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Infraestructuras

La estación de Canfranc será un hotel de cinco estrellas y acogerá cien habitaciones

El vestíbulo compartirá la recepción para los clientes y el uso público para cruzar de los Arañones al complejo ferroviario.

 

La arquitecta Carmen Magrazo muestra a su padre Joaquín y a Fernando Used el proyecto de la reconstrucción de la estación de Canfranc, en el despacho del grupo Ingennus, en Zaragoza.Aranzazu Navarro

El edificio histórico de la estación de Canfranc ya está en tres dimensiones en los ordenadores del despacho de arquitectos del grupo Ingennus, situado en la calle de Alfonso de Zaragoza. En 2021 dejará de ser una estación ferroviaria y recibir trenes porque se construirá otra en el lado oeste y será mucho más funcional y pequeña. Se convertirá en un gran hotel de cinco estrellas. Los arquitectos Joaquín Magrazó y su hija Carmen, junto a Fernando Used, ya están preparando el proyecto constructivo para albergar alrededor de cien habitaciones, que se ubicarán en los dos pisos. El encargo es de la UTE integrada por Acciona, Avintia y la sociedad aragonesa Canfranc Espacio 2008 Construcciones S.L., integrado por las empresas Barceló Monasterio de Boltaña y Plaza 14.

En la historia de la estación internacional ya hubo un hotel hasta cerrarse en los años 80, pero solo tenía unas 25 habitaciones, y compartió ese espacio con apartamentos de los funcionarios ferroviarios españoles y franceses. Ahora está previsto que la planta baja se ocupe con un comedor y la cocina en la zona sur, y unos salones y una cafetería, en la zona norte.

En el futuro vestíbulo estará la recepción del hotel y compartirá con el espacio público de paso para los visitantes que circulen entre los Arañones y el nuevo complejo ferroviario de Canfranc. Esta parte central, que los arquitectos han bautizado como "atrio", ha sido recuperada en tres etapas desde 2014 a 2017 por la Escuela de Conservación de Huesca y la conocen los turistas en las visitas guiadas que empezaron en 2013, desde que el Gobierno de Aragón adquirió el edificio al Ministerio de Fomento.

La reconstrucción de la estación no plantea problemas a los arquitectos, en principio, porque han encontrado con un esqueleto firme, tras la recuperación de la cubierta con zinc, que sustituyó al de pizarra, y una base sólida de hormigón armado. De hecho, la estación de Canfranc fue uno de los primeros edificios públicos de España en los que se utilizó este material sólido por la constructora vizcaína Obras y Construcciones Hormaeche, una empresa referente en infraestructuras ferroviarias (luego construyó el Metro en Madrid). Se hicieron cargo del proyecto cuando falleció el ingeniero alicantino Ramírez de Dampierre.

Los arquitectos aragoneses (la familia Magrazó, que desciende de Alcañiz, y Fernando Used, de Zaragoza) destacan que se enfrentan a un edificio histórico "referente" para Aragón y que su tarea va a servir para "ponerlo en valor" en los próximos seis meses que es el plazo para realizar el proyecto (la construcción durará 30 meses y concluirá en 2021).

Joaquín Magrazó apunta que las dimensiones y la escala del edificio, que tiene 9.162 metros cuadrados, le sorprendieron, así como su historia y el túnel del Somport, cuya piedra "se sacó" y se usó para construir el edificio. Después de las primeras visitas a Canfranc, cree que se encuentra entre una "gesta" para la época en que se construyó, a primeros del siglo XX, y "un exceso". "La barandilla que está en el puente de la estación es similar a la del paseo de San Sebastián", indica el arquitecto, lo que ayuda a comprender el estilo entre modernista y art decó de esta construcción pirenaica.

Modelo de San Juan de la Peña

Este profesional alcañizano tiene una larga carrera profesional en la que menciona como ejemplo de haber salvado el patrimonio aragonés con el monasterio de San Juan de la Peña, que incluyó hasta el hallazgo de los restos, y un reciente proyecto de levantar una universidad en Haiti.

"Utilizamos el BIM (Building Information Modeling) como método de trabajo para convertir el edificio en tres dimensiones. En otros países este sistema es prioritario para los edificios históricos y aquí lo tenemos", apunta Fernando Used. Así, la estación está reconstruida en el ordenador y Carmen Magrazó muestra cómo nacen las marquesinas y crecen sus columnas, que acaban en unos capiteles de estilo corintio.

La reciente aprobación del 1% cultural del Ministerio de Fomento para la estación servirá para que los dos millones de euros que aportan financien la parte exterior del edificio: en la fachada, las marquesinas y las pérgolas. Puede ejecutarse a lo largo del 2018.

Además de actuar en el interior, Magrazó menciona que la voluntad del Grupo Inggenus es modernizar el edificio que nació hace 90 años en los principios del siglo XXI y emprenderán un estudio de eficiencia sostenible en el consumo energético y se pueda aplicar en las ventanas.





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