censados. Lo propio hizo la Unidad Militar de Emergencias (UME), que durante toda la jornada achicó agua con bombas que permiten evacuar 5.000 litros por minuto. "Vamos a reforzar 1.200 metros de mota para evitar que el agua llegue hasta el municipio", explicaba Jaime Graus, capitán del subgrupo táctico Alfa.

Se espera que la punta de la crecida se desplace por toda la ribera baja reforzada por el caudal del Gállego y llegue esta tarde a Pina, aunque según detalló el consejero de Presidencia, Vicente Guillén, no aumentará el nivel más de 15 centímetros. "Todos los efectivos que están trabajando en la ribera alta se van a desplazar a Pina y a la ribera baja", explicó por la tarde. En este sentido, no descartó la evacuación de la localidad, aunque siempre como una "posibilidad remota". "Con mucha seguridad podremos evitar afecciones a las personas y a los inmuebles", aseguró, aunque la decisión final se tomará este lunes.

Por su parte, el consejero de Desarrollo Rural, Joaquín Olona, destacó que "esta riada está siendo muy diferente por su lentitud", lo que "ha dado tiempo para actuar y evita la erosión". "Todas las actuaciones están concentradas en impedir los riesgos y daños en las poblaciones -comentó-, y ahora este riesgo solo existe en Pina".

En el resto de municipios

Mientras tanto, el resto de municipios de la ribera baja veían con impotencia cómo las aguas seguían creciendo lentamente a la espera de la punta de la crecida, que a cada momento se retrasaba un poco más. Aunque ningún casco urbano corre peligro -al margen de Pina-, los campos están completamente inundados. En Alfajarín, donde ya hubo que desalojar una pequeña urbanización, tienen "prácticamente toda la huerta anegada", en palabras de su alcalde, Jesús Vicén.

En concreto, más de 1.000 hectáreas afectadas, "lo mismo que en 2015", lamentaba el primer edil, que recordaba que el río Gállego estaba reforzando la avenida aguas abajo de la capital aragonesa, por lo que anticipaba mayores daños que en la ribera alta.

Por su parte, los vecinos de Nuez de Ebro no quitaron la vista del río desbordado para comprobar en primera persona sus consecuencias. Cerca de 600 hectáreas de cereal, alfalfa y maíz están bajo las aguas, y su alcalde, Ramón Sebastián, coincidió en que "está subiendo muy lento". El casco urbano tampoco corre peligro.

En Fuentes de Ebro la situación no era mejor. Más de 2.000 hectáreas de cultivo inutilizadas. "El nivel sigue creciendo, pero de forma extraña y muy lentamente", relataba su alcaldesa, María Pilar Palacín. La mota de esta localidad se rompió el sábado por dos puntos, y en el pueblo creen que ha cedido al empuje del río por alguno más aunque "es imposible comprobarlo porque ya no es seguro acercarse a la zona", admitía la regidora, que lamentaba las pérdidas en el sector de la cebolla, producto estrella de la zona que se encuentra en plena temporada.

Crecida del Ebro en Pina

En cualquier caso, el susto de la jornada en Fuentes lo protagonizó el trabajador de una finca que, si bien fue desalojada el viernes, él decidió quedarse. Finalmente la Guardia Civil ordenó su rescate por helicóptero, tras descartar el uso de buzos por los riesgos de la operación.

En cuanto al municipio de Quinto, dos terceras partes de su huerta ya está perdida, unas 2.500 hectáreas de cebollas y cebada. Durante el sábado y la mañana del domingo, las máquinas estuvieron trabajando para proteger el casco urbano y la mayor parte de cultivos posible, pero por la tarde hubo que parar. "El terreno está muy húmedo y peligroso", asumía su alcalde, Jesús Morales. El pueblo mantenía la esperanza de salvar unas 800 hectáreas que todavía no estaban afectadas por la riada.

"El problema es que son muchos días con el nivel de agua muy alto, lo que está destrozando las motas", lamentaba. En la localidad "el ánimo está por los suelos" porque "la gente está cansada de aguantar siempre lo mismo", resumía el regidor, que reclamaba a la CHE y al Ministerio que actuasen para evitar este tipo de situaciones. En esa misma línea se pronunciaba el alcalde de Villafranca de Ebro, donde otro millar de hectáreas han quedado inutilizadas, aunque el casco urbano no corre peligro. Su alcalde, Roberto González, lamentaba que "si no baja de los 1.000 metros cúbicos por segundo, no se va a recuperar la huerta".

Además, las comunicaciones aguas abajo de la capital aragonesa también se vieron afectadas. Al margen del corte de la A-1107 de Pina, muchos caminos se vieron anegados por el agua y quedaron impracticables. Renfe, por su parte, tuvo que cortar la línea a Caspe al inundarse las vías entre La Zaida y Fuentes. Para mitigar las afecciones, se puso en marcha una ruta de bus entre Zaragoza y La Puebla de Híjar.

Copernicus

Por otro lado, el programa europeo Copérnico, encargado de la monitorización de los cambios climáticos y geográficos en el planeta, está siguiendo de cerca la evolución del Ebro y ha difundido este espectacular mapa del que se hacía eco la Confederación Hidrográfica del Ebro a través de su Twitter.

 





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