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Aragón

"Mi miedo era entrar al colegio cada día a las ocho"

Expertos, docentes y víctimas destacan la necesidad de aunar esfuerzos contra el acoso escolar e implicar a los alumnos.

Miguel Ángel Heredia, Miguel Ángel Modrego y Juan Antonio Planas, durante una de las mesas redondas celebradas en la jornada sobre el acoso escolar
Miguel Ángel Heredia, Miguel Ángel Modrego y Juan Antonio Planas, durante una de las mesas redondas celebradas en la jornada sobre el acoso escolar
Aránzazu Navarro.

"Mi miedo era entrar al colegio cada día a las ocho y que me dijeran que yo no tenía derecho a estar allí porque no les gustaba o no les caía bien. Es muy difícil de superar y contar, mi madre fue la última en enterarse porque no quería decepcionarla, pero lo estoy superando".

Es un retazo del relato de Laura, una estudiante zaragozana cuyo acosador llegó a empujarla por las escaleras cuando tenía 17 años. Este juevs puso voz a las víctimas de ‘bullying’ en una jornada sobre esta forma de violencia organizada por la Fundación Piquer, la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, la Federación de Enseñanza de USO Aragón e Ibercaja.

La necesidad de que toda la comunidad educativa se implique en su prevención, detección y erradicación y que los equipos directivos de los centros respondan de una manera más rápida y decidida fueron dos de las demandas en las que coincidieron administración, expertos, docentes, víctimas y padres.

Cristina Monclús, de la Asociación de Familias Víctimas de Acoso Escolar (Reazyom), dijo que no se puede hablar de un perfil de víctima y llamó la atención sobre el hecho de que se están encontrando con casos de niños de solo 5 años, por lo que pidió que figuras similares a las de los alumnos, ayudantes y mediadores se implanten ya desde infantil.

Miguel Ángel Modrego, director del equipo de convivencia de la DGA, planteó el debate sobre si el cambio de colegio o instituto es beneficioso o no para una víctima, una decisión que muchas familias se ven abocadas a tomar cuando no reciben una respuesta adecuada. "El cambio de centro es injusto y no garantiza que no vuelva a repetirse. Además, en los acosadores provoca una sensación de victoria", aseguró.

Según explicó, el 85% de los chicos que han sido objeto de acoso vuelven a sufrirlo y en el caso del ciberacoso este porcentaje desciende al 30%. Modrego planteó si en las situaciones de este tipo de violencia, debidamente acreditadas, en las que el acosador no cambia de conducta debería ser oportuno apartarle de la presencia de la víctima.

Trabajar en la implicación de los "espectadores" cuando son testigos de estas actitudes en las aulas para que no miren hacia otro lado es en lo que hizo hincapié Juan Antonio Planas, presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía. Además, defendió que las soluciones pasan también por establecer un "buen plan tutorial" y acordar medidas "asumidas por toda la comunidad".

Juan Antonio Rodríguez, director del colegio de Alpartir (un referente de innovación), destacó que se puede "luchar" contra esta lacra con los instrumentos que hay, como la comisión de convivencia de los centros y una formación en la que se involucre a las familias. Desde hace ocho años esta escuela cuenta con alumnos ayudantes en primaria.

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