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Aragón

¿Dónde hay desfibriladores en Aragón?

La DGA ha sacado a información pública un nuevo decreto que regulará su implantación y su uso.

Imagen de un desfibrilador con su libro de indicaciones.
Imagen de un desfibrilador con su libro de indicaciones.

La semana pasada, la implantación de un desfibrilador en el coche de la Policía Local de Utebo, junto a la intervención de un héroe anónimo, salvó la vida de un vecino. Casos como este ponen en relieve la importancia de que estos aparatos no solo se encuentren dentro del ámbito sanitario sino que estén disponibles en centros comerciales, campos de fútbol, colegios, estaciones de transporte, salas de concierto, supermercados o incluso en la vía pública. Según puntualiza el decreto del Gobierno de Aragón que acaba de salir a información pública, “por cada minuto de retraso en la aplicación de la desfibrilación se pierde un 10% de esperanza de supervivencia”.

El objetivo de este documento es promover y facilitar la instalación y uso adecuado de estos dispositivos, además de “simplificar los procedimientos administrativo y facilitar su integración con el sistema de atención a urgencias y emergencias”. En la actualidad, según los últimos datos actualizados por el departamento de Sanidad, Aragón cuenta con más 340 desfibriladores en espacios no sanitarios.

La provincia de Zaragoza es la que tiene un mayor volumen: más de 200. Por su parte, tanto en Teruel como en Huesca hay más de de 70 de dispositivos. En toda la Comunidad destaca la presencia de hasta ocho desfibriladores en las instalaciones de Plolyone España. Por su parte, Inditex tiene 7 en sus almacenes de Plaza y Saica cuenta con 4. Para corroborar dónde se sitúa cada uno de estos dispositivos, el Gobierno de Aragón tiene publicados varios mapas, que se actualizan de manera periódica. Existe uno por cada provincia y otros tres para las diferentes capitales (Zaragoza, Huesca y Teruel).

Este funcionamiento se mantendrá con el nuevo reglamento, aunque sufrirá pequeñas variaciones. Una de ellas es que la página web tendrá que incluir un listado con las entidades formadoras acreditadas. Además, deberá aparecer la normativa vigente de aplicaciones y recomendaciones genéricas dirigidas al público general. Otro de los cambios es que ya no será necesario que se incluya el número de personas acreditadas para manejar estos dispositivos (en la actualidad hay más de 2.500 en la Comunidad Autónoma).

No obstante, la nueva normativa implica la obligación de que haya una persona competente para el uso del aparato durante el horario de actividad, excepto cuando los desfibriladores se encuentren en la vía pública. Este individuo habrá recibido un curso básico, que deberá actualizar anualmente.

¿Cómo deben ser los desfibriladores?

Cada uno de estos dispositivos debe ir acompañado de dos juegos de parches adultos (más uno pediátrico, si hay población infantil susceptible de ser atendida) y un sistema informatizado de registros de sucesos. Asimismo, es necesario que haya un maletín de reanimación. En el caso de que esté en la vía pública, deberá ser custodiado en el lugar más próximo, siendo permanentemente accesible.

El maletín de reanimación debe contar con cánulas orofaríngeas de diferentes tamaños, una mascarilla para ventilación boca-mascarilla, varias mascarillas para ventilación boca-boca, tijeras, rasuradoras y gasas. Además sería recomendable la presencia de un balón autohinchable de reanimación cardiopulmonar.

Solo 8 horas para manejarlo

El Decreto, que se espera aprobar este mismo año, incluye un anexo dedicado a la cualificación necesaria para poder manejar un desfibrilador. La formación básica inicial constará de ocho horas de duración, de las cuales, seis tienen que ser de prácticas. En este curso se aprenderán cuestiones como abrir la vía aérea con la maniobra frente-mentón, efectuar una secuencia de resucitación completa o llevar a cabo compresiones torácicas de calidad.

Para conseguir superarlo será necesario realizar una secuencia completa del algoritmo universal de RCP de gran calidad de dos minutos. Asimismo, el alumno deberá hacer una desfibrilación segura antes de 90 segundos de iniciada la resucitación, con uno y dos reanimadores. También se simularán varios casos reales.

Una vez superada la formación anual es necesario cursar un “reciclaje” anual durante dos años consecutivos. Posteriormente, la periodicidad será bianual. Estos cursos tendrán una duración de cuatro horas, con tres de prácticas. En ambos casos, las clases teóricas no pueden superar los 24 alumnos por formador; mientras que en las prácticas la ratio es de 8 personas por instructor. Para apuntarse solo es necesario tener más de 16 años. 

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