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Aragón

"He pasado de dar diez clases diarias de conducir a solo tres o cuatro"

El presidente de la Asociación de Empresarios de Autoescuelas de Aragón relata cómo ha cambiado su día a día desde que comenzó la huelga.

Enrique Garza, presidente de la aAsociación de empresarios de autoescuelas de Aragón
"He pasado de dar diez clases diarias de conducir a solo tres o cuatro"
José Miguel Marco

Enrique Garza es el presidente de la Asociación de Empresarios de Autoescuelas de Aragón y, además, dueño de la autoescuela Argos, en la calle de Conde Aranda. Desde el 19 de junio, cuando comenzó la huelga nacional de examinadores, su día a día ha cambiado. Garza ha pasado de dar diez clases a tres o cuatro: "Mi trabajo se ha reducido en un 50%", subraya el profesor, que trabaja cuatro horas diarias, frente a las nueve o diez que hacía antes.

"Esta huelga no está haciendo daño a Tráfico, sino a las autoescuelas y a los alumnos", manifiesta el presidente. A pesar de ser una negocio "pequeño", el tapón de alumnos preparados que le ha causado esta huelga alcanza las treinta personas. Estas, ya no dan clases puesto que ya saben conducir, como señala y comprende el profesor. "Antes de las pruebas dan alguna clase suelta, pero ya está", explica Garza. La situación preocupa a muchos de sus alumnos, puesto que algunos querían el permiso de conducir para obtener un puesto mejor de trabajo y lo han perdido, según relataba. Asimismo, los hay que preparan oposiciones y necesitan colocar la ‘L’ en el cristal trasero con urgencia. Sin embargo, tendrán que esperar por el momento. "Las autoescuelas somos los intermediarios y los alumnos cargan contra nosotros", lamenta el profesor.

Por otro lado, a varios de sus alumnos se les acerca la fecha de caducidad del examen teórico -son dos años- y viven con la incertidumbre de saber si la DGT les alargará el plazo. "Tengo una chica que quería examinarse desde junio y aún no ha podido, le ha pillado toda la huelga, este mes tiene su última oportunidad y está histérica", relata Garza. Esta es una de las consecuencias que todos los centros constatan: los nervios de los alumnos. Poder examinarse ahora es casi un privilegio, lo que aumenta la presión en el alumno, que sabe que si no aprueba pueden pasar semanas o meses hasta que vuelva a tener otra oportunidad. Según datos de la Dirección General de Tráfico, solo el 27% de los alumnos aprueban el permiso de conducir en el primer intento.

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