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Aragón

Novillas: tirar de brazo en el eterno pulso al río

Novillas busca soluciones para paliar los efectos devastadores de las crecidas del Ebro con medidas que impidan la dispersión de las aguas, agravada por la proliferación de arbolado en el cauce.

José Ayesa y José María Pascual, en la barca rehabiltada por el Ayuntamiento frente al Fuerte, actual Casa de Cultura.
José Ayesa y José María Pascual, en la barca rehabiltada por el Ayuntamiento frente al Fuerte, actual Casa de Cultura.
Laura Uranga

En la ribera del Ebro, junto al puente de Novillas, el viento hace un ruido inquietante. A su paso por cables y vegetación, el cefirillo (o ‘cierzera’, que de todo hay) suena como un silbido extraño, que varía e volumen e intensidad según la ráfaga. José Ayesa, alcalde del pueblo, lo escucha con semblante serio; el cartel con los registros de las últimas riadas le tapa el sol, pero no oculta la realidad de un problema recurrente ante el que las soluciones no son definitivas. Demasiados matices en este pulso que libran varios pueblos ribereños (la incidencia en la parte alta ha causado más daños) y que Novillas ha librado con triunfos pírricos. La contingencia recurrente forma parte de una relación dual del municipio con el Ebro: amor y miedo, dependencia y amenaza.

"Ese cartel que veis ahí es uno viejo de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Lo mandamos pintar nosotros, queríamos ‘remodelarlo’ –sonríe José– y a la primera no se completó el mensaje, por eso pedimos al pintor que lo rematara; a la segunda vez lo pintó más recio".El letrero es explícito, aparece en la imagen de la derecha y se aprecia claramente la diferencia en la pintura a la que alude el alcalde.

Novillas: tirar de brazo en el eterno pulso al río

Pulso eterno

José es agricultor desde chaval; tiene 72 años y siempre ha vivido en Novillas, donde lleva de alcalde desde 2003. "En las primeras elecciones municipales fui en una candidatura independiente que movió la Unión de Agricultores, y estuve de teniente de alcalde cuatro años, pero tenía a los hijos pequeños y tuve que centrarme en la faena. En 2003, un año terrible del río, me volvieron a llamar, esta vez del PSOE; me presenté, gané y desde entonces ando en lucha. El río es mi motivación principal, sin olvidar el desarrollo sociocultural; me preocupa encontrar soluciones permanentes, no parches. La declaración de zona Life para el Ebro a su paso por aquí llegó en el 2000, y limita algunas de las acciones que habría que tomar para prevenir el efecto de las crecidas. El río pasa a través de arboledas, se ha elevado su nivel medio y cuando viene alto, hace destrozos por los lados, como ocurrió en 2015; además, esta riada se llevó un centenar de árboles centenarios de la orilla. Una cosa es cuidar el medio ambiente y otra no defender a las personas".

El pasado mes de noviembre se planteó que las cuadrillas forestales de la Sociedad Aragonesa de Gestión Medioambiental (Sarga) podrían actuar en las riberas del Ebro para trabajar las masas forestales y así prevenir inundaciones. El consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, Joaquín Olona, trasladó esta posibilidad a una veintena de alcaldes ribereños en una reunión mantenida precisamente en Novillas. Los tajos podrían ampliarse también al dominio público hidráulico, siempre en colaboración con la CHE. Una medida que, de llevarse a cabo, podría ser decisiva para el futuro del pueblo.

Motores económicos

José explica que en Novillas no se ha ambicionado un polígono industrial. "Hay otros muy cercanos, para los del pueblo que trabajan en ellos no es un trastorno desplazarse pocos kilómetros.En su día luchamos porque hubiese una congeladora aquí, pero no salió por la crisis y tenemos la de Cortes a dos kilómetros. Como estamos donde estamos, aquí arriba, dependemos mucho de las agroalimentarias de Navarra. Por ejemplo, tengo con mis hijos una explotación de coliflor y brócoli y nuestra producción se va toda a Navarra. Antes había más tomate y pimiento aquí, pero ahora funciona bien este otro cultivo".

En el tejido económico del pueblo destaca la firma Class Control, fabricante de cuadros eléctricos situada en una antigua conservera municipal. Empezaron tres socios hace dieciséis años y ahora son dos: el empresario Santos Agoiz y Arasitel S.L. Tienen seis trabajadores en plantilla –dos de Novillas: Pilar Villanueva y María Miñés– y su clientela principal son los instaladores de electricidad. También funciona la imprenta Gráficas Millán e hijos y la distribuidora agroalimentaria de Ángel Igal. Hay dos bares, farmacia, supermercado... y un elemento fundamental:esperanza. "Yo la tengo: ojalá ganemos el pulso del río algún día", concluye José.

Alfonso Carlos de Andrés, todo un campeón en el lanzamiento de jabalina

Alfonso Carlos de Andrés Asín tiene una calle en Novillas, el pueblo que le vio nacer en 1938. Fallecido a los 71 años en Madrid, fue el mejor lanzador español a finales de los cincuenta y durante buena parte de los sesenta; probó el peso y el disco, pero destacó especialmente en jabalina. En 1957 ingresó con una beca en la Residencia Blume de Madrid;tenía apenas 19 años. El entrenador José Luis Torres, uno de los mejores técnicos de la época, fue su mentor; un adelantado a aquellos tiempos que se informaba en el extranjero acerca de nuevos métodos de preparación. Bajo su guía, Alfonso ganó entre 1960 y 1967 ocho títulos consecutivos de campeón de España en lanzamiento de jabalina, con un mejor tiro de 73,72 metros que fue récord nacional. Compitió con la selección española absoluta en 39 ocasiones, con la cita olímpica de Roma (1960) como la más señalada, aunque su participación no fuera exitosa. Sí saboreó las mieles del éxito internacional en 1962, cuando consiguió la medalla de oro en los Juegos Iberoamericanos celebrados en Madrid. También sería campeón del mundo militar. Se retiró a los 27 años y trabajó luego durante varias décadas en el Consejo Superior de Deportes, donde llegó a ser jefe de mantenimiento; también se integró en el departamento de alta competición. Alfonso fue el deportista más destacado de su familia, pero no el único;también sería olímpico su hermano Fernando en Munich (1972) como miembro del equipo de balonmano, y un bisabuelo suyo estuvo en Amberes (1920) compitiendo en tiro.

Iglesia de la Esperanza

De pasado románico (la construcción original data del siglo XIII), tanto la decoración interior como exterior están en consonancia con la estética neoclásica predominante en el momento de la construcción de la iglesia (sigloXVIII).

El Fortín

Esta edificación fue importante en la guerra carlista, porque desde ella (era un fuerte fusilero) se cortaba el paso de las tropas por el río. Remodelada por el municipio, ahora es Centro Cívico y punto de actividad cultural.

Vestigios históricos

Novillas presume del palacio de los Comendadores, del siglo XVI, que fue construido como Casa Conventual de la Orden de San Juan. El pueblo también cuenta con una torre-castillo que data de la época de la Reconquista.

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