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Siétamo

Siétamo: del conde de Aranda al simpar cura Cabrero

Siétamo es cuna de un buen número de personajes célebres de ayer y hoy, a los que se quiere dar la relevancia merecida con las nuevas jornadas culturales iniciadas este otoño.

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Dice la historia de Pedro Pablo Abarca de Bolea que nació en Siétamo en 1719, murió en Épila en 1798 y fue el décimo conde de Aranda. Militar y estadista, fue embajador en Lisboa, Polonia y París. Pasó poco tiempo (apenas la más tierna infancia) en su pueblo, donde sin embargo es honda y variada la huella de su linaje familiar. Este año, a finales de octubre, Siétamo inauguró jornadas temáticas sobre el conde de Aranda, con varios objetivos.El primero, sin duda, es dinamizar el gusto por la historia local en el municipio, que proporcionalmente es uno de los más pródigos de Aragón en población infantil por los nuevos y jóvenes pobladores que han elegido el pueblo como residencia habitual. En segundo lugar, se ha dado una nueva utilidad a la zona del castillo del conde de Aranda, que aún conserva lozana buena parte de su muralla. Por último, las jornadas son la primera piedra de una cita anual que irá repartiendo el foco en otras personalidades relevantes de Siétamo, como el defensor de la fabla Ignacio Almudévar (que sigue activo, a sus 87 años) o el popular cura José María Cabrero.

Vicente Crespo, actual alcalde de la localidad, no está afiliado a ningún partido; su candidatura independiente se impuso en los últimos comicios. Vicente hace hincapié en el papel creciente de las asociaciones en la vida del pueblo. "Han cogido mucho la rienda en los últimos tiempos, y son una ayuda inmensa para el ayuntamiento. Aquí hay cuatro núcleos de población: Liesa, Arbaniés, Castejón de Arbaniés y Siétamo. En cada uno de los cuatro, la acción de estos colectivos ha sido decisiva a la hora de organizar eventos culturales de todo tipo, desde Siliarca que engloba a los cuatro núcleos, con tres años de trayectoria, a la asociación de Amas de Casa de Siétamo, el propio equipo de fútbol que ejerce de acicate de muchas iniciativas, la asociación San Esteban en Castejón, El Cuerno en Arbaniés o la asociación Amigos de Liesa. En estos días (por anoche) se organiza una cena popular con hoguera para 150 personas, sin ir más lejos".

 

Periodicidad y análisis

Sobre las jornadas del conde de Aranda, Crespo manifiesta su confianza en consolidarlas y ser cada vez más ambiciosos en su papel divulgativo de la historia y referencias del pueblo. «Estamos preparando ya festejos por el tercer centenario de su nacimiento, aunque había disputa entre los historiadores por determinar si había nacido en 1718 ó 1719; se inclinan más por 1719. Estamos en contacto con Épila, donde se retiró y finalmente murió, para estudiar la organización de actos conjuntos».

De entre las otras personalidades, y sin olvidarse del cardenal Javierre, Crespo tiene palabras de especial cariño para José María Cabrero, conocido como el cura de Alquézar y que atiende a otras quince pequeñas localidades del Somontano. "Se le tiene un cariño tremendo aquí, en su pueblo, entre creyentes y no creyentes. Es una figura que unifica, de las que hacen que las discusiones no acaben como el rosario de la aurora, que en estos pueblos somos muy especiales a veces. No le gusta que se hable de él, pero algo haremos. Y con Ignacio Almudévar, lo mismo, ha hecho mucho por la lengua aragonesa; su casa es una maravilla, por cierto".

El mirador

Las excavaciones en la zona del castillo tuvieron su polémica en el pasado. Vicente lo explica. "Hace más de veinte años se hizo un trabajo a conciencia y salieron vestigios a la luz, incluso unas bodegas, pero el trabajo no se acabó y el área quedó en abandono, hasta el punto de convertirse en un peligro. Se habló con Patrimonio y tras muchas discusiones se tomó la decisión de vallar una zona y tapar otras, después de catalogar los hallazgos; así se ha podido recuperar el espacio para uso como mirador. También hubo polémica por la gran cruz levantada allá al principio del franquismo; se taparon símbolos y leyendas porque así lo dispone la Ley de Memoria Histórica, pero decidimos no quitarla; más allá de ideologías, hay mucha gente mayor en el pueblo que la ha visto toda la vida y no hay razón para hacerla desaparecer".

Como ocurre en muchos puntos de la zona, Siétamo espera con ansiedad el desarrollo de las obras de la A-22 entre Huesca y la localidad; Fomento ya las licitó hace unos meses, con un presupuesto de 69,3 millones de euros, y el plazo de ejecución es de res años. "Es una cuestión de seguridad –concluye Vicente– y mejora de la vía, así que hay que hacerla, aunque evidentemente tendrá impacto en los negocios locales".

El cardenal Javierre, un sietamino orgulloso

El cardenal Antonio María Javierre Ortas es, sin duda, uno de los sietaminos más célebres. Nació en la localidad el 21 de febrero de 1921. Ingresó en la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco en 1940. Estudió en las casas de estudios salesianas en Huesca, Zaragoza y Barcelona (estudios medios); Gerona, Barcelona y Salamanca (filosofía); y en Salamanca, Roma, Italia y Lovaina (Bélgica), (doctorado en teología). Fue ordenado sacerdote el 24 de abril de 1949, obispo el 29 de junio de 1976 y cardenal el 28 de junio de 1988, en el papado de Juan Pablo II. Nombrado bibliotecario y archivista de la Santa Iglesia Romana, renunció a la prefectura el 21 de junio de 1996. Perdió el derecho a participar en el cónclave cuando cumplió los 80 años de edad, el 21 de febrero de 2001. Aquejado de una severa enfermedad renal, que le obligaba a la diálisis, falleció el 1 de febrero de 2007 en Roma. Se le recuerda como una persona sencilla, comprometida y muy apegada al Alto Aragón.

LOS IMPRESCINDIBLES

Panadería Ferrando

Toda una institución en el pueblo. La fórmula de sus empanadicos y bollos dulces es uno de los secretos mejor guardados de la historia local reciente. También se brindan degustaciones de café, y ejerce de tienda.

Posada Abadía de Siétamo

Construida en el interior de una casa rural completamente restaurada, que data del siglo XVIII. Tiene un excelente restaurante y zona de recreo infantil, y es posible hacer reservas familiares con habitaciones comunicadas entre sí.

Ana Francisca Abarca

Escritora y poeta aragonesa del barroco (vivió en el siglo XVII), esta monja cisterciense con profundas raíces en Síetamo (aunque nació en Zaragoza) fue una de las pocas que utilizó entonces la lengua aragonesa en sus creaciones.

 

 

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