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El 20% del ganado vacuno aragonés, en riesgo por el posible acuerdo Mercosur-UE

Ambos bloques comerciales avanzan hacia un acuerdo que facilitaría las importaciones de carne de América Latina. Los ganaderos se quejan de que “una vez más se use al sector alimentario como moneda de cambio”.

El ganado vacuno aragonés se vería seriamente afectado por este acuerdo
El ganado vacuno aragonés se vería seriamente afectado por este acuerdo
HERALDO

Tras el acuerdo del CETA y las idas y venidas que ha tenido el por ahora no aprobado TTIP, durante este mes de diciembre la Unión Europea y Mercosur han avanzado en un acuerdo comercial entre los dos bloques económicos que promete facilitar las inversiones y exportaciones entre los dos entornos.

Bruselas y el conglomerado de países de América Latina establecieron a comienzos de mes la hoja de ruta para cerrar los últimos flecos de un acuerdo que lleva en el aire más de veinte años, y que se pretende aprobar durante el comienzo de 2018. Una firma que facilitaría el intercambio de bienes elaborados desde Europa -se habla fundamentalmente de la apertura del negocio de vehículos y otras industrias- y también la llegada de materias primas desde Sudamérica.

Sin embargo, y como pasó en anteriores acuerdos, el sector agropecuario europeo ha mostrado su disconformidad por las remesas de carne y otros productos alimentarios que, con cifras concretas, se sellan ya en el borrador del acuerdo. Solo durante su primer año en vigor, la UE importaría 78.000 toneladas de carne al año libres de aranceles, el equivalente a un 1% del consumo europeo, en su mayoría de vacuno desde países como Brasil, Argentina o Uruguay.

Desde el punto de vista de Aragón, los sindicatos agrarios vaticinan que el cierre de este acuerdo sería especialmente dañino para la Comunidad. En la actualidad, Aragón es junto con Galicia -donde el principal negocio está en la producción de leche- Cataluña y Castilla y León el mayor productor de España de vacuno de cebo, con más de 3.100 explotaciones y 350.000 cabezas que generan más de 32.000 toneladas de carne al año.

“El ganado vacuno en Aragón lleva unos años en crecimiento gracias sobre todo a la exportación hacia nuevo países, como los mercados árabes, y otras zonas de Europa. Sin embargo, consideramos que este acuerdo podría ser muy perjudicial. Sería como introducir el doble de la producción de Aragón en el mercado de forma artificial”, explica José Manuel Penella, secretario general de Uaga.

El malestar está en la utilización del sector agrario como “moneda de cambio” para cerrar el acuerdo, ya que uno de los pocos detalles que se conocen es el compromiso de esta adquisición de carne desde Mercosur, pero además, los sindicatos indican que no han tenido ninguna garantía por parte de Bruselas sobre con qué métodos de producción llegaría esta carne.

“En países como Argentina o Brasil está permitido el uso de hormonas para fomentar el crecimiento del animal, algo que no se puede usar en Europa. Podemos entrar en si esto es bueno para salud del consumidor o no, que nosotros pensamos que es dañino, pero más allá de eso el resultado es que los costes con estos métodos se abaratan sobremanera. Los animales consumen menos pienso y alcanzan antes el peso óptimo para ir al matadero”, señala José Manuel Roche, secretario general de UPA en Aragón y responsable de este sindicato de relaciones con Bruselas, desde donde explica que no se han aportado garantías sobre si la carne que llegaría a España y otros estados de la UE no estaría tratada con estas hormonas, como la ractopamina, prohibida en 160 países pero permitida en algunos estados americanos.

“Pedir que produjeran con otras normas implicaría cambiar sus normas alimentarias para prohibir estos complementos, algo que no creemos que se haga. Y nos parece muy ingrato que siendo que en Europa nos hemos dado un sistema que prima el bienestar animal por seguridad alimentaria, pero que también encarece nuestros costes, ahora nos lo saltemos de esta forma”, subraya Penella, en referencia al garantista sistema agropecuario de la Unión, donde se prohíbe usar este tipo de métodos y aspectos como el transporte de animales están más controlados y restringidos que en otros estados como Canadá, con quien recientemente se firmó el tratado del CETA.

Una balanza comercial sin nada que ganar en el mundo agrario

En total, según cálculos de los sindicatos, un 20% de las explotaciones aragonesas actuales podrían sufrir riesgos de hacerse válido este acuerdo, principalmente por el exceso de oferta en el mercado.

Además de esto, las organizaciones agrarias también indican que este posible acuerdo sería especialmente dañino en relación a otros. Si con el CETA, o incluso en las conversaciones sobre el TTIP, se abría la puerta a que si bien algunos sectores ganaderos saldrían perdiendo otros productos como el queso, el vino o el aceite podrían tener una entrada mayor a estos mercados, en el caso de Mercosur, la balanza comercial de alimentos con estos países es casi nula para España.

En concreto, el año pasado el área de Mercosur exportó a España productos animales por valor de 580 millones de euros, mientras que en el sentido inverso solo se mandaron 30. “Es una zona económica que vive de las materias primas y la alimentación, y como tal allí no tenemos mucho que rascar en lo que respecta a los pequeños productores”, opina Roche.

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